EL ESCENARIO EN BRASIL RUMBO A LA ELECCIONES 2026. Conversamos con Andreas Behn

La situación en Brasil, pocos días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales y regionales, en las que también se van a renovar los gobernadores y gran parte del Congreso, es bastante tensa, porque nadie sabe cuál va a ser el resultado.

Tenemos al candidato Lula da Silva, el actual presidente, que intenta su reelección para tener el cuarto mandato de su vida. Por otra parte, está Flavio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro, quien ya pasó cuatro años como presidente de Brasil y que no es de derecha, sino de extrema derecha.

Entonces, en el contexto regional, estaría junto con los gobiernos de extrema derecha, como los que tenemos en Colombia o también en El Salvador, y en sintonía con las ideas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que quiere hacer de toda América Latina nuevamente un patio trasero e implementar sus ideas, sobre todo con fuerza, a veces militar. Sabemos que esto causa muchísimos problemas a la población de los países de América Latina, mucha represión y pocas posibilidades de avance social o económico. Entonces, no sabemos qué va a pasar.

Las encuestas están bien claras: 42 % para los dos candidatos en la segunda vuelta. La segunda vuelta va a ser el último domingo de octubre y es una campaña muy tensa porque, digamos, son dos extremos. Hay que decir que Lula no es nada extremo, no es de una izquierda extrema. Yo diría que Lula representa una política económica y social mucho más cercana a la socialdemocracia. Entonces, no es una izquierda, no es una propuesta realmente de izquierda. Pero, comparado con lo que representa Flavio Bolsonaro y todos los poderes que están detrás de él, la diferencia entre esas dos opciones realmente es gigante.

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