La idea de que la agroindustria está teniendo mucha incidencia en la economía y la política del país va de la mano del supuesto de que la agroindustria y Santa Cruz es el motor de la economía del país y, si es así, entonces tiene derecho a que las políticas sean hechas para ellos, por ellos y que puedan beneficiarlos para que crezcan más.
El tema es bastante claro: primero nos tenemos que hacer la pregunta de si (la agroindustria) realmente contribuye tanto a la economía del país, y una de las formas para hacerlo es pensar en las exportaciones, porque parte del gran problema del modelo agroexportador, primario exportador que tenemos en Bolivia, es que básicamente no estamos exportando tanto. Tenemos un balance de divisas negativo, quiere decir que importamos más de lo que exportamos y estamos sin dólares, las reservas escasean, no hay para comprar suficiente combustible, los productos importados están carísimos, etcétera. Entonces, ¿qué hay de cierto sobre la contribución que hace el sector al país?
Tenemos ya los datos de los dos primeros meses de este año bajo la política de Rodrigo Paz. ¿Y qué ha pasado? El departamento que exporta número uno en el país y de lejos es Potosí, después viene La Paz y después viene Santa Cruz. En otras palabras, estamos hablando de que en estos primeros dos meses se han exportado mil doscientos millones de dólares: 510 millones vinieron de Potosí, 400 millones vinieron de La Paz y tan solo 136 vinieron de Santa Cruz.
Dicho eso, ¿en Potosí se está creando mucho empleo, hay muchas ganancias, se están creando muchos aportes al Estado? No. Es el departamento con mayor tasa de pobreza en el país. ¿Y qué nos dice esto? Nos dice que en realidad las exportaciones no generan ganancia para todo el mundo en el departamento. En el caso de estas exportaciones y del modelo de exportación que tenemos en el país, ya sea minero o agrícola, en realidad concentra los beneficios en manos de los grandes propietarios de esas grandes empresas exportadoras.
El día de hoy, en el gobierno de Rodrigo Paz, tenemos a un ministro de Planificación y Medio Ambiente que es el expresidente de la ANAPO, la organización representativa de los grandes soyeros de Santa Cruz. Hay una organización de pequeños productores de soya, que es la CAPPO, y esa no la representaba él, él representaba a los grandes exportadores y a las grandes empresas soyeras de Bolivia. A su vez, tenemos un ministro de desarrollo rural y economía plural y agua que era el expresidente de la CAO, la Cámara Agropecuaria del Oriente, y es el mayor exportador de madera del país y además socio accionista de El Deber. Además de eso, tenemos a dos grandes representantes de la minería aurífera cooperativista que son viceministros.
¿Qué quiero decir con todo esto? Ya no es como antes, donde la incidencia se hacía sobornando a un senador, pagando a un diputado, pagándole la campaña a algún alcalde o financiando la campaña presidencial de algún candidato. El día de hoy el agro y la minería de oro son parte del gobierno, entonces la incidencia es directa: ellos dicen qué cosas quieren y el gobierno lleva adelante en cierta medida y en cierta mesura.
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