Cristóbal: La Fundación Palliri es una institución educativa que lleva 35 años trabajando en la ciudad de El Alto. Nosotros comenzamos a trabajar en el barrio Santiago II con mujeres que eran relocalizadas mineras. Yo llegué hace 30 años aquí, a la ciudad de El Alto, y dentro de esa historia y trayectoria educativa que hemos tenido, además de otras áreas como salud y muchas otras líneas transversales en las que trabajamos, hemos ido observando y viendo que nuestras comunidades, que son comunidades emigrantes, desplazadas, como es la realidad propia de nuestra ciudad de El Alto, en muy pocos años y en muy pocas generaciones, prácticamente en una generación, han sufrido un proceso de desapego, por decirlo de alguna manera, o de alejamiento de lo que eran sus valores relacionados con el mundo rural, con su mundo de origen y con el mundo indígena.
Y ha sido esto lo que nos ha llevado a que nosotros viniéramos trabajando desde el aula todo el tema de la relación con el campo, con el mundo de origen y con las historias de origen. Esto es lo que nos llevó a ir reuniendo elementos que eran, en cierta medida, los que recordaban a nuestras mamás, nuestros papás y nuestros abuelos. Ha sido este año cuando, por fin, hemos visto la necesidad de que esto no se quede solo en las aulas de los espacios donde nosotros trabajamos, sino que se convierta en un proyecto abierto a la comunidad.
Resulta que, a lo largo de ese trabajo y sin darnos casi cuenta, habíamos reunido un patrimonio que va mucho más allá de objetos materiales. Este patrimonio que hoy se va a empezar a exponer va mucho más allá de ser simples telas o simples objetos que se van a ver en la exposición. Es un patrimonio que cuenta historias, que nos ayuda a recordar y a recuperar esa memoria que está dentro de estos objetos. Y lo que pretendemos, básicamente, es crear un espacio, porque no se trata solo de poner unas telas, sino de crear un espacio que pueda ser utilizado por toda la comunidad de El Alto: un espacio abierto, libre, gratuito y que todos podamos usar como lugar de encuentro, como lugar de trabajo y como lugar para lo que consideremos oportuno entre todos. Pero que tenga como misión, como sentido, como objetivo, ese acercamiento a toda esa memoria que se está perdiendo, a toda esa memoria que estamos olvidando y que es un patrimonio tremendamente valioso, incluso para mejorar nuestra calidad de vida hoy en día, tanto en la ciudad como en las comunidades con las que trabajamos, con la gente con la que trabajamos.
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