CÓMO REGULAMOS LAS EXPRESIONES/RELACIONES DE PODER IMPERANTES DESDE LAS SOCIEDADES. Conversamos con Aurelia Canelas

Quizás no se trata de regular esas manifestaciones de poder, esos poderes catastróficos. El de la guerra, el de los archivos, estos de los pedófilos que nos gobiernan, los del genocidio, los de la manipulación de información, los de la IA. Esos son poderes sobre los que no tenemos, en ocasiones, pareciera ninguna influencia. Nuestras vidas y de las grandes mayorías se dan fuera de esas realidades y narrativas.

Las narrativas concretas y formas de resistencia o de existencia de las personas están en otras claves. Las inquietudes de la población de las grandes mayorías están en parar la olla, por ejemplo. La inexistencia de centros de salud o la inexistencia de dinero para poder acceder a salud, en la defensa del agua o la búsqueda de la misma, o precautelarla contra la contaminación. En cómo acceder a educación o a través de esa educación conseguir trabajo, cómo salir de la violencia creciente y la instalación de mafias en los territorios. Entonces, esas son algunas de las claves en las que nosotros y nosotras nos movemos. Que están más allá de estos poderes hegemónicos que quieren hacernos creer que esa es la discusión actual.

Es decir, entre tanto, los que manejan el poder, los que pueden disponer de millones de dólares para lanzar una guerra, para hacer un alarde de poder expresado en misiles y la cantidad de daños que pueden producir en las ciudades, en el medio ambiente, en la gente. Aquellos que miden su poder en cuántos muertos caen cada día. La población, realmente la población, tanto esas poblaciones que están sometidas al genocidio, nosotros pensamos en cómo sobrevivir, en cómo poder vivir a pesar de estos poderes.

Y eso es, por ejemplo, lo que ha pasado con el avión hace unas semanas. En tanto, un grupo de gente que se considera que tiene una autoridad moral estigmatiza, insulta, repudia algunos actos que son absolutamente naturales, el resto de la gente vio la posibilidad de obtener un ingreso extra para su subsistencia. Y es que se ha convertido en un imperativo la posibilidad de generar o conseguir fondos adicionales en toda la región, no solamente en Bolivia. Entonces, las poblaciones se debaten entre la necesidad del día a día y lograr alcanzar algunos sueños. Y eso no tiene que ver con estos poderes hegemónicos.

Lamentablemente, en ese escenario, las relaciones colectivas no siempre están presentes. Pesa más lo individual y entonces el trabajo de reorganizar es urgente. Esto lo hemos venido hablando ya hace tiempo, es de generar debates colectivos, cabildos barriales. Es necesario buscar articular esas complejas realidades individuales en demandas colectivas y creo que de alguna manera, y tal vez pequeña, pero se está haciendo, aunque no necesariamente es suficiente. Entonces, creo que lo importante es dar voz a estas otras narrativas, estas otras narrativas que están en contra de estos poderes hegemónicos.

Y un ejemplo es la flotilla de barquitos que ha vuelto a zarpar a Gaza, que no solamente está cuestionando esas narrativas hegemónicas, sino que está ejerciendo un poder de solidaridad totalmente distinto, que está ejerciendo desde la corporalidad, desde la acción, otro tipo de narrativa. Por ejemplo, hay una serie de marchas contra la guerra que no necesariamente están totalmente visibilizadas, pero que también están cuestionando esta narrativa oficial.

Dentro mismo, Israel, en Estados Unidos, están estas luchas feministas, hemos pasado del 8M con una serie de acciones que están planteándonos otra narrativa permanentemente frente al poder del patriarcado. Y por eso es importante, es muy importante trabajar en estos espacios de información, porque la desinformación es creciente y nos hacen pensar que existe solamente una narrativa de lo que es el poder.

Con relación a esto de territorializar el conflicto, este es un concepto que me parece muy lindo y que se lo puede entender como resistencia, como una forma de resistencia. Supone partir de lo concreto, como lo hemos estado hablando siempre, partir de lo concreto, del territorio, de lo específico, en una defensa activa de la vida, de nuestras formas de vida, de nuestros recursos, de nuestros sueños, de nuestras historias, ante la expansión cada día más agresiva de las políticas y discursos de despojo extractivo.

Ahora bien, ¿por qué es importante eso para la construcción de la comunidad, de la colectividad, que es algo que también es importante? Es importante que partamos de esas acciones más colectivas, más que individuales. Es importante precisamente porque asumimos, asumir la territorialización del conflicto no pasa por solamente estar presente en el conflicto, pasa por precisamente ser consciente de que somos parte de ese territorio. Y ese es un proceso, no es natural, es un proceso de extrañamiento a través del cual nosotros y nosotras asumimos un territorio X como no solamente el lugar donde habitamos, sino el lugar donde existimos y reexistimos a través del tiempo, en el que generamos proyectos de vida, en el que generamos sueños, en el que creamos interacciones, es el que nos sostiene la vida, pero a la vez es el que depende de nosotros para seguir sobreviviendo, para seguir estando. Porque hoy en día los territorios sin nuestra acción directa, sin nosotros dentro del territorio, los territorios no van a sobrevivir a la expansión extractiva.

Continúa escuchando la conversación con Aurelia…