“RUDA, RETAMA Y ROMERO: MICROTEATRO PARA EXPLORAR LA HERIDA” UNA PROPUESTA DEL BUNKER/CASA DE CREACIÓN, PUESTAS EN ESCENA SIMULTÁNEAS PARA MIRAR LA HERIDA. Conversamos con Tania y Alexis

Cuatro historias, cuatro directoras, cuatro salas. “Ruda, Retama y Romero: microteatro para explorar la herida” es una producción teatral del Bunker/Casa de creación. Limpieza, medicina, sutura y cicatriz son una suerte de etapas para vivir la herida y quizás sanarla, y son la base de las micro puestas en escena, casi simultáneas, que se presentarán todos los fines de semana de mayo en el “Bunker”. Tania y Alexis nos cuentan más al respecto:

Tania: Es una propuesta de microteatro. Son cuatro historias que estamos poniendo en escena en toda la casa, en el Búnker Casa de Creación, para que el público pueda venir y hablemos y exploremos un poquito la herida. Creo que la ruda, la retama y el romero no solamente nos acompañan como plantas que sanan, sino como plantas que nos acompañan desde la memoria.

Cuando decidimos hacer este proyecto, habíamos venido de dar talleres a nivel nacional sobre la herida con mujeres, y nos veíamos en la decisión de que la memoria de las mujeres también era parte. ¿Qué mejor que tener esta herencia de nuestras madres, de nuestras abuelas? Esto que está en nuestros hogares como un conocimiento, como una sabiduría popular, y es la manera como nos hemos ido curando durante generaciones.

Alexis: Es un proceso largo en el que hemos visto que en realidad la herida es más que esta imagen física que nosotras tenemos, ¿no? Desde esta rodilla raspada de cuando eres wawa y te caes y hay que ponerle agua oxigenada para curar, hasta cortarte con el cuchillo mientras cocinas, pero también pasando evidentemente por estas heridas que nos deja esta violencia patriarcal. Si bien hay muchas heridas físicas, también hay muchas heridas internas, muchas heridas que no se ven, pero que una sigue llevando a lo largo de su vida.

Y ahí entran toda esta gama de violencias que nos atraviesan como mujeres, pero también entran estas heridas familiares, de estos vínculos complejos con los padres, las madres, los hijos, de sueños truncados. Es un sinfín de heridas y es por eso que se les pidió a nuestras autoras que cada una escriba desde donde les resonaba hablar de una herida.

Tenemos textos que hablan, pasamos por una herida que habla desde el abuelo y reflexiona sobre el abuelo, el entorno familiar, el ser criada niña en una sociedad, en una familia en la que a las mujeres no les daban voz. Tenemos una historia de desamor, de esta herida de cuando te cuesta dejar ir a alguien, olvidar a alguien a quien amaste mucho. Tenemos la herida del padre. Y la otra, que para mí es la más compleja de definir, es de este contexto mundial social que nos atraviesa y que a la vez nos genera tanta impotencia no poder cambiar el mundo. Y ahí hablamos mucho sobre lo que está pasando en Palestina, sobre lo que pasó en Senkata en 2019, sobre la guerra, la política y cómo estas heridas, que si bien no son nuestras personalmente, no dejan de herir nuestro cotidiano.

Continúa escuchando la entrevista a Tania y Alexia: