“¿MARSET CANTÓ? LO QUE VEMOS PARECE OTRA COSA”. Por Wilmer Machaca

Un video grabado durante su aprehensión: Marset sentado cómodamente en un sillón, sonriente, relajado, mientras alguien conduce las preguntas. Parece una entrevista, casi una publinota.

“¿Qué tipo de amistad tienes con Mariaca?”, le preguntan. “Es mi amigo”, responde. “¿De qué hablan?”. Y así se va construyendo el diálogo.

En tiempos de redes, un video así simplemente aparece. Su función no es la evidencia, sino instalar un relato. Circula en redes, algunos medios lo reproducen y rápidamente se instala. ¿Quién lo difundió originalmente? ¿Fue la propia Policía? Nadie parece preguntarse demasiado por el origen. El contenido se difunde, los medios lo amplifican y el relato comienza a caminar solo. Con el video circulando, llegan las aprehensiones.

Resulta difícil no recordar aquel audio atribuido a Paz y Cerimedo: “Las novelas se arman…”; “la narrativa la armamos nosotros”.

Por supuesto que puede haber delitos y responsabilidades. Que se investiguen y se prueben. El problema comienza cuando el relato y la acción parecen avanzar juntos, mientras otros hechos, denuncias y audios no generan la misma diligencia de las instituciones.

En otro audio, que se le atribuye a Cerimedo, el dice: “al narcotráfico no se lo combate, se lo administra”.

La frase me hizo recordar aquella histórica entrevista de Carlos Palenque y Mario “Cucho” Vargas a Roberto Suárez, entonces conocido como el “rey de la cocaína”. Cuando le preguntaron quién era el rey del narcotráfico, Suárez respondió que el rey era el gobierno de Estados Unidos y el virrey, el gobierno boliviano.

¿Cuánto había de cierto en aquella afirmación? En nuestra historia reciente, todos los gobiernos han enfrentado denuncias, investigaciones o escándalos relacionados con el narcotráfico. Lo que cambió es la disputa comunicacional

Después de aquella entrevista a Suárez, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro clausuró Radio Metropolitana y Canal 4/RTP. Hoy cerrar una radio o un canal de televisión de esa manera sería una torpeza enorme. El ecosistema es otro: páginas que desaparecen, denuncias masivas, bots, contenidos que se amplifican y ataques coordinados. Hace pocas semanas, por ejemplo, la página de Facebook de Sol de Pando fue eliminada; el propio medio denunció haber sido objeto de reportes masivos mediante bots.

Pero no siempre hace falta bajar una página. También se disputa la atención: instalar otro tema, otro video, otra interpretación; desplazar los cuestionamientos, saturar la conversación y decidir, en los hechos, qué ocupa el centro y qué queda al margen.

Hasta hace poco la conversación venía marcada por Cerimedo y los nuevos audios, el viaje presidencial, Boca Ratón y los cuestionamientos alrededor del entorno presidencial. De pronto, el centro de la conversación es otro: el poder está también en desplazar los cuestionamientos: no se los responde y otros temas ocupan su lugar.

Porque la disputa por los sentidos también es una disputa por el poder: qué se muestra, qué se amplifica, qué se calla, qué se investiga y cuál es, finalmente, “la novela” que se nos quiere contar.

Texto: Wilmer Macha