Cada vez son más pautérrimas y hay una preocupación, porque no se trata solamente del trabajo formal versus el informal. ¿A qué llamamos formal? Tal vez debiéramos redefinir eso. Quizá lo formal podría ser aquí el trabajo en oficina con un ítem y un sueldo fijo, un contrato fijo con seguro de salud, con un seguro social, entre otros beneficios que algunos sectores de alguna manera cuentan todavía.
Sin embargo, quizá desde nuestro lado, como profesionales, entre comillas, se supone que la idea era acceder a trabajos más formales. Pero desde el 86, desde la introducción misma del 21-060 y el modelo económico neoliberal, y la maldita flexibilización laboral del año 96-97, ahí estamos viendo ahora el efecto de estas políticas económicas y cómo han influido en nuestras condiciones laborales. Entonces, ya, puede ser profesional, sin embargo esta modalidad contractual de la consultoría es totalmente informal porque, como tú dices, a menor tiempo y a menor costo.
Entonces cada vez tenemos términos de referencia y condiciones contractuales sumamente deficientes y precarias. Porque si bien este modelo de la meritocracia exige que tú te capacites, no basta con que seas licenciada. Tienes que tener tu diplomado, tu posgrado, tu masterado, tu doctorado y tu postdoctorado. Sin embargo, cuando tú te postulas a estas consultorías, no importa tanto cuánta sea tu capacidad o tu capacitación o tu especialización, sino cuánto menos vas a cobrar. Y ese es el problema. Como consultoras, específicamente como consultoras, ya sea desde el ámbito de la investigación, del diseño gráfico, entre otras tantas disciplinas que finalmente entran en estas modalidades contractuales de la consultoría, es que no tenemos seguro social.
Ahorita, si analizamos, es una bomba de tiempo la seguridad social, la falta de aportes, porque es tan poco el dinero que se nos ofrece a cambio de unos trabajos que debieran hacerse por lo menos en seis meses, un año. Los tienes que hacer en tres, cuatro meses según un contrato, que después se convierte en una adenda de dos meses y al final terminas trabajando por un sueldo que debiera haber sido para dos meses durante cinco a seis meses. Además de que no tienes seguro de salud, además de que no estás aportando a la gestora, entonces hay una bomba de tiempo porque esta generación incluso que ya debiera estar recibiendo su jubilación, ya hay problemas para que esas jubilaciones la gestora pueda seguir financiando. Y ya nuestras generaciones son generaciones que no estamos aportando y que ya no vamos a tener jubilación. Estamos hablando de una vejez precaria, además sin seguros de salud.
Entonces, al final, entre el trabajo formal e informal, cuál es la diferencia si se supone que la cooperación internacional y el Estado te deberían ofrecer trabajos formales. Tampoco lo hacen. El Estado o el Ministerio de Trabajo mira a un lado porque con estos contratos privados que no pueden elevarse a públicos, entonces se desentiende totalmente de nuestros derechos laborales (…)
Está claramente establecida esta alianza o este combo entre capitalismo, esta concepción un poco católica, cristiana del sacrificio, y el mismo fascismo como tal, donde te exigen, poco a poco, mediante la religión, mediante todo el aparato mediático, el mismo cuento de que si te esfuerzas y si llegas a ser rico va a ser por tu propio esfuerzo, cuando sabemos que eso no tiene nada que ver, porque si se tratara de esfuerzo y sacrificio, pucha, las mujeres seríamos millonarias.
Y toda esta lógica, cuando se decretó el 5503, ¿a cuánta gente escuchabas que decía que era necesario por el tema de la subvención del gas, que hay que ponerle el hombro al país? Está tan internalizado este discurso del sacrificio, de que van a gloriar a la mujer sacrificada, al hombre que puede vivir trabajando y hasta morir trabajando, pero no va a tener ni siquiera el sueldo que realmente le correspondería. Entonces ahí ves cómo se ha construido el casco viejo, por decir, de La Paz, pero sin derechos laborales. Y ahí ha sido la organización de sindicatos, de federaciones, desde el compartir nuestras condiciones materiales de existencia como sectores, como rubros también, lo que nos lleva a poder organizarnos y reclamar.
Entonces, para mí y para varias personas, se nos había vendido a quienes al final hemos terminado ejerciendo como consultores que la consultoría era como un escalón por encima de la clase informal o de todos los sectores que tienen que desenvolverse en el sector informal, y en realidad no tiene nada que ver con eso, porque al final ha sido una técnica, una táctica para desorganizarnos, desvincularnos.
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