Casi entre el 80 y el 90 por ciento de los incendios son provocados por el chaqueo no controlado. Entonces, un incendio forestal lo ocasionan las personas. No son tanto los temas climáticos. Alguna vez sí puede pasar que un rayo, sobre vegetación seca, produzca un incendio. Pero, generalmente, esto se relaciona con los chaqueos que realizan las personas. Básicamente, es la vegetación que ya se encuentra seca por el clima, por la época del año. A esto sumémosle los vientos, de entre 30 y 70 kilómetros por hora, que son los que más van a provocar o avivar el fuego.
Por eso, la prevención es muy importante. En este sentido, se debería organizar, antes de estos chaqueos y antes de esta época de quemas, un trabajo conjunto con unidades de bomberos, de la Policía Boliviana, de las Fuerzas Armadas y con grupos de voluntarios, para realizar un trabajo preventivo en las comunidades y organizar grupos del lugar como bomberos forestales, con el fin de prevenir cualquier incendio. Asimismo, la gente que tiene sus tierras debería coordinar este trabajo con especialistas, como ya mencioné anteriormente, para evitar estos riesgos de incendios.
Desde los marcos legales, el municipio brinda la infraestructura: los edificios, los cuarteles de bomberos. Las gobernaciones realizan el equipamiento de estas unidades, pero, en ese marco, no se tiene la legalidad para que esos equipos sean entregados a los bomberos voluntarios. Es por eso que los bomberos voluntarios consiguen sus recursos a través de donaciones y campañas que ellos mismos realizan.
Cuando ya se tiene todo este sistema, se pasa a un sistema de comando de incidentes, que es la administración de la emergencia. Todas las unidades de bomberos, de la Policía, de los voluntarios y de las Fuerzas Armadas deben presentarse a este sistema de comando de incidentes para que se las divida por regiones y puedan acceder a los lugares y realizar un trabajo conjunto. Ahí también se ve el desplazamiento, el equipamiento y los lugares de protección donde se pueda comer y descansar, para posteriormente organizar el retorno.
Al margen de esto, tenemos la Ley de Gestión de Riesgos, que establece que cada municipio y gobernación, hasta el nivel nacional, puede activar sus planes de emergencia. Pasamos de la emergencia al desastre siendo un municipio y solicitamos recursos a las gobernaciones. Si esto no abastece, pasamos al nivel central, pero previamente el municipio debe tener toda esta organización en relación con la prevención.
Por otro lado, el aporte que se necesita para apoyar a los bomberos forestales es la dotación de agua, sales de rehidratación y bebidas energéticas. Esto se debe a que, cuando uno va a un incendio, puede salir a las cinco de la mañana y volver a las diez de la noche. En este sentido, lo que más van a consumir los bomberos, ya sean policías, miembros de las Fuerzas Armadas o voluntarios, es agua para volver a hidratarse. Así también ocurre con la comida. Se pueden enviar raciones secas, que son las que más duran.
Si pueden donar equipos de protección personal para bomberos forestales sería ideal, porque muchas veces, como voluntario, uno es quien consigue su propio equipo. Es mejor de esta manera porque conoces tu equipo y sabes qué fallas puede tener. Finalmente, también son necesarios medicamentos, colirios para los ojos, pomadas para las quemaduras, vendas y gasas. Básicamente, sería eso.
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