La hubris es un concepto griego que define la arrogancia o desmesura del ego que transgrediría los límites de los dioses. ¿Qué relación tiene este concepto de la Grecia antigua con la sociedad moderna y las relaciones de poder? Mario Rodriguez da algunas respuestas sobre el tema en una entrevista hecha por Matheo Glaire para la revista Le Moins de Suiza.
“Esta idea de desmesura que se expresa tanto en la construcción de la personalidad arrogante, insolente, esta suerte de superego, demasiado amplio y extendido, que se liga también a una suerte de desenfreno, de desmesura en la vida, es decir, en la manera de vivir y que se puede traducir en las formas de aceleración, de intensidad, de espesor del consumo, no sólo está presente en las sociedades modernas occidentales, sino que posiblemente es un mecanismo que tiene que ver con las complejas relaciones que se establecen entre los seres humanos y de los seres humanos con la naturaleza, en la que las mediaciones del poder, las relaciones del poder, empiezan a generar algún tipo de concentración.
Cuando se concentra el poder y la riqueza, hay una tendencia a superar estos límites, entrar a procesos de desenfreno, desmesurados, en la utilización de ese lugar del poder, y genera una especie de arrogancia personal, pero también en mi modo de vivir, en mi modo de relacionarme con el todo. Entonces, mi modo de vida se expresa en un sobreconsumo y una sobreacumulación profunda, como parte de la construcción de estos egos desmesurados.
Pero, sin duda alguna, es en la sociedad occidental moderna, en la expansión de la época industrial y la expansión del capitalismo, y su necesidad de generar circuitos de mercado que aceleren los procesos de consumo de las mercancías. Para eso apela a una suerte de fortalecimiento desmedido de las arrogancias, que me permite centrarme en mí mismo/ma, y que se expresa mucho en la manera en que expreso mi personalidad arrogante a través de lo que consumo, de lo que expongo, de lo que exhibo, alcanza niveles que nunca hemos visto antes en otras sociedades.
Alcanza niveles por la aceleración de esos procesos de desenfreno, de desmesura en la expresión del cuerpo, un exceso corporal, y entonces los egos encuentran una expansión mayor en su capacidad expresiva desde el lugar de privilegio que tengo, desde el lugar de poder que tengo, pero también en el conjunto de los consumos (…)
Yo creo que esta es una de las sabidurías de la mayoría de los llamados pueblos indígenas, y creo que tiene que ver con una capacidad de entender que su vida dependía de una relación más o menos equilibrada, que no significa que en momentos no se haya desequilibrado, con la capacidad regenerativa de la naturaleza, y entender que su vida en términos de su relación, ya sea agraria, de crianza de animales, de recolección, de pesca o cualquier otra de estas actividades que exige ese vínculo, implica entender cómo son los ciclos regenerativos de la naturaleza. Es ese pensamiento de su vida el que le permite entender que si hay una desmesura, hay un desenfreno en lo que consumo, en mi ego de apropiación, en mi exceso de ostentación de mi lugar de poder, empieza a desequilibrarse esta capacidad regenerativa y mi propia vida entra en riesgo de continuidad.
Y sólo eso lo aprendes en la medida que tu vida está ligada a esos ciclos, que hay una experiencia colectiva, comunitaria, histórica, una memoria en el grupo, en esa convivencia con la naturaleza.
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