REDES DIGITALES, TERRITORIALIDAD Y COLABORACIÓN COMUNITARIA EN BOLIVIA La experiencia de Wayna Tambo – Red de la Diversidad

 

Y eso que bsucamos ir criando, haciendo brotar, cultivando, se complementa con estos tres objetivos estratégicos:

  • Vigorización de la singularidad indígena en diversidad: Desarrollar una intervención cultural, educativa y comunicativa en la producción/creación/crianza, circulación y recepción/disfrute de bienes culturales, a través de diferentes acciones que constituyan escenarios de mediaciones y negociaciones culturales y de poder para la vigorización de la singularidad de las raíces indígenas locales en espacios urbanos contemporáneos, así como el fortalecimiento de la diversidad cultural en equidad.

  • Gestión participativa y comunitaria de lo público, corresponsabilidad: Vigorizar la gestión de lo público y los bienes comunes desde lo comunitario a través de iniciativas propias, la presencia efectiva en redes de coordinación y el fortalecimiento de movimientos urbanos, culturales y juveniles, así como a través del f

  • Vivir Bien desde los contextos urbanos: Sistematizar reflexiones, experiencias y vivencias comunitarias urbanas y del conjunto de la Red, produciendo prácticas, propuestas y debates para vigorizar alternativas civilizatorias desde lo existente y en continuidad y reciprocidad complementaria entre lo urbano y lo rural, vigorizando las convivencias comunitarias entre seres humanos, de éstos con la naturaleza, lo ancestral y lo sagrado en la ciclicidad de la vida, así como rehabitando los territorios concretos a través de incidir en las relaciones cotidianas, el tejido organizativo y las políticas públicas.

¿CÓMOS SE INTEGRAN LAS REDES DIGITALES EN ESTOS PROCESOS?

Como ya mencionó, el trabajo con redes digitales no tiene sentido sino es integrado de manera complementaria al conjunto de nuestra estrategia, a todas las dimensiones de nuestras acciones. A partir de ello, podemos compartir algunas de esas complementaciones y aprendizajes:

  1. a)Los medios masivos convencionales se potencian notablemente a través del uso de las redes digitales.

Como ya se mencionó en el año 1.995 nace Wayna Tambo en la ciudad de El Alto y lo hace como un centro cultural que siente desde el inicio la necesidad de una intervención en lo masivo a través de eventos culturales, programas de radio y publicaciones. Ese año nace nuestra revista “Rayazos”, luego transformada en “Los Muros”. También ese año nace nuestro primer programa radial de media hora de duración semanal, a los pocos años ya hacíamos programas de hasta 4 horas de duración diaria en emisoras amigas. En el año 2002 se consolida la implementación de un proyecto de radio alternativa propia, con gestión comunitaria que amplifica notablemente el trabajo de Wayna Tambo. Será nuestra primera radio de una red actual.

El año 2003 radio Wayna Tambo de El Alto juega un rol importante en los conflictos de septiembre y octubre en nuestro país, los conflictos llamados Febrero Negro y la Guerra del gas de septiembre y octubre, siendo vocera y apoyo visible de la lucha de resistencia del pueblo alteño con una gran participación de la audiencia. Desde entonces la articulación con diversos movimientos sociales ha sido un eje fundamental del trabajo.

Hoy tenemos una red de radios, 3 emisoras locales y una radio por internet. Ya la emisora digital nos ha permitido llegar más allá de las 4 ciudades donde nos pueden sintonizar por sistemas analógicos: El Alto, La Paz, Tarija y Sucre. En los conflictos sociales de agosto y septiembre de 2008, en torno al proceso constitucional boliviano, Yembatirenda – Red de la Diversidad de Tarija juega un rol parecido al de Wayna Tambo en El Alto en el año 2003. Desde un trabajo comunitario y militante, somos capaces de emitir 17 horas de programación diaria de esas radios, con más de 50 programas de producción propia, y lo podemos hacer en red intercambiando programas, músicas, programaciones y gestión. Eso ocurre mucho gracias al uso de redes digitales y las posibilidades de intercambiar información y datos en formatos digitales. Transmitimos en vivo actividades en nuestras casas de las culturas, como debates, tertulias, conciertos, exposiciones y otros, y lo hacemos en red, lo que potencia la presencia de grupos locales, que saben que se les escuchará más allá de su ciudad. Compartimos casi simultáneamente registros en vivo locales, para ser emitidos en red. Compartimos música de grupos locales que dejan sus materiales en una radio, y que simultáneamente su material ya puede ser escuchado en otras ciudades.

Y en el año 2011, y por dos años seguidos se realiza un programa de TV, en la cadena nacional RTP, llamado “El Hueco en el Muro”. Ya para el año 2014 emitimos dos programas de televisión en dos cadenas nacionales: “Don Pataiperro” como una revista cultural juvenil y “La Olla, sazón pública” como un programa de análisis y profundización temática. Los programas de TV que producimos y emitimos en canales abiertos, también se fortalecen en sus contenidos por facilidades de compartir datos entre ciudades. Los programas tienen sus propios canales de Youtube, así que los programas pueden ser vistos fuera de sus horarios habituales, ser visitados más de una vez, aportar interacción con la audiencia, ser usados por varias otras organizaciones e instancias educativas, etc.

Si a ello añadimos la presencia de nuestro periódico digital multimedia “Los Muros”, donde combinamos texto escrito, audios y videos, que aprovecha mucho material producido en las radios y programas de TV, nuestra llegada se ha amplificado notablemente, dando más usos educativos y organizativos a nuestras producciones.

Las revistas impresas han dejado de ser parte de nuestras producciones, sin embargo, la articulación entre radios, video, programas de TV, canales digitales por redes y un periódico digital multimedia es lo que configura la fortaleza de nuestra estrategia comunicacional. La articulación entre medios masivos convencionales y nuevas tecnologías digitales es la clave de ese fortalecimiento.

  1. b)También se fortalecen nuestras actividades culturales presenciales.

La base de nuestro trabajo ha estado en nuestras Casas de las Culturas y el encuentro vivencial de personas a través de actividades culturales diversas con expresiones de música, danza, artes escénicas, audiovisuales, artes plásticas, literatura y otras. Para ello en cada espacio de trabajo se desarrollan los siguientes tipos de acciones en programaciones semanales sostenidas, encuentros en diversas expresiones artísticas, ferias culturales itinerantes por diversos barrios de las ciudades, festivales y eventos masivos con características de ser comunitarios, intergeneracionales, interculturales y de expresiones culturales y artísticas diversas.

Nuestros medios de comunicación masivos, pero convencionales suelen transmitir nuestras acciones culturales en nuestras casas o en los barrios en los que trabajamos: conciertos, festivales, ferias, encuentros, debates, etc. Desde siempre, ese fue un plus de nuestro trabajo cara a cara, del abrazo presencial, base para que el resto de las acciones existan y tengan sentido. Pero, a esa experiencia le fuimos añadiendo redes digitales de transmisión simultánea y de divulgación del trabajo, desde las transmisiones en streaming, el Youtube o el Facebook. Eso nos ha generado una llegada en tiempo real más amplia, así como un registro inmediato como memoria de las acciones. Si a ello añadimos que solemos hacer notas de radio y notas breves de video de cada actividad, para ser compartidas por “Los Muros”, el impacto es sin duda mayor.

Las actividades locales y presenciales se sienten arropadas y acompañadas por la interacción a través de medios digitales, se siente que se llega a más, que se amplían las incidencias. Eso hace que los actores locales se fortalezcan, que ganen protagonismo, pero también que se reconozcan como parte de procesos más amplios, regionales, nacionales, internacionales. Eso fortalece el tejido local y la actoría.

  1. c)Los procesos educativos se diversifican y amplían.

