“QUEREMOS SABER SI DELICIA ESTÁ CON VIDA Y SI DELICIA ESTÁ BIEN”: LA BÚSQUEDA DE DELICIA MAMANI A DIEZ MESES DE SU DESAPARICIÓN. Conversamos con Natalia Lescano, abogada

Delicia Mamani desapareció el 21 de noviembre de 2025. Era estudiante de la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó, de la provincia de Córdoba. Cursaba el segundo año de magisterio. Su desaparición tomó mucha notoriedad pública porque sus compañeras, compañeros y docentes hicieron visible el caso. Así llegué a conocer a María, su mamá; ella me propuso ser su abogada querellante en esta causa.

María denuncia la desaparición de Delicia porque hubo un conjunto de circunstancias previas que le resultaron extrañas y porque el mismo momento de la desaparición también presenta elementos inusuales. Delicia desapareció muy temprano esa mañana. Se fue sin dinero, llevando únicamente una mochila con dos jeans, un oso de peluche y una netbook de la escuela.

Esa misma tarde, ya entrada la noche, apareció una supuesta carta escrita de puño y letra por ella. Con la ayuda de las profesoras de lengua del magisterio logramos determinar que la caligrafía podría ser suya. Sin embargo, el contenido y la forma de escribir no se correspondían con la que Delicia solía expresarse.  La carta decía cosas que resultaban poco creíbles. Decía: «Mamá, te quiero un montón. Me voy a recorrer el mundo y no sé si voy a volver». Son palabras que no parecen coherentes con la Delicia que ella conocía: una persona muy trabajadora, seria y profundamente comprometida con sus estudios.

Delicia ese año había logrado regularizar todas sus materias con mucho esfuerzo. Desapareció justamente pocos días antes de rendir los exámenes finales. Tampoco resulta coherente pensar que una persona que había realizado semejante esfuerzo decidiera irse antes de terminar el ciclo, cuando, si se hubiera tratado de una decisión voluntaria, habría sido más lógico hacerlo después de los exámenes para dejar abierta la posibilidad de continuar sus estudios al regresar. Son situaciones indiciarias que resultan, por lo menos, extrañas.

Esa misma noche en que apareció la carta también llegó un mensaje enviado desde su WhatsApp con un contenido prácticamente idéntico: «Mamita querida, me voy a recorrer el mundo, no sé si voy a volver. No me busquen». Después de ese mensaje desaparecieron su WhatsApp, TikTok, Facebook y todas sus redes sociales. Fue como si se la hubiera tragado la tierra.

Sabemos que Delicia cruzó a Bolivia. Lo sabemos porque impulsamos distintas denuncias, aunque fue muy difícil que la madre pudiera ser escuchada. Después María comenzó a relatar una serie de señales previas. Contó que Delicia había cambiado su manera de ser: de ser una persona alegre pasó a mostrarse triste, lloraba en el baño de la escuela y sus compañeras notaron ese cambio. Incluso una de ellas contó que Delicia le dijo: «Lo que a mí me pasa no se lo puedo contar a nadie porque ustedes no me van a entender». Eso ocurrió pocos días antes de su desaparición.

Otro elemento llamativo fue la presencia de una persona a la que denunciamos: Cancio Tincuri Flores, cuñado de Delicia. Él se encontraba en Córdoba exigiendo el pago de una deuda familiar y sostenía que esa deuda debía pagarse «con Delicia». La madre interpretó que eso podía significar trabajo forzado o algún tipo de explotación. A partir de ese momento comenzamos a sostener que no se trataba solamente de una desaparición de persona, sino de una posible causa de trata de personas…

Continúa escuchando la conversa con Delicia: