Tras la aprobación de la Ley para el préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) es urgente comprender cuál es el papel de esta organización en la política de la región. Más que el monto prestado, lo que resulta preocupante para la economía de las y los bolivianos son los términos y condiciones bajo los cuales se realizará esta transacción. Hoy conversamos con Maristella para que nos comparta el impacto de los préstamos del FMI en Argentina:
En el caso de Argentina ya lleva tres años, pero vemos un panorama regional muy preocupante, con un giro cada vez más pronunciado hacia la derecha y la extrema derecha. A mí me gustaría analizar el caso argentino para que pueda interpelarnos también a nivel latinoamericano, a través de una caracterización más general. Esa caracterización general es la que me lleva a decir que hoy estamos avanzando hacia una nueva fase de la colonialidad.
Ustedes saben que la colonialidad es un concepto acuñado en América Latina, pero que no se refiere solamente a la raza o a la clase social, sino también a la universalización de una experiencia como única forma válida de conocimiento, que descarta otras visiones en relación con la naturaleza, la economía, el régimen afectivo, etcétera.
Y yo creo que, en ese sentido, Argentina ha venido dando pasos muy importantes para consolidar un modelo de colonialidad dócil, servil, que tiene como referente a Estados Unidos, en el marco de la nueva doctrina Donroe, que es, de alguna manera, la actualización de la doctrina Monroe, donde América Latina debe tratarse al servicio de Norteamérica. En ese sentido, Argentina tiene tres elementos que pueden interpelar a nivel latinoamericano.
Primero, yo podría decir que es un laboratorio de las desigualdades. A veces hablamos de algunas características de las extremas derechas, del lenguaje político y de la polarización que instalan en la sociedad, y dejamos de lado el hecho de que las extremas derechas lo que buscan es romper con un imaginario de igualdad y justicia social para instalar, como centro de la sociedad, la legitimación de las desigualdades. Y eso es lo que ha venido haciendo, por ejemplo, Javier Milei en Argentina a través de la política de la motosierra, que es una política de ajuste estructural cuyo objetivo es la destrucción y la supresión de derechos que, mal que bien, algunos funcionaban y otros no en el marco de un Estado social muy debilitado.
Se trata de la destrucción de derechos sociales, económicos, del derecho a la salud, del derecho a la educación y de los derechos ambientales. Claramente, el gobierno de Milei, con la motosierra, para justificar el equilibrio fiscal, ha destruido cualquier política ligada a un lenguaje de derechos. Entonces, hay una política de motosierra que además se expande al resto de los gobiernos de América Latina que hoy tienen representantes de extrema derecha, como es el caso de Kast, como probablemente sea el caso de De la Espriella en Colombia y también el de Rodrigo Paz en Bolivia.
En segundo lugar, hay una alianza con los superricos y, podríamos decir, con los tecnomagnates, sobre todo representantes de las grandes corporaciones. Argentina no solo ha entregado todo al FMI, endeudándose por décadas, sino que además busca una articulación con estos tecnomagnates que hoy están buscando controlar el mundo.
El ejemplo quizás más emblemático es el de Peter Thiel. Peter Thiel es un magnate ligado a Silicon Valley que no solo creó PayPal, que quizás algunos recuerdan, sino también Palantir, una empresa de seguridad que ha firmado acuerdos con el Estado de Israel y con el gobierno de Estados Unidos. Palantir interviene claramente en los conflictos bélicos y ha desarrollado una tecnología que implica un control cada vez mayor de las poblaciones.
Pero lo esencial es mostrar en qué sentido también hay una articulación ideológica entre la extrema derecha que representa Milei y los grandes tecnócratas, o los llamados ahora tecnofascistas. Porque los grandes tecnócratas, o tecnomagnates, presentan una gran afinidad ideológica con la visión ultraneoliberal de alguien como Milei, que propone desregular el capitalismo y debilitar las normativas estatales. Milei expresa no solo la desregulación de todas las esferas económicas y sociales, sino también la captura corporativa de lo que queda del Estado argentino.
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