El Tejido de Cultura Viva Comunitaria es una red a nivel latinoamericano que, como todos ustedes saben, tiene diferentes manifestaciones y, sobre todo, dos elementos fundamentales. El tejido tiene que ver con todo lo que es el trabajo comunitario, la solidaridad entre colectivos comunitarios y el reconocimiento de la cultura desde los territorios, desde las solidaridades de la comunidad. También busca generar y visibilizar procesos culturales surgidos desde las identidades, desde nuestro quehacer cotidiano y desde una visión más arraigada a nuestras costumbres y a nuestras formas de vida.
Hay que entender que la cultura es todo: es una manifestación del ser humano, de su entorno, de su vida cotidiana, de su territorio, de su habitar, de los cuerpos de las personas y de las instituciones. En ese sentido, fraccionar y dividir la cultura, encerrarla en un criterio muy colonial, capitalista y mercantil, es algo que nos afecta profundamente, especialmente a quienes hacemos cultura desde abajo.
En esa línea, generar un viceministerio que es una chamuchina no era lo mejor; era una bomba de tiempo, porque la gastronomía, que también es cultura, el folclore, que también es cultura, y el turismo, que utiliza la cultura para su difusión y comercialización, son elementos que forman parte de una visión, una estrategia y una política cultural. Lo que nosotros tenemos que tener en este país es una política cultural que reconozca nuestras diversidades culturales, que reconozca la cultura como un bastión de generación, como un bastión político, además de generación de identidad, de reconocimiento de saberes.
Cuando tenemos una producción comunitaria, una producción agropecuaria que se basa en saberes, estamos trabajando con procesos culturales identitarios. En ese sentido, la cultura transversaliza y debería transversalizar la economía, la planificación y la diplomacia; tendría que transversalizar la política. Esa transversalización también está ligada a cómo nosotros vemos nuestros entornos.
Lamentablemente, como vivimos en un país tan capitalista, con una mirada tan hacia afuera y tan colonial, hemos empezado a dividir, en lugar de generar una visión más global, sistémica y total. Hemos empezado a fraccionar nuestras miradas y a dividir en función de lo que significa el mercado. Entonces, desde esa lógica, un Viceministerio de Culturas resulta siendo un estorbo para el Estado.
Sobre el desfinanciamiento de la cultura, esto tiene que ver con la visión y la concepción que se tiene de ella. Se considera la cultura un entretenimiento y el arte un ocio, pero no algo fundamental en la vida cotidiana de las personas. Obviamente, es mucho más importante, y no se niega la importancia de invertir en salud, educación, alimentos, producción agropecuaria, etc. Pero, por ejemplo, en el caso de cultura y educación, ambas deberían ir de la mano. En las escuelas, colegios, unidades educativas y universidades deberíamos trabajar el tema de la cultura desde nuestra identidad, desde nuestra mirada. Y eso tiene que ver con una estrategia, una visión estratégica a largo plazo, una visión de futuro y, finalmente, una visión de país.
Esto es un mecanismo y una vocación política, estratégicamente política. No estoy hablando de una cuestión partidaria, sino de la política en función de generar mejores condiciones de calidad de vida y de habitabilidad para todos nosotros, en nuestras sociedades. Pero como se considera la cultura un entretenimiento, hay que quitarle todo el presupuesto que se le pueda dar.
Continúa escuchando la conversa con Raquel:
