Durante el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), se realizó la tercera sesión regional del Tribunal de los Derechos de la Madre Tierra y de la Naturaleza. En el marco de ese tribunal se presentó el caso de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, en Tarija. Escuchamos la presentación del caso:
La Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía se creó mediante ley en 1990, con objetivos para los cuales fue creada como área protegida. Uno de ellos es conservar la última parte de bosque húmedo boliviano. También tiene como objetivos principales la conservación de las cuencas grandes del río Bermejo y del río Tarija, así como la conservación y la protección de sus habitantes en esta zona del área protegida.
Pero, a pesar de todo esto, el Gobierno ha creado tres proyectos petroleros dentro de nuestra área protegida: los bloques Astilleros, Churumas y San Telmo Norte. En el bloque Astilleros han ingresado con un pozo para hacer exploración, pero fue un pozo fallido. También han ingresado por esa zona para hacer los pozos de Churumas, en los cuales ya están en funcionamiento y explotación tres pozos.
Los impactos ambientales en estas zonas, de acuerdo con la información legal que se ha conseguido del Servicio Nacional de Áreas Protegidas mediante solicitudes, son que las empresas no cumplen, a pesar de que existen exigencias dentro del área. Por ejemplo, no cumplen con las mallas de protección para evitar derrames de aguas residuales o contaminadas, ni con el manejo de la tierra en la explosión de las planchadas y los caminos. La empresa, YPFB, no cumple con esas medidas.
Tampoco cumple con la protección de las quebradas o de las fuentes de agua en el cruce de los caminos, de acuerdo con los informes. Otra afectación es que, como se trata de un área protegida, se ha alterado y modificado la zonificación de la reserva. Se ha bajado de categoría una zona núcleo, que es la parte mejor conservada, a una segunda categoría, en la cual tampoco se pueden realizar actividades extractivas. Pero, pese a todo ello, esas actividades se están realizando.
Otra afectación es que en esa zona mejor conservada de la reserva habitan un sinfín de animales que están en peligro de extinción, como el jaguar, el tapir, el oso de anteojos, más conocido como el jucumari, y el sábalo en el río Grande de Tarija. Pese a todo eso, siguen existiendo proyectos petroleros que para el Estado no significan nada. Solamente les interesa sacar dinero, con el supuesto argumento de que con eso van a salir de la crisis del Estado boliviano.
Continúa escuchando la denuncia de lxs defensores:
