LA NECESARIA EVOLUCIÓN DEL SECTOR ARTÍSTICO CULTURAL A MOVIMIENTO SOCIAL. Conversamos con Vadik Barrón

El cierre de este espacio gubernamental, del Ministerio de Culturas, expresa dos cosas. Una, la completa ignorancia y el desprecio que se tiene, y el desconocimiento respecto a nuestra historia, nuestra memoria, nuestra formación social, todo lo que tiene que ver con la población, con el pueblo, con las personas, los colectivos e individuos que habitamos este país.

Yo creo que eso está muy claro y ya estuvo claro durante 180 años. Hay como 20 años que yo no quiero demonizar en la foto porque me parece que a veces nos juega en contra, porque sí hubo un intento desde la participación representativa, democrática, real, de inclusión: un proyecto político de país que se intentó y por eso también nació como ministerio, se elevó a ministerio el tema de la cultura o de las culturas, siempre respetando este sentido de la plurinacionalidad.

Y ahora yo creo que, de alguna manera, este cierre expresa lo que significa para la élite, para la oligarquía que está restaurándose en el poder, lo que piensan de la cultura. Y eso tiene que ver también, como decía, no solamente con el Estado, desde ese desconocimiento de este eventual gobierno y de la élite que lo ocupa, sino también con el mismo conflicto, con todo lo que se ha removido en los últimos años respecto a lo que es la bolivianidad. La identidad cultural boliviana creo que es, siempre lo digo, un trauma, un tema no resuelto. Siempre tendemos más a ver las diferencias que las similitudes y nos falta mucho por hacer ahí.

Y todo ese trabajo, ese tejido, como dices, se ha venido haciendo de a poco, desde los sectores, desde los actores que intervienen en toda la construcción y en todo el quehacer, en toda la producción de eventos, productos, estudios, lo que sea, de lo que es la cultura boliviana o las culturas bolivianas.

Entonces yo creo que estamos en un momento en que es importantísimo reivindicar que esto se reconozca en el país. Pero, repito, no solamente desde las funciones y obligaciones de un Estado, además de que están conferidas ya en nuestra vigente Constitución, sino también desde la misma concepción, desde la misma mirada que tenemos entre los ciudadanos de ¿qué es arte? Creo que también ahí hay un conflicto que tenemos. Por eso hay mucha gente del sector que tiene un discurso incluso reaccionario que dice que no lo necesitamos (al ministerio) o todo este tema aspiracional, competitivo, mercantilista, de que hay que triunfar, de saberse quién puede, etc.

Pero eso olvida totalmente, o eso omite, que nuestro país es algo muy particular. Ni siquiera puede compararse con la formación social de Perú, de Chile, de Argentina, en términos de las industrias culturales. Entonces yo creo que hay un conflicto permanente entre imponer o transponer ciertas ideas, desde las teóricas hasta las llamadas economías naranjas, en un país que tiene otro ejercicio y que nunca se llega a comprender del todo.

En este caso, la incidencia, sobre todo simbólica y real, de quitar un ministerio de culturas es más política. Es prácticamente una negación, una forma de invisibilizar nuevamente a la mayoría demográfica de este país y, además, a procesos que se vienen haciendo, como bien decías, desde abajo.

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