REDES DIGITALES, TERRITORIALIDAD Y COLABORACIÓN COMUNITARIA EN BOLIVIA La experiencia de Wayna Tambo – Red de la Diversidad

Por: Mario Rodríguez Ibáñez-Equipo Wayna Tambo/Red de la Diversidad

Las grandes empresas que controlan el mercado de las redes digitales usufructúan con nuestros datos. Tras la creencia de la gratuidad y la libertad de las redes, se esconde un andamiaje complejo que genera ganancias cada vez más concentradas en el mundo. Detrás de las sensaciones de democratización del uso de la palabra y las opiniones en las redes digitales, los datos nos muestras que las asimetrías y desigualdades se mantienen e incluso aumentan.

Sin embargo, lo que sucede en las redes digitales es expresión de lo que sucede en todos los órdenes de la vida: en la economía, en la política, en los accesos a los derechos culturales o en el beneficio de la explotación de los bienes naturales. Es parte de sociedades estratificadas y segmentadas, que generan desigualdades, discriminaciones y opresiones. Así, que también el campo de las redes digitales, se convierte en un lugar de disputas de sentidos, de prácticas, de otras maneras de rehabitarlas. Desde las resistencias muchas veces, pero cada vez más desde otros modos de vida que hacen brotar y vigorizan un trabajo territorial y comunitario.

La complementariedad entre espacios de encuentro presencial (casas de las culturas, ferias itinerantes, festivales, encuentros, comunidades de saberes y aprendizajes, red de tiendas o qhatus[1], trabajo cotidiano territorial) y espacios masivos a distancia (radios locales, producción de videos y programas de TV, plataformas multimedia digitales, redes de trabajo, sistemas de intercambio), son posible la clave para ir más allá de un uso instrumental de estas redes digitales. Se trata de hacerlas parte de nuestra integralidad de la vida, de nuestra totalidad existente, no sustituyendo nuestras nutridas redes sociales/comunitarias (mayoritariamente NO digitales), pero haciéndolas parte de ese tejido. Esa es nuestra experiencia como Wayna Tambo – Red de la Diversidad.

Para comprender mejor lo que hacemos y cómo desarrollamos estas complementariedades y reciprocidades, comencemos contando un poco lo que es Wayna Tambo y la Red de la Diversidad.

PARA COMPRENDER WAYNA TAMBO – RED DE LA DIVERSIDAD

Wayna Tambo – Red de la Diversidad nace como una articulación de jóvenes que venían de vivir el proceso de transición de la dictadura a la democracia y, principalmente, la crisis del pensamiento alternativo por la hegemonía neoliberal, el derrumbe del bloque soviético y la derrota de varios movimientos revolucionarios en América Latina entre mediados de los años 1980 e inicios de la década de los 1990.

En ese contexto se enfatiza una reflexión sobre el mundo contemporáneo y el proyecto de civilización globalizado, así como los modelos de desarrollo occidentales modernos, para repensar la acción cultural y la transformación social desde la diversidad y los aportes de las cosmovisiones indígenas, la participación juvenil y el campo cultural como lugar de resolución de lo político.

Lo cultural así adquiere una dimensión más allá de lo artístico y lo estético y se vincula en nuestras acciones y estrategias a la noción de horizontes civilizatorios, de modos de vida de formas de relacionarnos y convivir. Es decir, a la integralidad y la totalidad de las dimensiones de nuestras vidas. El territorio como el lugar específico de vida de los sectores populares, la comunidad como forma de convivencia portadora de modos de vida alternativos a los hegemónicos y dominantes, la estrategia que articula cultura – educación – comunicación se convirtieron rápidamente en los pilares de nuestro trabajo.

En el centro de nuestra estrategia están los procesos de comunalización, o de vigorización de nuestras vivencias comunitarias desde lo existente. Para reaprender a vivir la comunidad necesitamos erosionar un elemento central de los procesos de modernización, la separación de las dimensiones de la vida en especializadas compartimentadas. Así, es clave retomar la experiencia que todo acto, que todo evento, que cada actividad que desarrollamos es al mismo tiempo educativa, comunicativa y cultural. Un taller no es solo educativo, sino profundamente comunicativo y cultural. Un concierto de música, una fiesta del barrio o una exposición fotográfica no son solo eventos culturales, sino profundamente educativos y culturales. Un programa de radio, un boletín barrial o un video no son instrumentos comunicativos, sino experiencias culturales profundas, y por supuesto, también educativas. El hacer que toda nuestra estrategia sea asumida como educativa, comunicativa y cultural es un primer paso fundamental, que rompe las formas clásicas de intervención institucional y organizativa, nos recoloca en una dinámica de trabajo distinta y potencializa exponencialmente lo que hacemos por la complejidad y riqueza de toda intervención.

Con esas convicciones Wayna Tambo nace en la ciudad de El Alto el 30 de enero de 1995. Luego de varios años de un camino propio en el año 2006 dimos nacimiento a Yembatirenda en la ciudad de Tarija, naciendo así la Red de la Diversidad. La Red se tejió como una articulación de estrategias, trabajos locales, administraciones compartidas, militancias y articulación sostenida. Hoy la Red de la Diversidad está conformada por: Wayna Tambo en las ciudades de El Alto y La Paz, Yembatirenda en Tarija, Sipas Tambo en Sucre, Uywana Wasi en Cochabamba y Buri Tambo en Santa Cruz.

La estrategia territorial de trabajo a través de ch’askas[2] culturales de corresponsabilidad se va consolidando en diversos espacios como: Pasankeri y macrodistrito de Cotahuma en La Paz, Villa Dolores y Distrito 8 en El Alto, Bartolina Sisa y el centro de la ciudad en Sucre, del barrio Luis Espinal y otros barrios en Tarija, Municipio de Achocalla en el departamento de La Paz. Diversos grupos de las diferentes ciudades ya se pueden integrar en la Red de la Diversidad sin perder su autonomía como el proceso que venimos desarrollando con Uywana Wasi de Cochabamba y otros procesos.

A nivel Bolivia somos parte del Tejido de Cultura Viva Comunitaria y también somos integrantes del Consejo Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. Este articulación no solo local o nacional, sino continental, ya ha desarrollado 4 Congresos Latinoamericanos desde el año 2013, cuando se realizó el primero en El Alto y La Paz, con presencia de más de un millar de personas de al menos 17 países en cada versión. Además, somos parte de un rico proceso de articulaciones urbanas en Bolivia y el continente, entre ellas el Frente de Resistencia Urbana que aglutina organizaciones de Brasil, Colombia, Venezuela, Argentina, Chile y Bolivia. Para el año 2018 conseguimos organizar con casi 40 colectivos provenientes de 6 ciudades del país, un Encuentro del Tejido de Cultura Viva Comunitaria de Bolivia.

Luego de más de dos décadas de recorrido hoy trabajamos como Wayna Tambo – Red de la Diversidad en cinco grandes áreas de trabajo, que no podremos desarrollar con detalle en el presente artículo, articuladas en una estrategia cultural (artística) + educativa + comunicativa:

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¿Y QUÉ ES LO QUE PRETENDEMOS CON NUESTRO TRABAJO?

Contribuir a la reconfiguración y vigorización de lo comunitario en Bolivia, desde la perspectiva del Vivir Bien como horizonte civilizatorio alternativo, y la Plurinacionalidad como forma de organización equitativa de nuestra diversidad, con la participación activa de sectores de barrios urbano populares a través del tejido organizativo urbano y de cultura viva comunitaria, con impacto en la gestión corresponsable de lo público y el bien común, así como en el fortalecimiento de las continuidades entre lo urbano y lo rural desde perspectivas descolonizadoras, despatriarcalizadoras y desmercantilizadoras a través de la implementación de estrategias y acciones culturales, artísticas, educativas y comunicativas que contengan el trabajo en casas de las culturas, comunidades de saberes y aprendizajes, medios de comunicación comunitarios interculturales, iniciativas económicas de reciprocidad y redistribución, la investigación y sistematización.

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Entrevista Armando Arancibia, llevar color y regalar alegría a la gente…

Por: Gabriela Condori - Uywana Wasi

1. Preséntate por favor, y ahí contanos desde hace cuánto tiempo vienes trabajando en o con el arte, tus inicios en esta profesión?

Armando Arancibia-. 1: Soy Armando Arancibia pintor muralista tarijeño, ya son 7 años que vengo viviendo con el arte, soy miembro de NERETA MOVIMIENTO ARTISTICO, que realiza acciones en el Departamento de Tarija.

2. Estudios, menciones, eventos de los que has sido parte

Armando Arancibia-. Los estudios y menciones los prefiero dejar de lado pues la visión artística que tenemos va más enfocada al trabajo con la gente que los papeles obtenidos en la trayectoria de nuestro trabajo, dando igual valor a una Bienal Internacional como a un mural en un barrio en formación. Difícil mencionar los eventos de los que me tocó ser parte pero si debo mencionar que los de mayor importancia fueron en las comunidades donde nos tocó quedarnos a vivir realidades distintas para comprender qué tipo de mural debemos construir en dicho lugar, áreas protegidas de Arenales (Santa Cruz) Tariquia (Tarija), Challapata (Oruro) Formosa (Argentina) Pudahuel(chile) etc dando más valor al pueblo y su gente que a un evento en específico.

3. Las técnicas que usas en tus obras, que experimentos vienes realizando

Armando Arancibia-. Manejamos una técnica mixta, te hablo el plural pues más allá de que el diseño puede ser de una sola persona...partimos de que el mural es comunidad y nunca lo hacemos solos, como te decía manejamos una técnica mixta en pintura látex y aerosol, sin olvidarnos de hacer trabajos en mosaico, esgrafiado, alto relieve, etc ahora buscando un estilo propio que parte de las bases de los diseños guaraníes y el pop art fusionándolas para formar algo distinto.

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Cultura Viva Comunitaria: el debate de lo cultural y el surgimiento del movimiento

Cultura Viva Comunitaria: el debate de lo cultura y el surgimiento del movimiento (una introducción y un video)

Mario Rodriguez Ibáñez

Wayna Tambo - Red de la Diversidad

En Europa el término de cultura se generaliza en su uso recién en el Siglo XVIII, en ese entonces cultura significa "hombre culto", es decir aquella persona que tiene una educación ilustrada (conocimiento erudito, la filosofía y las artes principalmente). Recién hacia la segunda mitad del siglo XIX se lo utiliza en un sentido más amplio, para hacer referencia a todos los pueblos y "culturas" del mundo, e incluso como sustituto de las ideas sobre el folklore o saber del pueblo que son elevadas al rango de culturas. Para ello influyeron los movimientos nacionalistas en todo el planeta y en nuestro continente desde mediados del siglo XX.

Mario Rodriguez: Resignificando la ciudad colonial y extractivista

Resignificando la ciudad colonial y extractivista[i]

 Mario Rodríguez Ibáñez

“Para poder encontrarse, primero hay que tener el coraje de perderse”

(Grafiti pintado en la década de los noventa, en la ciudad de La Paz)

La ciudad se encaramó en el simbólico dominante, como el lugar privilegiado de distanciamiento de la naturaleza, como el lugar de la civilización, como el lugar del éxito moderno, como la materialización del progreso y del desarrollo. La ciudad se identificó como distanciamiento de lo campesino, y en nuestro continente invadido eso significa, también, distanciamiento de lo indígena, en oposición a lo rural que se relaciona con “dependencia” de los ciclos de la naturaleza. La ciudad se hizo, así, el lugar privilegiado para no ser nosotros ni nosotras, para dejar de mirarnos al espejo y, al contrario, tratar de vivir una mascarada de imitaciones a lo externo, a lo “civilizado”, a lo “desarrollado”, a lo moderno-colonial.

Las ciudades son el corazón de la reproducción de los modos de vida dominantes, coloniales, modernos, capitalistas. Las ciudades son el lugar donde se alimentan las subjetividades que consolidan nuestro histórico saqueo y el extractivismo primario al que nos condenó la colonia. Y, sin embargo, nuestras ciudades no escapan de su sino; no pueden no ser habitadas por nuestros otros modos de vida profundamente indígenas u originarios, que disputan desde “lo popular” sus significados y sus configuraciones.

Sí. Hay que tener el coraje de perderse de lo que hemos venido normalizando como espacio y modos de vida urbanos; perderse de esas características con las que hemos venido aceptando nuestras vidas en las ciudades o, al menos, con las que hemos creído que deberíamos urbanizarnos, sinónimo de civilizarnos. No hay otra manera de encontrarnos, de rencontrarnos…

Este artículo pretende contribuir en ese debate, a partir de las conversaciones y experiencias que venimos compartiendo en la Red de la Diversidad,[ii] complementadas con intercambios con otras experiencias del país y del continente, entre ellas, las de grupos de Venezuela,[1] en especial del Movimiento de Pobladoras y Pobladores, con quienes, a través de un cómplice compartir, nació la idea de este texto. El mismo debería, inicialmente, recoger los resultados de esos intercambios con Venezuela; no obstante, decidimos que resulta más pertinente y coherente que éste se refiera a lo que venimos debatiendo y criando en la Red de la Diversidad de Bolivia, y dejar espacio para una voz propia desde Venezuela. Así, el presente artículo no intenta ser un trabajo riguroso sobre el tema urbano o un recuento histórico; más bien, se ubica en el lugar de los sentidos de resignificación y reconfiguración de la ciudad, desde ese horizonte que denominamos Vivir Bien/Buen Convivir. Tiene un carácter más de búsquedas que de verdades, más de provocaciones que de recetas, más de preguntas que de respuestas. Desde aquí hablamos, desde aquí te compartimos estas palabras.

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Taller la Bola de Quito: La ancestralidad contemporánea de la música

Por: Mario Rodríguez (Wayna Tambo)

En el sur de Quito nos encontramos con los hermanos Nicolás, Miguel y Ada Oquendo. Es un encuentro en un escenario mágico. En su casa nos rodean máscaras, afiches, grafitis en el techo, una batería y, fundamentalmente, 33 instrumentos prehispánicos que empezó a recoger, cuidar y criar Luis Oquendo, el padre de los tres. Aquí es el “Taller la Bola”, que nació en 1.991, donde lo principal es aprender a sentir la sabiduría ancestral de eso instrumentos, criarse mutuamente para ir reconociendo sus sonidos, se convive con ellos y ellas, porque hay instrumentos femeninos como la Tere que tiene más de 2.500 años de antigüedad: A estos “prehispánicos” (como les dicen ellos), se les escucha, se les siente, se les aprende, pero fundamentalmente se les respeta. Cuando el último terremoto en la costa ecuatoriana, sintiendo temblar la tierra en Quito, lo primero que hicieron en recoger los “prehispánicos” y sacarlos de la casa “para que no les pase nada” nos cuentan. Ahora los tienen en maletas especialmente acondicionadas para cualquier emergencia.

Aquí la entrevista que realizamos en Quito con el Taller la Bola (Ecuador), y su propuesta contemporánea desde la sabiduría ancestral del sonido de instrumentos prehispánicos, algunos con 2.500 años de antigüedad. Para VER y DESCARGAR!!!

https://youtu.be/RK3-J432Nd8

https://youtu.be/jfHS3McOBqc

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EL CAMPO CULTURAL EN LA CIUDAD DE EL ALTO: Ese awayo multicolor con pampa aymara

Mario Rodríguez Ibáñez

La ciudad de El Alto condensa una complejidad cultural desafiante. Se trata de una ciudad que se construye en la segunda mitad del siglo XX y que, en un lapso de tiempo breve, para la historia de una ciudad, se constituyó en una de las principales del país. El crecimiento acelerado de su población ha venido configurando una ciudad compleja; hasta alcanzar su actual poblacional recibió fuertes oleadas migratorias que tiñen esta complejidad urbana.

La ciudad de El Alto, tuvo su gran crecimiento poblacional en la segunda mitad del siglo XX. A mediados de ese siglo se calculaba que 11.000 personas habitaban la naciente población urbana alteña, medio siglo después la ciudad bordea los 800.000 habitantes; sin duda uno de los crecimientos urbanos más impresionantes del país y el continente. Ese crecimiento acelerado de la ciudad alteña, que se sucedió de manera impresionante en el último cuarto del siglo anterior, impacta en su configuración cultural, diversificando y complejizándo el mapa de esta urbe. Esa complejidad intentará ser comprendida, al menos esbozada, en el presente documento.