Somos un equipo reconocido por sus procesos formativos en diversos campos, desde políticos y culturales, hasta instrumentales en la comunicación y las artes. La Comunidad de saberes y Aprendizajes es nuestro espacio abierto y amplio para ello. Pero más allá de los talleres presenciales que solemos hacer, desde procesos largos y sostenidos, hasta procesos de un solo día en la calle, en medio de una feria, el poder hacer circular en las redes digitales muchos de nuestros materiales formativos, ha ampliado nuestros territorios de llegada y el uso de quienes participan de nuestros procesos.

Hemos acumulado experiencia en este campo y estamos en la fase de construir una plataforma multimedia e interactiva de formación permanente para cursos nacionales y regionales sobre el Vivir Bien, los procesos urbanos y de cultura viva comunitaria. Sentimos que ya criamos suficiente para dar este paso nuevo.

Los procesos de sistematización y producción colectiva de saberes y conocimientos que se publican en la serie de libros “Cuadernos de Conversaciones”, también amplían su llegada por redes digitales. Normalmente sacamos una edición impresa base de mil ejemplares, pero la llegada es mucho mayor gracias a dejar en libre disponibilidad esos materiales no sólo a través de textos digitales, sino de audios de radio y de videos que elaboramos en base a esos trabajos colectivos. Así, además podemos llegar a lugares que de manera impresa sería imposible.

  1. d)Se vigoriza nuestra red de economías de reciprocidad y redistribución.

La ILLA es nuestro sistema de economías de reciprocidad y redistribución que funciona en base a una unidad de medida de transacciones de reciprocidad llamada Poquitit’s. Incluye la circulación de productos, servicios, equipos y equipamientos. Las ILLAS aparecen con el brote de las chacras, cuando la misma ya da signos de que dará cosechas sin ser la cosecha todavía, es la garantía de lo que habrá y está siendo, sin ser del todo todavía. Así es nuestra economía, una experiencia en brote, que se está siendo sin ser del todo todavía, en crianza, en cultivo cuidadoso.

Esta red fomenta procesos de circulación de riqueza (en el sentido amplio de la palabra), a través de intercambios de productos, equipos, equipamientos y servicios sin el uso de moneda corriente. Para facilitar este proceso, se va experimentando con una plataforma digital que permite generar esos intercambios más allá de mi grupo próximo, ampliando la cobertura. También permite un registro ágil de ofertas y demandas, así como un registro de todos los intercambios, de manera que se pueda evaluar la calidad de los mismos.

Una de las claves de esta red, es promover que los intercambios sean de lo que mejor hacemos, es decir, que tengan mucha calidad y dedicación, al experimentar que un sistema de reciprocidad genera más riqueza, si se administra bien, que los mecanismos monetarizados del mercado. Al tener un registro digital de los mismos y su valoración, permite fomentar la experiencia en esa dirección.

Además, el registro digitalizado permite contar con una cuantificación de los intercambios. Por este camino, se está avanzando en ampliar los intercambios con Empresas Ecosociales, para convertir la riqueza circulando en reciprocidad, como tasa de intercambio con moneda de uso corriente, a través de aportes de estas empresas justamente, para posibilitar el acceso de grupos autónomos y comunitarios a recursos necesarios para inversiones. Las empresas ganan servicios culturales, educativos y comunicacionales de organizaciones comunitarias. Se espera que ese proceso permita conectar mejor políticas entre experiencias comunitarias, Empresas Ecosociales y dimensiones del Estado. Hay avances de propuesta, aunque todavía no procesos en funcionamiento con el Estado. Para este proceso, el trabajar en redes digitales nos ha servido muchísimo.

Se cuentas con formas colaborativas de trabajo económico con organizaciones urbanas y de cultura viva comunitaria, lo que nos ha permitido consolidar una naciente red de tiendas comunitarias llamadas Qhatus que se alimenta de este sistema digital mencionado antes. También ha permitido generar posibilidades de inversión en grupos culturales comunitarios a través de un pasanaku anual. El pasanaku es una forma tradicional de economía en el cuál se juntan varias personas de confianza aportando un monto mensual igual cada quien a una bolsa común. Ese dinero (también pueden ser especias) recaudado, es entregado a una de las personas del grupo cada mes, de esta manera se logra tener fondos de inversión sin mediación bancaria. Hace parte de la sabiduría económica ancestral que se incorporó a la vida urbana. Desde el año 2017 implementamos un pasanaku entre organizaciones culturales comunitarias y hoy ya contamos con 2 grupos de 10 organizaciones cada uno, es decir 20 organizaciones generando economía de reciprocidad anualmente por esta vía. Y estos grupos de pasanaku integras organizaciones de diferentes ciudades del país (incluso ya tenemos demandas de organizaciones de otros países), y puede funcionar fundamentalmente por la confianza y corresponsabilidad que tiene en nuestras plataformas digitales un mecanismo operativo de hacerlas posibles a distancia.

Así, sin perder nunca el sentido de economías comunitarias, las redes digitales nos han fortalecido y potenciado también en estas capacidades ampliando nuestro territorio de actuación.

  1. e)Las redes y tejidos se fortalecen.

Ya mencionamos como somos parte del tejido de Cultura Viva Comunitaria a nivel local, del país y continental, así como de tejidos urbanos con organizaciones de varios países de la región. Mucho del funcionamiento organizativo han funcionado por grupos de trabajo en diversas redes digitales. Algunas más mercantiles, otras más alternativas. Reuniones, procesos de coordinación, asignación de tareas, seguimientos, generaciones de acuerdos, etc., se facilitan en el trabajo en red y de tejidos por estos mecanismos.

Esto nos permite trabajar multiescalarmente de manera simultánea. Nuestra estrategia pasa por fortalecer lo local, el territorio inmediato donde vigorizar experiencias comunitarias, pero desde ahí conectamos fácilmente con escalas meso y macro. Se consigue mayor incidencia, capacidad de aprendizajes e intercambios, solidaridades en las luchas y los trabajos, etc. Sin abandonar lo territorial local, conectamos fácilmente en tejidos organizativos que potencian nuestras acciones y nos hacen evidenciar que no estamos solos y solas. La movilización rápida en caso de atropello a los derechos, es sin duda uno de los mayores logros de estos procesos. Y al mismo tiempo, la actuación colaborativa en diversas comunidades, también rápida y ágil, para apoyar procesos locales, no sólo declarativamente, sino en trabajos concretos, es otro aporte notable de este funcionamiento.

Y, sin embargo, esto no fuera posible sin visitarnos, sin encontrarnos presencialmente, porque ahí se tejen las complicidades más profundas y las confianzas para saber que quienes participan de la red o el tejido, son “dignos” de nuestro apoyo decidido cuando lo requieren.

  1. f)Los territorios y las comunidades también se apoyan en redes digitales para fortalecer su convivencialidad y pertenencia.

La comunidad requiere verse, escucharse, sentirse, abrazarse. Lo presencial nos junta, nos genera convivencia cotidiana, confianza y afectividad. Pero, comunidad que no tiene utilidad práctica tiende a disolverse. La comunidad es un ejercicio permanente de encuentro que nos es útil para reproducir y regenerar la vida. Cuidando al mismo tiempo los lazos intersubjetivos, el querernos y el “echarnos de menos”, aunque no siempre nos llevemos bien. Es vida misma, con sus subidas y bajadas, con sus avances y retrocesos, pero es el lugar de lo común, del bien común necesario para nuestra propia vida. Nuestra vida necesita de la comunidad. Y la comunidad se territorializa, aunque el territorio no sea un espacio delimitado claramente, sino abierto, flexible, incluso multiescalar. La comunidad también requiere de fortalecer las pertenencias al territorio, al colectivo, a la historia. Por eso si bien el territorio local y la vivencia comunitaria requiere de mucha presencialidad, también se fortalece con redes digitales de manera complementaria.

En los territorios donde trabajamos fomentamos la realización de líneas (o ciclos de vida), la reconstrucción de la memoria barrial y la elaboración de cartografías que resignifiquen el territorio, nos permitan rehabitarlo desde nuestras historias, sentirlo más nuestro y, por tanto, tener más disposición de cuidarlo, así como a las personas que habitan en el mismo. Incluso personas que son más que seres humanos e incluyen la naturaleza, nuestras construcciones, nuestros lugares de convivencia.

Esas reconstrucciones de la memoria, esas cartografías solemos compartirlas en redes digitales de uso local, las nuevas generaciones sirven de puente con sus familias, se facilita el encuentro intergeneracional. Más que amplificar la llegada, aquí lo central es tener otras herramientas que nos ayuden a anudar mejor los tejidos, hacerlos más fuertes, más propios. Y funciona. Hay avances en varias experiencias al respecto, aunque seguimos aprendiendo y afinando.

LA COMUNIDAD APRENDE A GESTIONAR SUS APRENDIZAJES Y USOS: A MANERA DE CIERRE

Y todo esto lo hicimos sin tener gente experta en temas de redes digitales. Lo hicimos aprendiendo colectivamente, dudando, preguntando, dialogando de manera intergeneracional. Nuestro equipo fue reacio, sigue siendo ante la digitalización de la vida cotidiana. Y, sin embargo, sentimos que era importante entrar a ese mundo. Así que aprendimos a comprender como funciona el sistema mundo y las redes digitales, para no entrar ingenuamente. Pero también a manejar herramientas. A tratar de comprender como podríamos dar pasos para romper la dependencia con las grandes empresas que lucrar con nuestras necesidades digitales. A tratar de tejer alianzas para avanzar en la soberanía tecnológica, muy complicado, pero pequeños pasos se pueden dar. Hicimos algunos experimentos, todavía no nos satisfacen del todo, pero ahí seguimos buscando.

Aprendimos a manejar nuestro periódico digital multimedia, todavía le falta mucho, a como quisiéramos que fuera, pero lo hacemos nosotras y nosotros. No tenemos gente experta contratada para esa tarea. Eso nos demora, pero genera mayor apropiación, mayores capacidades locales, mayor autonomía. Y eso lo valoramos profundamente.

No hay territorialidad sin comunidades fuertes. Y esas comunidades fuertes requieren darse condiciones para su autonomía, una autonomía que no significa soledad, sino el reconocimiento de nuestras riquezas y potencialidades, de nuestras capacidades, de nuestra totalidad de la vida o integralidad, pero al mismo tiempo de nuestras incompletitudes que hacen que nuestras vidas necesiten de las otros y de las otras para poder existir, ahí la importante de las redes y los tejidos. Redes y tejidos muy cotidianos, muy presenciales, muy convivenciales, pero que se pueden complementar maravillosamente con redes digitales.

Ese posiblemente es nuestro mayor aprendizaje: las redes digitales, para no caer en las trampas de los monopolios que las dominan, requieren ser parte de un entramado de tejidos comunitarios y territoriales, que son, en última instancia, el lugar privilegiado de las disputas con la expansión del capital, el colonialismo, el patriarcado y las dominaciones sobre la naturaleza Estas disputas funcionan en la medida que pasamos de las resistencias y las denuncias, a rehabitar con otros modos de vida la totalidad de nuestras existencias. Rehabitar desde lo territorial y lo comunitario también las redes digitales, pero no solo ellas, sino la totalidad de las dimensiones de nuestras vidas. Es decir, experimentando y vivenciando esos otros modos de vida del Vivir Bien, o del buen convivir. Encontrarse, relacionarse, abrazarse… si de eso no somos capaces, el trabajo con las redes digitales queda incompleto, se inutiliza, se subordina a quiénes las controlan y usufructúan con nuestra participación en ellas.


[1] Mercado o puestos de intercambio comercial en quechua y aymará.

[2] Término quechua que hace referencia a estrella y su relación con constelaciones. También se usa para denominar, por ejemplo, los cabellos no peinados y desordenados. Usamos como referencia a una articulación a partir de un punto de cultura, de un tejido barrial territorial con otros espacios culturales, educativos, comunicativos, organizaciones vecinales, espacios públicos y otros.