El pueblo ayoreo sufre un desplazamiento histórico de sus territorios, mientras la mancha urbana cruceña crece, las comunidades ayoreas pierden sus viviendas y se ven obligados a desplazarse a los sectores periurbanos de la ciudad. Esta semana, en nombre de la “seguridad ciudadana”, la comunidad Degüi sufrió un intento de incendió de sus casas. La señora Rossy nos cuenta la situación de esta importante comunidad:
Es realmente preocupante lo que han querido hacer los deliverys con sus propias manos. La autoridad de la comunidad, Mariano Picanera, siempre ha coordinado acciones con la policía. Entonces, no es que el pueblo ayoreo se haya quedado con los brazos cruzados, como siempre ha entregado a los chicos que son drogodependientes, que asaltan a la gente.
Pero ahí no está la raíz del problema; la raíz es el consumo de la sustancia. Entonces los llevan con detención preventiva, salen y otra vez están consumiendo. Si no atacamos el problema de raíz, siempre va a pasar, porque son personas que vienen ya mucho tiempo en la droga.
Y lo que le hemos pedido a las autoridades es que, por favor, atiendan la demanda del pueblo ayoreo, porque el pueblo ayoreo, antes de que existiera esta ciudad grande, inmensa, como un monstruo grande, como lo dicen los ayoreos, ya estaba en Santa Cruz. Primero estaban en toda la manzana del parque urbano, que está en el segundo anillo, y los han sacado de ahí. Después estaban aquí, donde es la Caja, en Guaracachi; ellos tenían cuatro manzanas antes en Guaracachi y los han sacado de ahí.
Ahora están en el séptimo anillo, solamente en un espacio de mil metros cuadrados donde entran 400 familias. Entonces, querer seguir sacándolos otra vez, nunca va a encontrar una salida porque no se les da el apoyo. O sea, no es un apoyo, son obligaciones del Estado, del gobierno municipal, del departamental y del nacional.
A raíz del abandono que viene sufriendo el pueblo ayoreo, es que estamos viviendo justamente esta situación que pasa en el pueblo ayoreo. Si hablamos, por ejemplo, de cuatro territorios grandes que tiene el pueblo ayoreo, hablamos de la TCO Zapocó, que tiene 46 mil hectáreas. No cuenta con servicios básicos, no cuenta con luz, con agua, con buen camino ni con escuelas.
Ahora hablamos del otro territorio grande, Santa Teresita, que tiene 87 mil hectáreas, y pasa lo mismo. Hablamos de Tobité, igual. Rincón del Tigre, que es la TCO Guaye, la más grande, con 98 mil hectáreas, también está en la misma situación.
Entonces, de nada sirve que la misma sociedad se queje cuando ellos son los culpables del abandono de este pueblo que ha nacido en Santa Cruz. Santa Cruz no nos vio nacer acarreados. Hemos nacido aquí y aquí vamos a morir.
Continúa escuchando la conversa con doña Rosy:
