Recién el martes 15 de septiembre el gobierno subió el acuerdo a una página web, y todavía no ha subido los anexos. Llama la atención cómo hacen un trabajo tan pobre, que no puede explicarse simplemente por negligencia, sino que da la impresión de que hay una intencionalidad de no socializar un acuerdo tan importante.
Más allá de que queda claro que el canciller Fernando Aramayo nos había mentido diciendo que este acuerdo no tenía condiciones, cuando claramente uno de los anexos tiene una sección que se llama Condicionalidad. Más claro, agua. El acuerdo es por 1.900 millones de dólares, por 36 meses.
Lo primero y más importante en este primer trimestre, es el tema del subsidio a los combustibles. Básicamente, el acuerdo dice que entre septiembre y diciembre van a eliminar el subsidio a la gasolina y que esta va a llegar a un precio de mercado. ¿Cuál es ese precio de mercado? No lo sabemos, porque no lo dicen.
Lo que sí hay que tomar en cuenta es que hoy el precio de la gasolina en Paraguay es aproximadamente el doble que en Bolivia y en Perú es casi el triple. Entonces, un precio de mercado implica, por lo menos, duplicar el precio, a menos que seamos más eficientes que Paraguay y podamos vender más barato, lo cual sería bastante sorprendente.
Por otro lado, respecto al diésel, el acuerdo dice que se va a mantener para el transporte público y para consumidores de menos de 5.000 litros a 9,80 bolivianos el litro. Para los demás, explícitamente indica que el precio inicial será de 18 bolivianos por litro. Del gas no dice nada. Ahí quedan muchas dudas: qué va a pasar con el gas domiciliario, qué va a pasar con el gas que usa el transporte público. No queda nada claro, pero tampoco hay razones para pensar que vaya a quedar excluido, porque el acuerdo habla de combustibles en general.
¿Cuáles serán las consecuencias? No hay duda de que el transporte público urbano e interdepartamental va a subir. Habrá un tiempo de ajustes y seguramente habrá un paro del transporte cuando la medida entre en vigencia y todavía no se haya producido el aumento correspondiente. También va a haber un aumento de precios asociado al transporte: alimentos y prácticamente cualquier producto que necesita ser transportado. Hay muy pocas actividades en el país que no dependan del transporte. ¿Cuánto será ese aumento? No lo sabemos, pero seguramente esta Navidad nos vamos a tener que ajustar bastante fuerte.
Por otro lado, la ampliación del estado de excepción ha hecho que muchas voces críticas se estén acallando, y eso hay que reconocerlo…
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