Cuando hablamos de caminos alternativos que se entretejen en diversos territorios, que nos convocan al trabajo comunitarix, colectivx que hacen posibles procesos de resistencias, re-existencias y otras maneras de habitar estos espacios que se gestan, crían y caminan.
Para hablar de estos espacios colectivxs y comunitarios nos encontramos en la conversa junto a Mayra Paz integrante de la compañía de teatro, creación e investigación Tabla Roja, quienes vienen gestionando El Gallinero, un espacio cultural que viene accionando en Cotahuma.
Mayra, nos comparte: Tabla Roja Teatro es un grupo de Teatro del Alto, para las personas que aún no nos conocen. Tenemos ya 16 años de trabajo y producto de este trabajo también teatral, escénico, es que hace tiempito ya se nos dio la oportunidad, la posibilidad de gestionar nuevamente un espacio físico.
Ya antes habíamos hecho algo en colaboración en la ciudad de La Paz el 2017, si no me equivoco, con el colectivo que en ese momento existía, que era el Desnivel y otros compañeros de Proyecto Border, que era un grupo de danza contemporánea. Ahí gestionamos ese espacio, el Desnivel, de forma colaborativa con varios grupos organizados, entonces, esa fue nuestra primera experiencia gestionando un espacio y ahora el 2022 abrimos este espacio que ya lo gestionamos sólo como Tabla Roja con un equipo concreto del grupo, el gallinero ya tiene dos años y ocho meses de camino y como Tabla Roja nuestra experiencia siempre ha procurado ser de forma colectiva.
El grupo, si bien nace inicialmente por dos, que éramos Ariel y yo, nuestro sueño era siempre crear un grupo de teatro y que ese espacio se pueda convertir en un espacio colectivo de aprendizaje, de escucha, de crecimiento; por Tabla Roja ha pasado mucha gente, muchos compañeros, compañeras que luego han transitado a sus propios proyectos o gente que todavía sigue en el grupo, entonces ese sentido de colectividad, de trabajar en conjunto, en comunidad a nuestra forma siempre ha sido una transversal en nuestra vida, en nuestra forma de trabajo, donde el gallinero también llega a constituirse en ese espacio, así también colaborativo.
En este poquito tiempo que estamos, dos años ocho meses, hemos procurado en la medida de lo posible, realizar actividades conjuntas, colaborativas, ver formas de apoyarnos, nuestro principal objetivo era que el gallinero pudiera constituirse en una posibilidad más de generar economía también para los y las artistas que estamos en constante búsqueda de espacios para ensayar, para crear, para presentar nuestras obras, dar nuestros talleres, entonces brindarles la posibilidad de que nuestros compañeros y compañeras tengan un espacio donde puedan seguir trabajando, seguir generando economía, seguir generando sus propias propuestas creativas es importante, por lo cual todo este tiempo hemos procurado trabajar así, en ese sentido y también utilizando las artes como herramienta, porque es nuestro trabajo, es a lo que nos dedicamos, nuestro oficio, desde ahí también vincularnos con otras cosas.
Hemos trabajado arduamente con Raquel Romero del Wayruru Café que la hemos conocido a través del Tejido de Cultura Viva Comunitaria y coincidir en el mismo macro distrito que es el macro distrito de Cotahuma, ha sido el pretexto suficiente para decir, bueno, hagamos cosas juntas, veamos cómo podemos hacer y hemos ahí ya ido generando acciones, casi tres años de realizar proyectos sostenidos, así que eso también para nosotros, nosotras es una ganancia, más allá de lo económico, sino que es una ganancia a nivel vínculo, a nivel de estrechar lazos, de seguir haciendo que este tejido se siga sosteniendo, y siga creciendo mucho, así que por ahí va nuestro trabajo, el generar estos espacios.
Cuando hablamos del proyecto conjunto que hemos trabajado junto a Raquel con el Wayruru Café, que es un café situado en pleno corazón de Sopocachi, está ahí en la esquina Pedro Salazar de la plaza Eduardo Avaroa.
Entonces, la Raquel casi lleva, yo me animaría a decir, lleva una tarea bastante quijotesca porque está en pleno corazón de Sopocachi, es un lugar bastante “privilegiado”, súper céntrico, ubicación así perfecta, lo que cualquier persona que quiera hacer negocio busca, y la Raquel ocupa este espacio, desde mi mirada, como yo la veo y se lo he dicho a ella, la admiro y la respeto muchísimo, ocupa este lugar como su trinchera. Raquel es cineasta, directora y ahora está en su café y lo ocupa como un espacio de resistencia también, un espacio cultural que promueve muchísimo, organiza sus eventos, actividades, yo digo ¿cómo se anima a hacer esto? Ella sola resistiendo ahí, por ejemplo, 2019 pasó lo del golpe, pasaron las masacres y después, pandemia, etcétera, Raquel es una de las primeras que se posiciona y empieza a organizar eventos en su café, hablando sobre este tema y es bastante valorable porque estando en un lugar así, en pleno centro, donde en esos años, mucho más que ahora, el discurso racista, clasista estaba tan instalado, era como, ¿estás en la boca del lobo? ¿Cómo te animas a hablar de estos temas? Que te puede jugar en contra porque al final estás sosteniendo un espacio desde esta economía de vender cosas y si tu lugar tiene un discurso político, es riesgoso, luego, para mí fue como, wow, ¿no? Qué bien que Raquel tenga otras prioridades en su vida, en su militancia, como ella quiera decirle.
Actualmente, por ejemplo, este año ha seguido organizando actividades sobre Palestina para seguir hablando al respecto sobre la guerra y demás, entonces tomar también posición sobre esos temas. Entonces todas esas posturas a nosotros, obviamente, a nosotros nos hacen eco, y nos llama y nos dicen, con esta persona nos interesa trabajar, nos interesa apoyarla. Entonces cuando la Raquel, hace tres años atrás, nos invita a seguir trabajando en un proyecto que ella inicialmente había impulsado, que era sobre las rutas comunicacionales en Cotahuma, donde Raquel plantea que en Cotahuma hay una larga memoria, no solamente histórica, porque hay, Sopocachi, todos sabemos, desde la época de la colonia, era el corazón mismo, las casas, la infraestructura arquitectónica ahora mismo puede seguir siendo todavía testigo de qué clase de gente, clase social habitaba esos lugares, entonces más allá de esa historia, también existe una memoria ancestral, Raquel habla sobre eso y propone que hay unas rutas comunicacionales que se deberían rescatar y cuidar, en la medida de lo posible, preservar…..dejamos aquí la entrevista completa junto a Mayra para que sigas escuchando su participación….