Esto está siendo realmente un problema muy grande. Hay una contracción del gasto. Hay una práctica fruto de las políticas globales. No son solamente políticas nacionales, son políticas globales que nacen de esta matriz de fuerte extractivismo y explotación que son estas políticas económicas actuales.
Lo que está pasando, en términos concretos, es que hay una precarización del empleo. Y quienes están siendo mucho más afectadas con esa precarización del empleo son las mujeres y las mujeres jóvenes fundamentalmente. También los hombres jóvenes, pero fuertemente las mujeres jóvenes, porque hay una precarización por doble sentido, ¿no?
En primer lugar, la demanda laboral es bajísima. No hay trabajo. El trabajo formal, con derechos y todo eso, hace tiempo que ya no existe en el país. Y este trabajo informal por cuenta propia, en realidad es un trabajo sin derechos, ¿no? Aunque le pongan el nombre que le pongan, es un trabajo que no tiene derechos laborales y que todo el costo del trabajo recae exclusivamente en las y los trabajadores.
Entonces, esa es una precarización brutal. Ya ni siquiera cuentas el pago por quincena o por semana, el pago ya es por día. En la última investigación que hicimos para Gregoria Apaza sobre desigualdades de género en tres municipios del departamento de La Paz, entre ellos El Alto, se evidencia que hay un promedio de ingreso diario de las mujeres en El Alto entre 30 y 50 bolivianos. Y no por ocho horas de trabajo, por al menos diez horas de trabajo. Entonces, ese es el nivel de precariedad laboral que están teniendo estas políticas.
Y a esto hay que sumarle la otra cuestión, ¿no? Que es lo que te decía, la doble precariedad: cómo se ha incrementado nuestra jornada de trabajo de cuidados en municipios, sobre todo en los que se ha achicado mucho más el presupuesto municipal. Estamos hablando de los 341 municipios del país, ¿no?, pero afecta mucho más a municipios pequeños y con alta incidencia de la pobreza. Entonces, se privatizan ahí los servicios de cuidados, es decir, desaparecen del municipio, del gobierno municipal, y pasan casi con exclusividad a la familia.
Y dentro de la familia, ¿quién se hace cargo del tema de los cuidados? Las mujeres. Entonces, ahí hay una doble precarización del tiempo de las mujeres, de los trabajos de las mujeres, ante la ausencia del Estado. Pero es una ausencia premeditada, definida y puesta como objetivo. Eso, en principio.
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