PRETEXTOS PARA CONVERSAR: NUESTRAS RITUALIDADES Por: Wayna Tambo

Eusebio Condori Sanka provine de Italaque, provincia Camacho del departamento de La Paz. Ahora vive en La paz, pero la reciprocidad le ha configurado la vida, herencia de la sabiduría ancestral de su familia aymara. Realizar una “wajta” (mesa de ofrenda ritual), a la Pachamama o madre tierra para agradecerle sus dones de la vida, así como para pedirle algo, se suele hacer en esta región en los meses de febrero y agosto. En agosto para pedirle permiso para el inicio de las labores agrícolas, para roturar y poner las semillas en las chacras. En febrero para agradecer la crianza de la chacra y prepararse para las cosechas. Ciclos vitales acompañados de ritualidaes que es nuestra manera de dialogar en comunidad: entre seres humanos, de éstos con la naturaleza, nuestros ancestros y lo sagrado. Por eso, cuando se pasa una “wajta” se invita a “comer” a las montañas que son Autoridades de los Territorios (Achachilas).

Una «mesa» ritual andina. ¿Para qué la hacemos? ¿Qué relaciones establecemos cuando la hacemos? ¿Qué respetos criamos a través de ellas? Nos fuimos a Lloco Lloco, junto a Eusebio, lugar privilegiado para «pasar mesas» frente a la cordillera de Los Andes, entre la ciudad de El Alto y Tiwanaku, allí dialogamos buscando algunas respuestas que nos sirvan como «pretextos para conversar».