El pasado 14 de julio se presentó el concierto “Sonidos sagrados y ancestrales” de la Comunidad Ayllu Ñan Amayumpi de Cochabamba, Carlos Alanes nos compartió un poco de su experiencia viva en esta comunidad y su conexión con la labor musical andina:
Somos bastantes en la comunidad, somos más de 30 integrantes, entre varones, mujeres, wawas y todo el conjunto que conlleva un ayllu. Venimos trabajando hace 26 años.
Es un poco complejo, porque un ayllu sin territorio parecería que no puede nominarse ayllu. Como mencionaba, la migración de nuestros padres ha hecho que nosotros nos fortalezcamos y resistamos ante todo lo complejo que es la urbanidad. Sabemos que la urbe siempre está sistematizada de acuerdo al mundo actual, al mundo globalizado, pero nosotros, gracias a la herencia de nuestros padres y a eso que han sembrado, no hemos dejado morir esa semilla.
Nosotros estamos pendientes siempre de poder cultivar y mostrar estas esencias, que son principalmente la música. La música son las vibraciones sonoras de los sikus con las que compartimos y también podemos hablar con el mundo no visible. Es la música que conecta, que manda mensajes y diálogos sonoros musicales que compartimos y tratamos de manifestar entre todos nosotros, para poder compartirlos en la sociedad urbana.
Siempre hemos tratado de adaptarnos, en este caso, a lo que es un teatro. La música andina no es precisamente de escenarios. No es una música que necesariamente tenga que aplaudirse, no es una música que tenga que ser admirada. Más que todo, es una música para conectarnos. Es una tecnología espiritual. Entonces tratamos de mostrar lo sagrado que manifestamos nosotros: esa codificación, ese lenguaje musical de los sikus.
Continúa escuchando la conversa con Carlos:
