Es difícil entender la situación legal dentro de cada uno de los países de Europa. Al fin y al cabo, es una Unión Europea que toma decisiones comunes y que está externalizando cada vez más sus fronteras hacia el norte de África y hacia Oriente Medio, en forma de tratados con los Estados de la región alrededor de Europa. Entonces su meta es parar la migración antes de que la gente llegue a Europa.
Los ejemplos más brutales actualmente están en el norte de África. Los tratados que ha firmado la Unión Europea, o ciertos países europeos que forman parte de la Unión, con Estados como Marruecos, Libia, Argelia y hasta Egipto. Entonces ya toda la región del Sáhara estaría asegurada, entre comillas, por la Unión Europea para que esos Estados hagan el trabajo sucio de detener la migración ya en esos países. A cambio, la Unión Europea está ofreciendo sumas muy grandes a esos Estados, y hablamos de miles de millones de euros. Creo que a Egipto le pagan unos ocho mil millones de euros para parar la migración.
También hay otras formas de implementar ese modelo imperialista de Europa dentro de esos países, como en el caso de Marruecos, donde la Unión Europea está apoyando políticamente la ocupación territorial e imperial marroquí en el Sáhara Occidental. Entonces también hay intereses políticos que se mezclan con los económicos, pero siempre con el fin de detener la migración antes de que la gente pueda cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa. Obviamente, Estados como Libia también son conocidos por estar involucrados en todo el tráfico humano, que además es un gran negocio. La migración irregular y el tráfico de personas siempre están ligados a esos gobiernos y, al ser una actividad ilegalizada, se vuelve una de las luchas más peligrosas y mortíferas del mundo.
Europa depende por completo de la migración. Toda su riqueza siempre ha sido construida sobre la base de la explotación obrera e inmigrante. Hace unas décadas todavía era la marginalización y la precarización de la gente migrante del sur de Europa, de países como Italia, Grecia, los países balcánicos y Portugal, que fueron los lugares de origen de mucha mano de obra para los países nórdicos, como Suiza o Alemania. Toda esa riqueza siempre se ha construido sobre la base de la explotación obrera.
Desde que se formó la Unión Europea, el flujo migratorio de trabajadores europeos entre los propios países se facilitó mucho. Entonces la idea de tener ciudadanos y obreros de primera o de segunda clase se ha ido externalizando hacia la gente migrante que llega de más lejos, de África o de Latinoamérica. Sin la migración, y hay muchos estudios que lo muestran, todo el sistema europeo colapsaría, porque existe una falta tremenda de mano de obra.
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