NO SOLO ES UNA LUCHA DE MUJERES, ES UNA LUCHA ANTE UN SISTEMA QUE DEBE SER DESPATRIARCALIZADO: VOCES RUMBO AL 8M

«No solamente es una lucha de mujeres, sino que es de mujeres ante el capitalismo exacerbado, ante la explotación, ante las diferentes muestras de que es un sistema que hay que reconstruir y necesariamente tiene que pasar por eso de despatriarcalizar, de quitar la violencia de las relaciones.»

        «Yo considero que el 8M, el Día de la Mujer, si bien marca un festejo, un aniversario, una efeméride en algunos lugares, que da a las mujeres espacios para reafirmar las luchas sociales que hemos venido enfrentando durante mucho tiempo, creo que el carácter más relevante de todo esto tendría que ser estas luchas que venimos viviendo, no solamente en el ámbito público, en lO laboral o en los espacios de desenvolvimiento mismo de las movilizaciones, sino también en el plano más cotidiano, desde lo privado, desde las mismas acciones que venimos realizando en la casa, porque es duro ser madre, ser hija, ser hermana, ser también en algunos momentos parte de muchas de las mujeres que tienen algunas dificultades, son madre y padre de las wawas, también asumen algunos roles como ser la cabeza de familia porque tienen situaciones en las que tienen a sus padres enfermos, padres mayores. Entonces, desde ahí, desde lo más cotidiano, creo que es importante valorizar todo lo que se está haciendo y todo lo que se va a llevar adelante y se va a visibilizar de cierta manera más el 8 de marzo (…)»

          «El patriarcado que tenemos en este momento en Bolivia no es un patriarcado nacional, no es un patriarcado nuestro. Podríamos decir que es un engendro patriarcal. Tiene mucho de lo que la colonia nos ha aportado y también de cómo se ha ido modificando en este tiempo la situación para las mujeres. Entonces, ahí está en el campo político, en el tema de la participación, se abre esta posibilidad, pero también tiene sus riesgos, altos riesgos. En ese marco surgieron los acosos políticos, el acoso político para las mujeres, la persecución. Tampoco han cedido los hombres, entre comillas han cedido, porque eso ha sido un ceder porque consideraban que era su espacio. Entonces, en este marco las mujeres les ganamos con la parte normativa, pero ese ceder tiene también su costo y muchas veces muchas mujeres se han prestado a los acosos políticos porque no les dejan participar si no es así. Y esos son los mayores riesgos. Decimos que hemos luchado en los noventa, dos mil, justamente en El Alto para tener espacios donde podamos participar con poder de decisión. Y ahí nos hemos dado cuenta de que la decisión no está en nosotros, nos hacen creer que estamos decidiendo. Mientras más arriba estamos, más presionadas, menos decisión vamos a poder tomar. Las decisiones vienen desde arriba (…)»

         «También sucede que su rebelión, su rebeldía, sus ganas de cambiarse la vida, de decir “yo decido romper con este círculo de violencia en el que estoy, del que soy víctima”, deciden romper con todo eso y se animan a salir. Muchas mujeres son castigadas por tomar esa decisión y son asesinadas. Por eso hay tantos feminicidios. Porque en muchos casos, si nos ponemos a ver el detalle más allá de los números, de que si en La Paz hasta ahora en marzo hay no sé cuántas muertas, en Cochabamba hay no sé cuántas muertes, más allá de esos números, si nos ponemos a ver las vidas de cada una de estas mujeres, podemos ver muchas veces cómo ellas, antes de llegar a este feminicidio que termina con sus vidas, posiblemente han sentado antes ya denuncias, han sentado alarmas, alertas para que se les apoye, para que se haga algo, para que se tenga justicia, y no han accedido a justicia. Muchas veces es por eso, porque su libertad no puede ser suya, porque los hombres con los que ellas están no comprenden y no van a aceptar que estas mujeres decidan romper estos círculos de violencia, salir y ser felices, tan simple como eso…»

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