Con la Asamblea Constituyente de 2009, la autonomía de los pueblos indígena originarios se puso, por primera vez en la historia del país. en un marco legal. Sin embargo, a pesar de los logros conseguidos, para ejercer esa autonomía se presentan, por un lado, trabas burocráticas y, por otro, sociales, con la exclusión e invisibiliazación de estos procesos políticos. Las formas de organización de los pueblos van más allá de las lógicas del Estado, sus alcances proponen otra forma no individual de relación social. Ruth Bautista nos habla al respecto:
“Lo propio” es una concepción que en Bolivia tenemos que seguir profundizando, porque son formas muy propias tanto de organizarse interfamiliarmente, personalmente, me refiero a los individuos, y también en cuanto a las diferentes organizaciones que existen en un territorio. Esto incluye la justicia, la cultura propia y la educación propia.
Se dice mucho sobre los últimos 20 años en el país y sí hay avances en estos últimos 20 años, se deben a unas 8 o 9 experiencias que en este tiempo han estado peleando duro y han logrado establecer una autonomía que implica precisamente la elaboración de estatutos autonómicos territoriales, que han sido procesos de fortalecimiento, de recuperación y también construcción de memoria. Y eso es algo sumamente importante: concebir tu propia organización social y territorial, recordar cómo quieres que te gobierne, recordar que no queremos un gobierno unipersonal, vertical y caudillista.
En Bolivia tenemos gobiernos que tienen 7 cabezas, que tienen 4 cabezas, y el chachawarmi. Lamentablemente esas experiencias no se están conociendo mucho, pero tienen una riqueza muy importante: el nivel de construir hacia adentro.
Algo bien importante para la organización y la gobernanza es que en muchos casos se hace más allá del Estado, o más bien a pesar del Estado. Mucho de estas formas organizativas prehispánicas o prerepublicanas que todavía tenemos se deben mucho a la exclusión en la que han vivido nuestros pueblos y las comunidades rurales, y que con ciertos procesos autonómicos que se han logrado se ha podido revitalizar mucho; también hay mucha ritualidad, por ejemplo, que tiene un componente político importante. Entonces, no sé si es la exclusión por lo que el resto de la sociedad nos estamos perdiendo de aprender de estos procesos, o más bien por la exclusión es que estas experiencias y estos territorios están logrando afianzar sus propios procesos.
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