Vengo de la comunidad de Rosario del Yata, de la provincia de Vaca Díez, municipio de Guayaramerín. Una comunidad de unas 240 familias y tenemos colegios, postas. Estamos sobre la carretera del Corredor Norte y tenemos una extensión de territorio muy grande. Trabajamos unas 4.000 hectáreas. El restante del territorio es de conservación para extractivismo de las frutas del bosque. De eso nos sostenemos económicamente, con la castaña, el copoazú lo convertimos en pulpa y asaí.
Este territorio se ha parcelado y se ha definido bosque de conservación, la mayoría del bosque, o sea, la mayor cantidad de tierras está en conservación. ¿Por qué? Porque eso nos permite tener agua, tener el bosque y donde vive la biodiversidad podemos pescar, cazar, comer frutas…
¿Por qué defendemos? ¿Por qué marchamos para conquistar el saneamiento de tierra? Fue una marcha, lo conseguimos y nos sanearon, nos entregó el INRA una titulación, pero después descubrimos, o nos informamos, de que solo 30 centímetros tenemos derecho, básicamente. Podemos profundizar más, pero, por ejemplo, ya es de las leyes de minas. Todo a partir de 30 centímetros para abajo es derecho del Estado, es otro régimen.
Luego tenemos el suelo y ahí tenemos titulación. Hacemos nuestra vida y criamos nuestros animalitos, las aves, los cerditos, todos los que se crían en una granjita para autosuficiencia. Pero a partir de 50 centímetros de altura ya hay otra ley que los rige para el árbol, se llama ABT, Administradora de Bosques, y no se puede sacar madera para vender sin permiso del bosque.
Luego viene ahora esta ley. Lo que tenía que hacer es que las parcelas, los que quieran, convertirlas en privadas. Al hacer eso, tres, dos, cinco comunarios pueden hacerlo. Todo el que quiera puede hacerlo, voluntariamente. Entonces nos divide la comunidad, ya tendríamos problemas, ya no podemos utilizar bien. ¿Por qué? Porque si está en la naciente, donde es el ojo de agua, donde hay agua, entonces ya viene a ser privado. Si el comunario sigue viviendo ahí vamos a poder seguir utilizando, pero imagínense si lo pone al banco, el banco le quita porque no pudo pagar por la lluvia, por la inundación, por cualquier incidente climático.
Entonces el banco le quita la tierra y luego la vende a un privado, un terrateniente, un empresario, y ese sí nos va a vender el agua. Y al no tener agua uno, entonces, ¿qué va a hacer? Viviendo ahí va a tener que venderle su parcela también al terrateniente y él va creciendo y creciendo. De esa manera, en Santa Cruz ya han hecho desaparecer varias comunidades. Esta es la ley para legalizar dos millones y medio, o algo más, de tierras que ya están en ese grado de los terratenientes y de estos señores de corporaciones, que son empresarios en Santa Cruz.
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