Por: Gabriela Condori - Uywana Wasi
Cuando conversamos sobre economías o como financiamos los proyectos que vamos desarrollando desde nuestros territorios, se hace evidente que nos faltan recursos económicos para sostener los sueños que vamos concretando desde nuestro quehacer cotidiano, el panorama se torna más desalentador cuando acudimos a instancias financiadoras internacionales, instancias públicas, etc para acceder a financiamientos, cada vez más mínimos y de mucho trámite administrativo, se hace necesario reconocer que no solo de las buenas voluntades se sostienen nuestros trabajos por ende nuestras vidas…si seguimos contando nuestras penurias, el panorama se torna desalentador.
Por eso hemos decidido que vamos a concentrarnos en ver la riqueza que se mueve al interior de nuestrxs colectivxs, comunidades, organizaciones; riqueza en el aporte que venimos haciendo desde nuestros espacios para con el entorno de cual somos parte, riqueza que se traduce en procesos de educación , arte, cultura incluyendo procesos afectivos y de relacionamiento constante, reconocer que movemos, creamos y nos criamos en abundancia, que necesita un reconocimiento y cuantificación monetaria, esto no quiere decir que lo que nos mueve es el dinero, mas al contrario darle un valor efectivo a eso que movemos y generamos queremos que esto se evidencie en la Sociedad, para que también se haga parte de estas economías, en la actualidad denominadas “Economías alternativas”.
