Haber tomado la determinación colectiva de caminar desde Pando y Beni hasta la ciudad de La Paz, con un clima totalmente distinto al suyo, implicó que lxs marchista dejaran su trabajo, sus actividades y sus casas. Muchxs tuvieron que alzar a sus wawas y caminar con ellas más de mil kilómetros. Mateo, nuestro compañero voluntario, encargado de los cuidados de las wawas de la marcha nos cuenta la organización entorno a las infancias y da cuenta de una realidad profunda:
Desde nuestro punto de vista como educadores, psicopedagogos, psicopedagogas, educadoras, psicólogos y psicólogas, todo lo que está relacionado con este tema de educación, se están haciendo distintas actividades, desde teatros con clowns hasta que hoy los hemos llevado, gracias a los voluntarios y a las voluntarias, al Pipiripi, que es este parque temático que tenemos aquí en la ciudad de La Paz. Entonces, nuestras actividades están siendo enfocadas más al esparcimiento de los niños y de las niñas. Son niñas y niños con un corazón tan grande que te llena de energía, pese a la situación política y social en la que se encuentra nuestro país.
Entonces, es algo muy movilizador entender que los niños y las niñas, por más que estén aquí por una lucha social y política muy justa, están siendo el pilar fundamental de los voluntarios y voluntarias que estamos ayudando aquí a la marcha, porque no es solamente acompañar a los hermanos y a las hermanas, también es el cuidado por detrás que existe con todo este tema. Y haciendo referencia justamente a eso, es el tema de la contención emocional que se les puede brindar a los niños, a las niñas y también a los hermanos y hermanas marchistas. Es fundamental que entendamos que la contención emocional no es simplemente brindarles este tipo de herramientas que se pueden dar, como frazadas, juguetes y todo eso, sino charlar, hablar sobre lo que están sintiendo en ese momento, cómo podemos ayudar desde nuestro punto, los que quieran ayudar desde nuestro punto, a escuchar sus demandas, a escuchar lo que tienen para decirnos.
El día de ayer, que estuvimos casi toda la tarde con ellos, hubo dos puntos fundamentales. Se festejó el cumpleaños de uno de los niños que estaba justamente de cumpleaños y se le hizo su tortita, bueno, en este caso, dentro de todo lo posible era un quequecito. Se le entregó ensalada de frutas, no sólo a él, sino a todos los compañeros y compañeras que están ahorita en la marcha.
Otro punto fundamental es que muchas veces los compañeros y las compañeras, por la idiosincrasia que hay en este país, no piden abiertamente lo que se necesita, más allá de lo que tú ves afuera y puedes analizar y observar, sino que es algo que tenemos que aprender a observar en estos momentos que estamos pasando. Y uno de esos es que, justamente por detrás de todo eso, y recalco y quiero hacer hincapié en este punto, es charlar con ellos y con ellas, escuchar lo que tienen que decirnos, porque ellos y ellas han venido con algo muy claro, pero también tienen su vida allá, y también hay que escuchar cómo es su vida allá, hay que tratar de entender qué es lo que ellos y ellas nos están pidiendo.
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