EL CASO DEL CENTRO DE REFINACIÓN PETROLERA DE PARAGUANÁ EN VENEZUELA LLEGA AL TERCER TRIBUNAL POR LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA. Escuchamos la denuncia del Observatorio de Ecología Política

Uno de los casos emblemáticos del exceso de actividad extractiva es el Centro de Refinación de Paraguaná, en Venezuela, en el estado Falcón y en la zona del lago de Maracaibo, en el estado Zulia, territorio petrolero por excelencia en ese país. Esta región fue parte del boom petrolero y, a finales de la década de 1990, consolidó el Centro de Refinación de Paraguaná. Se trata de uno de los tres mayores centros de refinación del mundo, lo que refleja el enorme peso de la industria petrolera venezolana a escala global.

Esto ha dejado una secuela de impactos sobre la población local, especialmente sobre pescadores y pescadoras. En el marco del Tercer Tribunal Regional de los Derechos de la Naturaleza, integrantes del Observatorio de Ecología Política de Venezuela presentaron la denuncia de este caso. Escuchemos parte del alegato:

Emilio Terán: [Desde el Observatorio de Ecología Política] hemos ofrecido información sistemática y pública para que la población tenga acceso a estos datos, ante la ausencia absoluta de información oficial sobre estos impactos. Esta labor no ha sido fácil en un país como Venezuela. Yo vengo investigando el caso de Paraguaná desde hace catorce años, también como parte de mi trabajo en la Universidad Central de Venezuela.

La península de Paraguaná fue conformada como un polo de refinación, durante décadas el principal polo de refinación del mundo. Desde finales de los años cuarenta hasta la actualidad, lo que constatamos es una persistencia de impactos ambientales que han permanecido en absoluta impunidad, creando una normalización del sacrificio tanto del tejido social como del tejido ecológico de esa región.

Podemos nombrar cinco impactos ambientales causados por esta actividad. El primero tiene que ver con la exposición a los mecheros, o mechurrios, como se les llama en Venezuela. Funcionan las veinticuatro horas del día y generan un ruido permanente, además del calor que supone vivir junto a ellos. También hemos recogido testimonios de comunidades donde, en una misma calle contigua a los mecheros, existen varios casos de cáncer. Existe muy poca evidencia científica disponible, pero algunos informes filtrados de Petróleos de Venezuela señalan la presencia de gases como el H₂S, compuestos sulfurados y metales pesados en el aire, en niveles mucho más altos que los permitidos. A esto se suman los derrames químicos, las fugas y las emisiones propias de la refinería.

Las comunidades han denunciado diversos tipos de enfermedades: cáncer, enfermedades respiratorias, enfermedades de la piel y enfermedades neurológicas. En una de las últimas visitas nos compartieron un artículo científico que logramos publicar, donde se analiza la relación entre la exposición a sustancias químicas y una mayor incidencia de casos de autismo en niños de la zona. Esta situación llevó a que las comunidades conformaran un comité de salud, desde el cual exigen estudios epidemiológicos y acciones concretas frente al aumento de enfermedades.

Continúa escuchando el alegato de miembros del Observatorio de Ecología Política de Venezuela: