Hemos vivido la segunda vuelta electoral el último domingo. Ha sido un proceso muy tenso y marcado por una fuerte polarización en el país, algo que también se refleja en los resultados. Aún no contamos con las cifras oficiales definitivas, pero el primer procesamiento de las actas deja a Keiko Fujimori en primer lugar con el 50,01% de los votos, mientras que Roberto Sánchez obtiene el 49,99%. En total se emitieron poco más de 18 millones de votos y la diferencia entre ambos candidatos es de apenas 3.000 votos. Cabe destacar que, dentro del territorio nacional, Roberto Sánchez es quien obtiene más votos, con una ventaja aproximada de 75.000 sufragios. Sin embargo, Keiko ha compensado esa diferencia con una mayor votación en el exterior.
Hasta este momento se ha contabilizado el 98,30% de las actas electorales y queda por resolver alrededor del 1,6% en los jurados electorales especiales. Se sabe que la mayoría de las actas pendientes provienen de Lima y del extranjero, por lo que estadísticamente es más probable que favorezcan a Keiko. Por ello, cada vez más sectores están asumiendo que será la ganadora de la elección. Sin embargo, no todo el pueblo peruano comparte esa percepción. Hay protestas en distintas partes del país, persisten rumores sobre una posible manipulación del proceso electoral y también hay quienes sostienen que primero deben contarse todos los votos antes de sacar conclusiones. No obstante, considerando además el respaldo que Fujimori tiene de diversos poderes fácticos del país, parece altamente probable que asuma la presidencia a partir del 28 de julio.
Ha sido un proceso muy angustiante para la población peruana. Las primeras actas contabilizadas provenían de zonas donde Keiko tenía ventaja, principalmente Lima, que concentra cerca de un tercio de la población nacional, además de la costa norte, la región de Ica y las regiones amazónicas de Loreto y Ucayali. En estas últimas, su fortaleza se concentró sobre todo en las ciudades más grandes, mientras que las zonas rurales votaron mayoritariamente por Sánchez. Por esa razón, durante las primeras horas del conteo Keiko mantenía una amplia ventaja. Sin embargo, a partir de la medianoche comenzaron a llegar los votos de la costa sur, Arequipa, Tacna, Moquegua, la sierra y otras zonas de la Amazonía, lo que permitió que la diferencia se redujera gradualmente e incluso se revirtiera.
Además, el denominado conteo rápido, elaborado por una encuestadora junto con la Asociación Transparencia a partir de una muestra representativa de los votos, proyectaba una victoria de Sánchez. Históricamente este mecanismo ha mostrado altos niveles de precisión, lo que llevó al candidato a realizar un discurso de victoria. Posteriormente llegaron nuevas actas y Sánchez se mantuvo en primer lugar durante varios días. Recién a partir del miércoles comenzaron a contabilizarse los votos del exterior, que en el Perú deben ser transportados físicamente al país antes de ser procesados. Fue con la incorporación de esos votos que Keiko terminó superando a Sánchez por una diferencia mínima.
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