“UN CINE A RAS DE LA TIERRA: LAS PELÍCULAS DEL TALLER DEL CINE MINERO”. CICLO DE PROYECCIONES DE LAS PELÍCULAS HECHAS POR JÓVENES MINEROS EN TELAMAYU, 1983. Conversamos con Miguel Errazu y Miguel Hilari

Durante el mes de agosto las películas dirigidas y producidas por jóvenes mineros de Telamayu, Potosí, en 1983 se proyectarán en diferentes espacios cinéfilos de La Paz. Hoy conversamos con dos de los investigadores y organizadores de este ciclo:

Miguel Hilari: junto a Miguel Errazu y algunos compañeros más, hemos iniciado esta investigación sobre el Taller de Cine Minero, que se llevó a cabo en 1983 en Telamayu, en el sur del país, al lado de Atocha, y era parte de lo que fue la Empresa Minera Quechisla en ese entonces.

Este taller fue una experiencia muy singular y muy recordada, también con mucho cariño, por todos sus participantes. En realidad, durante algunos años existió como un mito entre la comunidad cinéfila o de cineastas del país, porque los cortos se creían perdidos. Como resultado del taller se realizaron 13 cortometrajes filmados en Super 8 que, con el paso de los años, habían desaparecido.

A través de esta investigación hemos podido localizar nuevamente estos cortometrajes y digitalizar copias de los originales en Super 8, que se estaban conservando en París, Francia. Estas nuevas digitalizaciones son las que estamos mostrando ahora, como tú bien dices, el día jueves en la Cinemateca. También, el fin de semana pasado, hicimos unas proyecciones aquí, en la ciudad de La Paz, y estuvimos acompañados por varios de los participantes del taller, que en ese entonces eran jóvenes veinteañeros. Ahora, por ejemplo, uno de ellos, René Hurtado, es dirigente de los jubilados en Siglo XX.

Han pasado varias décadas y, obviamente, muchas cosas han cambiado en el país y en el cine, pero sigue siendo una experiencia que congrega a las personas que participaron en ella. La recuerdan con mucho cariño y afecto, y es una memoria que también moviliza muchas emociones entre los participantes.

Miguel Errazu: El Taller de Cine Minero surge de la necesidad y del impulso del asesor cultural, en ese momento, de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y también de la Central Obrera Boliviana (COB), el dramaturgo y promotor cultural Iber Forti, argentino de nacimiento, pero posteriormente naturalizado boliviano y que pasó aquí toda su vida. Él fue quien empezó a pensar, ya desde mediados de los años 60, en la necesidad de que la cultura obrera, la cultura minera en los campamentos mineros del país, fuera independiente, fuera fuerte y no tuviera esa gran dependencia de la cultura que venía de fuera y de los elementos de la cultura de masas que inundaban las salas de cine de todos los distritos mineros del país.

Entonces, en lo que toca específicamente al cine, él pensó que era muy importante que, más allá de las películas que llegaban, se distribuían y se veían profusamente en los campamentos mineros, hubiera una capacitación y un interés por construir una cultura propia en torno al audiovisual. Esto, por supuesto, fue muy difícil de concebir y de cristalizar durante los años 60 y 70, por cuestiones tecnológicas y también, desde luego, por toda la década de los años 70 y la situación de dictadura militar de Banzer.

Pero justamente a partir de la recuperación de la democracia, después de la caída de Banzer, los planes se aceleraron para tratar de desarrollar una capacitación audiovisual propia y contar con medios propios para recuperar y expresar la memoria popular por parte de las comunidades mineras. Esto seguía un modelo muy ejemplar e importante en la historia de la comunicación alternativa: el de las radios mineras.

Siguiendo ese modelo, impulsaron la idea de replicar esa estructura para el cine y el video. Estos fueron los planes originales de la Federación y, a la vez, pidieron ayuda extranjera para conseguir todos los elementos tecnológicos necesarios para poner en marcha un taller como este.

Continúa escuchando la conversa con Miguel Hilari y Miguel Errazu: