6 DE AGOSTO, LAS VOCES DE UNA CELEBRACIÓN QUE NO ES IGUAL PARA TODXS: “NO DEBEMOS PERMITIR QUE EL ESTADO SE APROPIE DE NUESTRAS LUCHAS Y MOTIVOS DE CELEBRACIÓN”. Escuchamos a Carmen Núñez, Vivian Palomequi, Christian Eguez, Ruth Bautista, Sandra Ochoa y Elmer Peña y Lillo

Carmen: Un día de 1825, en un salón de una gran casa, se firmó la independencia de Bolivia. Fue el nacimiento de un país, de una nación. Muchos años después, esa casa y ese salón se convertirían en un museo, un lugar para recordar cómo llegamos a ser quienes somos y a estar donde estamos; un espacio para conmemorar ese momento, quiénes estuvieron allí y qué querían. En pocas palabras, nuestra historia. Pero faltaba algo. Mucho después se incluyeron en ese mismo salón los cuadros de Bartolina Sisa y Tomás Katari, quienes, aunque no estuvieron presentes en el momento de la firma de aquel magno documento, habían encabezado luchas que hicieron posible llegar a ese desenlace.

Hoy, el gobierno de Rodrigo Paz decidió que esos dos relatos vuelvan a ocupar habitaciones separadas y, con esa decisión, celebra exactamente esa Bolivia donde grandes hombres firman papeles en un gran salón, mientras quienes cada día luchan por construir este país quedan relegados a otra habitación. Nosotros también festejamos, porque sabemos que ese país no existe; que nosotros, los indios, los medio indios, los nietos de indios, los sobrinos de indios, siempre estuvimos y siempre estaremos. Porque sabemos que nuestra piel, nuestros ojos, nuestros pasos y el trabajo de nuestras manos son la mismísima extensión de este suelo que pisamos.

Vivian: Estas fiestas patrias, sinceramente, yo, en calidad de dirigenta de un sector tan importante, debo decir que nos ha tocado encarar tiempos difíciles con este gobierno. En ese sentido, créanme que no tenemos nada que celebrar. Si vamos a participar en los desfiles correspondientes, será por civismo y por amor a nuestra patria, celebrando la independencia de nuestra querida Bolivia.

Pero, en cuanto a celebrar alguna acción o algún proyecto específico para nosotros como campesinos, o por lo menos para esta parte del país, como provincianos de esta región o, más que todo, como amazónicos, créanme que no tenemos nada. Simplemente, día a día estamos susceptibles a que se apruebe una norma o una normativa en contra de nuestros derechos. Por eso, más bien, nos estamos preparando para encarar lo que venga y mantenernos a la vanguardia frente a lo que está haciendo este gobierno.

Christian: En este 6 de agosto, la celebración no debe ser del gobierno, porque no existe ningún motivo real y concreto para que el presidente Rodrigo Paz y su gobierno celebren. Ha sido, y está siendo, un gobierno que no ha podido cumplir ni lo mínimo como para resaltar algo positivo. Es un gobierno en el que se improvisa mucho y se miente mucho; hay una vocación mitómana en el gobierno de Rodrigo Paz, que pone en riesgo el bienestar, la vida y la subsistencia de los más pobres, y eso no podemos aceptarlo.

Es un gobierno que le ha fallado al país, que le ha fallado a las grandes esperanzas que la gente depositó al votar. Es un gobierno sin proyecto nacional y con poquísima legitimidad en tan corto tiempo de gestión. En ese sentido, no podemos ser ingenuos y pensar que la falla está simplemente en las decisiones de las autoridades. Puede que sea intencional hacer del Estado una institución ineficiente e incapaz para justificar la entrega del país a los intereses globales de las grandes potencias, a las instituciones financieras extranjeras y a los intereses de saqueo de las riquezas nacionales.

Ruth: El gobierno de Paz celebra el gran retorno de su casta familiar al poder. Dentro de la enorme incertidumbre y de los vacíos de conocimiento que tiene, celebra la certeza, no de él, sino de su familia, de que su estirpe, su sangre, tiene vocación de poder.

Celebra que, aunque ocupe el último peldaño, aunque llegue de yapa y de relleno, forma parte del grupo que se autodenomina «libertario», junto a personajes todavía más deshonestos y desastrosos. Celebra que, pese a toda su mediocridad, el poder le permita decidir sobre la vida de otras y otros, y disponer de recursos y bienes naturales que nunca en su vida ha cuidado y mucho menos trabajado.

Y, aunque se imponga la adversidad y nos sintamos perdedores cada vez que pagamos el pasaje del minibús, y veamos que resulta cada vez más difícil creer en quienes nos administran, yo pienso que este territorio todavía nos da motivos para celebrar, agosto es un mes de agradecimiento y de ofrenda a la Pachamama.

Sandra: Eso es lo que están celebrando este 6 de agosto: el retorno de la República, pero una República con un corte neoliberal, a través de una serie de medidas, de ajustes económicos y de un aumento de la corrupción. Están endeudando a toda la población boliviana y, como siempre, somos los sectores populares los que tenemos que pagar y sufrir las consecuencias de este tipo de medidas que este gobierno está aplicando, hipotecando también nuestro presente y nuestro futuro.

Entonces, eso es lo que está celebrando: que existe una población también muy despolitizada, al menos dentro del ámbito urbano, específicamente en la clase media, que ha demostrado ser un sector social que no apuesta por una transformación profunda de la sociedad, sino que vive desde una perspectiva de bienestar únicamente económico.

Elmer: Para nosotros es algo muy personal. En este momento vivimos una etapa de cierta confusión y de pocas certezas. Nuestra conciencia política de autodeterminación como mayoría está un poco fragmentada, pero eso tampoco significa que haya venido a menos.

Hemos demostrado, a través de nuestras formas organizativas y de nuestros criterios frente al Decreto Supremo 5503, así como en las movilizaciones que se han dado últimamente, que mantenemos nuestra voluntad de ejercer soberanía. Hemos reafirmado nuestra posibilidad de seguir ejerciendo los derechos sociales y culturales que hemos conquistado, los avances que hemos logrado como mayorías y que expresan nuestra capacidad de autodeterminación. Es decir, reafirmamos nuestra condición de autodeterminación, aunque todavía de manera fragmentada y con pocas certezas.

Continúa escuchando la voces de nuestrxs invitadxs: