A nivel laboral, en Bolivia en general, las diversidades sexuales todavía enfrentan condiciones de marcada precariedad, informalidad e inseguridad laboral. Esto se refuerza a través de una exclusión económica que es estructural y que además está atravesada por ciertas normas sociales que siguen muy arraigadas en el país, y que privilegian la heterosexualidad y la masculinidad por encima de otras identidades y también por encima de otras orientaciones sexuales que no son las hegemónicas.
En este panorama me voy a referir al informe defensorial Desiguales ante la ley, que salió aproximadamente hace dos años y que ofrece un panorama bastante importante. Hay que destacar que dentro de la población LGBT uno de los mayores problemas es la falta de datos. Esto ocurre porque todavía existe cierta resistencia a hablar de temas relacionados con la orientación sexual y la identidad de género. Además, las organizaciones muchas veces se ven limitadas para acceder a este tipo de información porque no cuentan con alcances masivos. La población LGBT visible es bastante reducida en comparación con aquella que prefiere mantenerse en el anonimato.
Creo que ese también es un aspecto que dificulta bastante tener una radiografía más exacta de cuál es la realidad de la población LGBT en nuestro país. Sin embargo, el informe Desiguales ante la ley ha brindado datos muy importantes en varios aspectos que hacen a la vida de las personas de la población LGBTIQ+ en Bolivia. Este informe fue fruto de una encuesta a nivel nacional que proporcionó datos relevantes.
Respecto al empleo, el informe muestra que existe una clara discriminación en el ámbito económico. Como ya mencionaba, esto se relaciona con prejuicios sociales que limitan la contratación, la promoción y la permanencia en el empleo de muchas personas de la población LGBTI.
Ante este panorama, muchas personas de la población LGBTIQ+ sienten la necesidad de ocultar su identidad o su orientación sexual en el trabajo, porque están expuestas a ser despedidas, excluidas o a sufrir otro tipo de vulneraciones de sus derechos.
Por ejemplo, cuando comentábamos estos temas sobre el empleo con mujeres lesbianas y bisexuales, ellas señalaban que muchas veces se ven sometidas a diferentes vulneraciones de sus derechos, que van desde el acoso, las burlas y el hostigamiento, hasta situaciones mucho más graves que ya rozan delitos, como la violencia sexual contra mujeres lesbianas. Se trata de la llamada violencia correctiva, que todavía está presente en nuestra sociedad y de la que muy poco se habla.
Quiero destacar también un estudio realizado por las compañeras de la Red LB-Bol, en el que se recogen experiencias de mujeres lesbianas en varios departamentos de Bolivia que han sido sometidas a algún tipo de violencia sexual correctiva. Esto refleja que estas prácticas todavía existen, a pesar de que se suele pensar que ya contamos con una normativa bastante sólida en defensa de los derechos humanos de la población LGBT.
Sin embargo, específicamente en el ámbito laboral no existe ninguna política pública a nivel nacional que respalde de manera efectiva a las personas de la población LGBT.
Continúa escuchando la conversa con Gabriela Blas…
