Colombia es, y ha sido a lo largo de estas últimas décadas, la Israel de América Latina. Eso significa que ha tenido, y tiene, un aparato represor tecnológico, narrativo y legal muy fuerte sobre el movimiento social y la izquierda. Recordemos que este año se cumplen 30 años del inicio del Plan Colombia.
En los últimos cuatro años ese aparato represor no se desmonta, no se detiene; se suspenden algunas cosas, pero quedan muchas reflexiones. La izquierda logra llegar al poder también en términos de partido, muy fuerte, pero en cuatro años eso no se desmonta.
Con la llegada de Abelardo de la Espriella, con todas estas estrategias de confusión, de control, de marketing, de hackeo y de fraude, se realza esta idea de la lucha contra el narcotráfico, que fue la que convirtió a Colombia en esa Israel de América Latina: un aparato represor indiscriminado, del manual de “todo se vale”, entre comillas, en nombre de la lucha contra el narcotráfico.
Es importante que todos tengamos claro que la lucha contra el narcotráfico es solo una narrativa que se impone, porque los pactos con esas economías, los pactos con los narcotraficantes y el papel de las agencias sigue siendo muy estrecho y sigue siendo parte de la regulación de esas economías. No están luchando contra nada, pero sí utilizan esa narrativa para imponer políticas.
Llega Abelardo de la Espriella y estamos en un escenario muy complicado también para él, porque llega con una lógica como la de Trump, que rompe incluso sus propias relaciones dentro de las élites de derecha. Hay una diferencia con Uribe, por ejemplo. Entonces se parte la derecha; él representa una nueva voz menos descifrable y mucho más difícil de entender en la historia de Colombia, porque lanza nuevos escenarios.
Primero, empiezan los bombardeos. Reactiva los bombardeos sobre los territorios y hay niños muertos. Por supuesto, hay grupos armados y hay procesos de reclutamiento de jóvenes, siempre hay niños, y en esta estrategia indiscriminada de los bombardeos, que nosotros hemos señalado que se detengan precisamente por la presencia de niños, él los ha reactivado.
Ya hay un número considerable de niños muertos. Los cuerpos de los niños los están presentando en bolsas blancas y las fotos muestran cómo él camina en medio de esos cadáveres, que es lo que podemos considerar necropolítica.
En segundo lugar, está reactivando el estatuto antiterrorista. Nosotros sufrimos el terremoto y, con el terremoto, llegó un equipo desde Israel, que también tiene un significado muy fuerte, particularmente con la discusión que el presidente Gustavo Petro había planteado en torno a Israel y Gaza.
Y, tercero, la reactivación de las aspersiones aéreas con glifosato. Entonces, creo que estas son señales de que el objetivo va a ser incendiar los territorios y, por supuesto, poner en el centro la vida de la gente.
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