Habitar los espacios digitales o tener acceso a internet se ha convertido, paradójicamente, en algo “natural” en nuestras vidas, y la manera en la que construimos nuestra sexualidad no escapa a esto. Hablar de lo que atraviesa a nuestros cuerpos es complicado, y hacerlo siendo mujer o disidencia sigue siendo un tabú; por eso, la virtualidad se ha convertido en un espacio para explorarnos, aunque también nos expone a violencias.
En esta ocasión, conversamos con Kosset Mamani sobre una investigación en torno a este tema en la ciudad de El Alto, que se publicará próximamente:
“Partimos de que los datos son feministas y los trabajamos desde un enfoque feminista. Muchas personas ya han hablado de nosotras y ahora nos toca hablar desde nosotras, desde nuestras experiencias, y que se nombren. Es por eso que nace esta investigación: Exploración, sexualidad, resistencia, memoria: habitar lo digital desde El Alto.
Esta investigación es transversal porque abarca cómo nosotras nos acercamos al espacio digital con nuestras cuerpas, cómo vemos el tema de la sexualidad y el internet como un espacio de descubrimiento, pero al mismo tiempo cómo ese espacio se vuelve violento con nosotras y con nuestras cuerpas. Entonces aparece el primer territorio de disputa: el lenguaje y cómo nombramos. En la investigación no nombramos “cuerpos”, nombramos “cuerpas”, porque es un primer acto de resistencia. Y no solamente está enfocado en mujeres, sino también en diversidades sexuales, entonces hay un espacio que hemos trabajado con compañeras y compañeres dentro de la investigación.
También es importante nombrar esto desde el territorio, desde El Alto, porque para nosotras es significativo. Es nuestro primer espacio de descubrimiento sobre la sexualidad. Hemos visto que aquello que no podíamos nombrar en nuestras casas, con nuestras compañeras, con nuestras amigas o con nuestros padres, lo buscábamos en internet: qué es la sexualidad y todo lo que implica. Desde ahí nace la investigación.
¿Cómo se ha llevado a cabo? Hemos partido, como decía, de una investigación feminista, bajo la idea de que los datos son feministas y deben nombrarse desde nosotras. Hemos trabajado con una muestra significativa en los catorce distritos de la ciudad de El Alto.”
Escucha la conversa completa con Kosset:
