“CERIMEDO NO ES EL REY DE LAS FAKE NEWS, ES EL REY DEL ODIO”. Conversamos con Wilmer Machaca

La presencia de Fernando Cerimedo en Bolivia tiene que verse más allá del último proceso electoral de 2025 y, tal vez, de algo que se pudo notar en subnacionales. Su presencia, o ese tipo de trabajos, se podía notar o sentir más o menos en cómo las redes se iban moviendo, identificando este tipo de comportamiento que a veces se hace visible, pero que es bien difícil de calcular en su exactitud numérica y en el impacto que pueda tener.

Pero, más allá de identificarlo en los procesos electorales, lo relacionaría sobre todo con su presencia, su forma de ver, de influir o de tratar de influir dentro de lo que sería el escenario digital durante el conflicto social que Bolivia vivió por más de dos meses, desde abril, mayo y junio. Ahí sí se puede notar con bastante claridad un manejo de lo digital para influir en la opinión pública en un escenario de conflicto. Creo que aún no hemos visto la dimensión total de todo lo que se ha hecho, no solamente para atacar a gente que opina de manera diferente o genera algún nivel de incomodidad para el poder, en este caso circunstancialmente el gobierno.

También algunos medios de comunicación han sido afectados. Es decir, una forma de evidenciar la presencia de estas cuentas masivas ha sido que muchas cuentas de redes sociales fueron dadas de baja. Y, en algunos casos, lo que he podido observar en ese período es que muchos lives también fueron censurados en TikTok los bajaban, los notificaban y no permitían que esos lives tuvieran continuidad.

Lo otro, que todavía está mucho por investigarse, es el tema de los cortes de internet y de energía eléctrica en espacios geográficos muy concretos. Y creo que los audios que se han ido conociendo en este último tiempo, en alguna medida, han generado una alerta, más allá de verificar en qué medida son ciertos, pero sí dan una alerta de que no es improbable que se haya estado haciendo esto.

Recientemente, en Viacha se vio un corte muy temporal de internet, justo en el momento en que el presidente fue a esa ciudad para ver lo que había sucedido con la explosión en un recinto militar. Pero donde más se vio esto, mucho más visible, incluso los medios lo reportaban, aunque creo que no generaba ningún tipo de cuestionamiento ni de reparo, fue en San Julián y en el Trópico. Incluso yo creo que mucha gente, en alguna medida, respaldaba o se alegraba de que estuvieran cortando la luz, la energía eléctrica, el internet e, inclusive, todo el sistema financiero. Es una especie de amedrentamiento, pero también de cortar servicios fundamentales para ir en contra de los derechos de esa población.

También esto de relacionar estas cuentas masivas. Hay una forma muy simplista de ver esto, que los bots son para difundir fake news y no es cierto. Yo creo que las fake news, la desinformación en alguna medida, ya está en otro tiempo, es como una especie de recurso ya anticuado dentro de lo que sería la forma de disputar los sentidos dentro del espacio digital. Lo nuevo por lo menos que se ha visto en el escenario boliviano con todas estas nuevas formas de poder tratar de influir dentro del escenario político digital son otro tipo de herramientas, yo le llamo la resignificación de la realidad.

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