Por:PRONUNCIAMIENTO FEMINISTA APARTIDISTA
Nosotras, mujeres que nos reconocemos en la pluralidad, que la aceptamos y la llevamos en la memoria, nos autoconvocamos y organizamos en esta acción simbólica apartidista frente a la intolerancia, el racismo y la violencia manifestados el 17 de enero, cuando el grupo parapolicial Resistencia Juvenil Cochala (RJC) desalojó, en medio de insultos y estruendosos sonidos de petardos, a mujeres cholas de la plazuela de Cala Cala, espacio público del cual dicen ser propietarios.
Los conflictos postelectorales y la polarización político partidista han desencadenado nuevamente el racismo latente en la población, el cual se agudiza gracias a la impunidad con la que -hasta ahora- este grupo ha ido actuando respaldado por políticos, la policía y algunos sectores de la sociedad civil. Frente a esta impunidad, nosotras nos pronunciamos porque no permitiremos que machos y machas violentas se apropien de la ciudad y, en ella, materialicen su violencia sobre el cuerpo de las mujeres.
Nosotras nos pronunciamos porque siempre son nuestros cuerpos los que terminan acribillados en el fuego cruzado de quienes se pugnan el poder. Somos nosotras, las mujeres diversas, heterogéneas, jóvenes, y mayores ... a quienes los varones violentos autodenominados motoqueros, en compañía de otras mujeres que reproducen y validan su lógica machista, nos amenazan con violarnos. La mujer chola, además, violentada no sólo por su género, sino por su origen étnico, soporta las miradas desafiantes de les ciudadanes que, durante el conflicto y tal como lo hicieron ya en enero 2007, repartían bats de baseball y otras armas, para golpear a campesinos. Es esa misma mujer chola, demonizada y deshumanizada, la que ha sido agredida por la tal RJC que “ha tomado” la plaza de Cala Cala como espacio privado, libre de indios, libre de “lo otro”. Desde nuestro saber y desde lo que sentimos afirmamos que esas violencias se tejen en estrecha relación con la discriminación por origen étnico y la violencia sexual como mecanismo de humillación y arma de guerra para la conquista de territorios, por ello nos urge denunciarlas.
