LAS POLÍTICAS DE RODRIGO PAZ: LA CONTINUIDAD DE UNA LÓGICA ECONÓMICA VIEJA Y DESGASTADA QUE NOS CONDUCE A CRISIS PROFUNDAS. Conversamos con Gonzalo Colque

medida, esto tiene que ver con la economía de los recursos naturales. Y la economía de los recursos naturales no se reduce a medidas econométricas o a temas productivos, sino que está relacionada con la política, el poder y el modelo productivo. Después de seis meses de gobierno, podemos decir con sustento que lo que está haciendo el gobierno es prolongar y repetir el modelo económico del gobierno anterior. Un modelo ya desgastado, agotado, sostenido con deuda externa, deuda interna, utilizando los aportes al fondo de jubilación de los bolivianos y emitiendo dinero desde el Banco Central.

Todos teníamos la expectativa, y eso fue parte del debate nacional, de que ese modelo debía cambiar, porque nos está llevando primero a una recesión económica y después a la inflación. Y la inflación se convierte en algo muy concreto para la gente: afecta directamente nuestros bolsillos. La manera en que vamos a vivir esta crisis ya se está viendo. Por ejemplo, La Paz está atravesando una situación drástica e inesperada. Los precios se han incrementado significativamente y el costo de vida se ha duplicado para muchas familias durante estas semanas de conflicto. Eso afecta a las grandes mayorías.

Lo que vamos a sentir con este modelo económico, dentro de seis meses o un año, dependiendo de cuánto nos endeudemos y cuánto sigamos postergando el problema, nuestro dinero va a valer mucho menos en términos de poder adquisitivo. Y la situación puede agravarse. Anoche escuchaba noticias sobre los jubilados en Argentina. Muchos ya no logran cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos. Hace diez años, cuando Argentina no enfrentaba los problemas económicos actuales, los jubilados podían mantener condiciones de vida propias de una clase media. Hoy, en cambio, muchos deben sobrevivir con ingresos muy reducidos.

No debería sorprendernos si nos encaminamos hacia una situación similar, porque esto tiene que ver con la vida cotidiana de las personas porque la salida más fácil que ha elegido el gobierno ha sido mantener el mismo modelo económico, con un déficit fiscal superior al 12%. Ese déficit solo puede cubrirse de dos maneras: mediante endeudamiento externo o mediante emisión monetaria sin respaldo productivo, lo que genera inflación. Y actualmente estamos recurriendo a ambas opciones. Todo esto tiene efectos de mediano plazo. Por eso muchas veces no se percibe en el día a día.

Es fundamental que, en estos tiempos, logremos conectar los distintos trabajos sectoriales y temáticos dentro de una discusión más amplia sobre los problemas del país, porque aunque un determinado derecho o una determinada demanda pueda avanzar, si el contexto general es de crisis y deterioro, difícilmente esos avances podrán sostenerse en el tiempo.

Y definitivamente, el tema económico, la corrupción y el desvío de recursos públicos son aspectos transversales a todos estos hechos. En lugar de traer gasolina de buena calidad después del ajuste de precios de diciembre, el gobierno ha decidido ahorrarse algunos dólares, no sabemos con qué motivos, abaratar la importación manteniendo los mismos contratos y precios. Si existe algún margen en esa diferencia, pues puede prestarse a hechos de corrupción. Además, se ha optado por importar gasolina más barata y comprar mayores volúmenes de etanol debido a las alianzas político-empresariales con el sector cañero. Todo eso ha terminado configurando la situación que tenemos hoy en día.

Lo mismo podemos decir de las denuncias relacionadas con las narcomaletas, la narcomadera y otros casos que estamos conociendo en estos últimos días. Los organismos internacionales especializados en la lucha contra el narcotráfico, incluyendo la DEA, Europol y otras entidades que supervisan el tema de sustancias controladas, coinciden en que cuando existen megacargamentos de droga, estamos hablando de cinco, diez o quince toneladas en una sola operación, estos necesariamente se mueven con protección, logística asegurada, infiltración política e involucramiento de sectores del poder político y del Estado. Por eso se habla de narcoestados, porque implica infiltración en la policía, en los puntos de control, en las aduanas, en los niveles políticos y en quienes toman decisiones de alto nivel.

No debemos olvidar que, en casos como el de la denominada narcomadera, con más de cien toneladas detectadas en Chile, no podemos perdernos en discusiones banales. He escuchado en redes sociales afirmaciones según las cuales los bloqueadores habrían tenido algún tipo de complicidad con narcotraficantes e incluso que los bloqueos fueron planificados para crear un corredor que permitiera el paso de los camiones hacia Chile. Existen ya suficientes elementos que cuestionan esas afirmaciones. Sin embargo, este tipo de narrativas se instala con facilidad en medios de comunicación de gran alcance y en espacios de amplia difusión.

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