“LAS PUERTAS DEL INFIERNO, LO QUE ESCONDE LA COMPAÑÍA DE JESÚS DE BOLIVIA”: EL LIBRO QUE DENUNCIA LOS ABUSOS DE LOS SACERDOTES JESUITAS. Conversamos con Wilder Flores

Como Comunidad Boliviana de Sobrevivientes hemos sacado el libro denominado Las puertas del infierno: lo que esconde la Compañía de Jesús en Bolivia. Gracias a que tantas personas lo han hecho, se ha podido plasmar todo esto en un libro donde se desenmascara toda una red de pederastas dentro de la Compañía de Jesús.

Hemos tenido una muy buena recepción. La Compañía de Jesús, desde un inicio, tuvo una postura en la que decía que estos eran casos aislados, que recién se habían enterado por el periódico El País del caso del pederasta Alfonso Pedrajas. Todas esas mentiras se les han caído.

Es muy importante que la población conozca esto. En este libro hemos podido identificar, solamente a partir de los testimonios de la gente que ha roto el silencio, a 23 pederastas violadores seriales. No estamos hablando de personas que han tenido una o dos víctimas; estamos hablando de gente que tiene en su haber más de 50 víctimas, por lo menos…

Cuando nosotros hicimos la primera denuncia y se destapa el tema, nos conocimos víctimas de diferentes edades, víctimas de un mismo perpetrador con una diferencia de 10 o 15 años. Eso nos ayudó a ver que esto no es un caso aislado, que es sistemático y que, además, aquí hay un responsable institucional.

Está documentado en los propios documentos de la Compañía de Jesús. Entonces no estamos ante personas comunes; estamos ante personas muy bien preparadas, que sabían exactamente lo que hacían. Ellos tendrían que tener la noción de cómo proteger a los niños. Cuando encuentran a un pederasta, no lo premian enviándolo a otro lado, sino que se lo aleja definitivamente. Esto ha sido un mandato desde Roma, desde su general, en ese entonces Hans Kolvenbach. Hoy en día, su general es Arturo Sosa, y guardan un silencio preocupante.

No estamos hablando de hechos menores; son crímenes de lesa humanidad, son torturas, son vidas destruidas. Si bien el abuso sexual ocurre cuando la víctima es niña o niño, esa carga se lleva de por vida. Eso ha destrozado no solo a la persona, sino también a parte de su entorno. Esos crímenes no pueden seguir impunes ante nuestra sociedad. Creo que es hora de romper el silencio y ponerle un alto a la Compañía de Jesús.

Continúa escuchando la conversa con Wilder: