Ángela, red de defensoras: Potosí es donde ha empezado todo el extractivismo. Es el inicio del extractivismo en Latinoamérica.
Potosí es el mayor ejemplo de qué es lo que pasa cuando una actividad minera ingresa a un territorio para despojarlo violentamente y luego desaparecer. Es un tipo de genocidio que ha existido, un genocidio ambiental, contra las comunidades indígenas de Potosí.
¿Qué es lo que nos ha dejado? Nosotros ya no luchamos por evitar que entre la minería, porque ahí ya hay minería. Lo que actualmente luchamos allá, las mujeres, los defensores y las defensoras, es porque se cierren los pasivos ambientales, la basura que ya nos ha dejado la minería.
Ejemplos como los diques de colas, que son piscinas donde se echa la basura del procesamiento de mineral, son lugares que nos están afectando en Potosí. Ya está dañada el agua, pero ahora está mucho más dañada y, además, está afectando la salud. Se está viendo con mucho más impacto en la salud de las comunidades y de los mismos pobladores de la ciudad, que irónicamente se sienten orgullosos de ser mineros.
Potosí es una zona de sacrificio ambiental y se romantiza mucho la minería. Es el mayor ejemplo: cuando uno va allá, encuentra un campamento minero y, además, todo este discurso de lo que llaman desarrollo. Potosí ha sido explotado durante más de 500 años y nosotros ni siquiera tenemos políticas públicas adecuadas. No tenemos siquiera un hospital de tercer nivel que atienda los problemas respiratorios que se presentan en la mayoría de los pobladores de Potosí.
Eduarda, Ayllu Panacachi: Nosotros somos ocho comunidades, pertenecemos al municipio de Chayanta, somos Ayllu Panacachi. Nuestras problemáticas principales son, una, el cambio climático. Tenemos producción agrícola, entonces hay heladas, hay granizadas. Es preocupante. Después, la minería. La contaminación minera de Amayapampa y Chuquihuta arrastra metales pesados. Por el otro lado, también tenemos un río grande que arrastra mucha cantidad de agua, pero también está contaminada desde la Colonia Siglo XX y Catavi. Entonces, también hay contaminación de nuestras aguas y ese es el impacto del cambio climático.
Quieren expandir la producción minera, pero estamos en resistencia, porque hay 25 cuadrículas concesionadas. El río que tenemos abarca 24 o 25 cuadrículas. Parece que abarca a tres comunidades. Afecta, pero hemos hecho resistencia. Nos hemos sujetado a la consulta previa, al consentimiento.
No hemos dejado entrar al concesionado. La organización tiene que ser fuerte. No hemos dejado entrar. A cambio, proponemos producir nuestros cultivos orgánicos, salir al mercado y generar un poco de recursos.
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