NILO SORUCO: EL CANTOR DEL PUEBLO (POSIBLEMENTE LA ÚTIMA ENTREVISTA QUE DIO, EL AÑO 2002, ANTES DE PARTIR)
Por: Mario Rodríguez Ibáñez
Era el año 2.002, ese año arrancamos con las emisiones de radio Wayna Tambo. Era una gran emoción tener nuestro medio propio saliendo al aire. Ese mismo año, unos meses después del arranque de radio Wayna Tambo realizamos uno de nuestros famosos y hermosos Festivales del Eterno Invierno Alteño. Esa versión decidimos organizarla y realizarla en el campo ferial de nuestra ciudad, en plena Ceja, fueron 3 días intensos, llenos de actividades con más de 60 espectáculos.
En cada versión de nuestro festival realizábamos homenajes a gente destacada que nos esté dejando un legado cultural que queríamos se quede en nuestras vidas, incorporando esa herencia a nuestro trabajo y de la población alteña. Ese año decidimos homenajear a los Ayllus de Coroma por su defensa de sus textiles, de las almas de ese territorio ancestral. Junto a la delegación de Coroma, también decidimos realizar un homenaje al gran compositor y músico chapaco Nilo Soruco.
Nilo, el cantor del pueblo, ya estaba bastante delicado de salud, llegó unos días a La Paz para una internación y unos estudios médicos, decidimos hacerle una entrevista para proyectarla en pleno homenaje en el festival. Esta entrevista es posiblemente la última que dio Nilo, lo hizo para el festival, para Wayna Tambo, para El Alto. Ya en pleno homenaje, su hija Zemlya nos acompañó en su representación y proyectamos esta emotiva nota que a muchas personas nos arrancó más de una lágrima de profundo sentimiento y de estar aprendiendo un legado de compromiso para siempre. Poco después, el año 2.004, Nilo se fue sin irse…. Aquí recordamos esas sus palabras llenas de sabiduría, disfrútenlo.
Este gran músico popular tarijeño nacido en 1.927 y fallecido el año 2.004, es sin duda uno de los más prolijos compositores y una voz que expresa la música popular y campesina del valle central de Tarija y de las luchas del pueblo boliviano. El gran poeta tarijeño Oscar Alfaro lo incorporó a la militancia comunista tempranamente. Nilo fue maestro de profesión, músico de gusto y militante de convicción.
LA LIBERACION DE LAS WAKAS
Por: Valentina Campos Uywana Wasi
LOS MAS DE 500 AÑOS DE colonización a las mayorías sociales del mundo, sigue ocupando el plano físico más que el mental en nuestra memoria colectiva en general; la invasión de los conquistadores, apropiación de tierras, violación de mujeres, masacres, robo de bienes comunes, destrucción de objetos y ritos religiosos, etc., tiene un peso mayor en nuestro inconsciente que el proceso in-interrumpido de colonización mental aún más anciano.
Primero para poder comprender esto debemos reconocer el hecho de debilitamiento y enfermedad por el que una cultura debe pasar para que la conquista y colonización por parte de otra se den con éxito. La negación del otro no se da fácilmente sin la falta de afirmación de lo común-propio diferente.
La rebelión aislada de este hecho encubre en si el acto colonizador afirmando su dominio y ubicando al conquistado en víctima y esclavo eterno de su empresa.
Nos revelamos de nuestro opresor sin reconocer nuestra enfermedad de debilitamiento de la identidad esencial, lo cual impide nuestra liberación total. Esta falta nos ha empujado al desarraigo cada vez más profundo, y a una cadena de resistencias. Pero a que nos resistimos en realidad?. No será que nos resistimos a ver todo lo que vamos enterrando por esta falsa caminata hacia el progreso?1. Un comentario de Gustavo Esteva* en su texto Resistencia Indígena y Filosofía Gandhiana: entre autonomía e independencia hablando sobre la conexión de las ideas de Gandhi con los zapatistas:
…“ Dice Gandhi, la violencia de los gobernantes, esa violencia de sus militares y paramilitares no nació con ellos, ellos no nacieron violentos, se hicieron violentos; nuestros gobernantes son violentos por su entorno; si pueden ser violentos es porque su entorno los hace violentos. Pero su entorno somos nosotros, el entorno de estos gobernantes violentos que nos están agrediendo y que nos siguen agrediendo cotidianamente de todas las maneras posibles, inclusive con la máxima fuerza física, es posible porque nosotros lo permitimos, porque, los zapatistas siguen esperándonos y todavía no actuamos en consecuencia con su llamado“
Lo físico son los medios por los cuales los colonizadores llegaron a penetrar en las mentes de toda una humanidad, a través de los siglos, por una única posibilidad de salvación para pasar la vida que ocupa ahora el lugar del arte de vivir y morir. Nos hemos quedado en el resentimiento de sus actos por fuerza física pero nos distraemos de RECONOCER los actos que les han sido posibles ejecutar por fuerza mental (religión dominante y percepción OCCIDENTAL progresista de la vida) a las que HOY servimos.
PRETEXTOS PARA CONVERSAR: GESTIÓN PLAZA
Por: Equipo Wayna Tambo
El otro día, los de la junta Vecinal han llamado a una reunión del barrio y mi mamá me ha dicho que vaya yo, que ella estaba ocupada ese día. He ido a regañadientes, porque esas reuniones aburridas saben ser. He llegado cuando la reunión ya había empezado y estaban contando que la Alcaldía había aprobado en su POA la refacción de la placita del barrio. Mostraron los planos con los cambios en la plaza, una fuente al medio, una canchita con césped sintético, unas jardineras bonitas con rejas altas para cuidar el pasto y las flores y toda la plaza enmallada por seguridad han dicho. Yo he visto y bien nomas estaba…
Cuando parecía que terminaba, una señora que vive frente a la placita ha dicho: “miren lindo parece el plano de la nueva placita, pero lo que me apena es que ahí va mi papá que esta viejito a tomar sol y cuando vienen a visitarme mis familiares los domingos, como mi casa es pequeña y fría, si hay sol nos salimos a la plaza a charlar y compartir, mis hijos también harto juegan ahí de todo, con los vecinitos más y eso me da tranquilidad porque sé que siempre hay más niños en la plaza y entre ellos bien se cuidan, aunque a ratos como todos los niños se pelean también”. Yo le mire medio interesado en lo que estaba diciendo, ella bien para hablar era y terminó diciendo: “la plaza puede quedar muy bonita con jardineras, fuentes y cancha de césped sintético… pero más linda es con la gente que está allí, con los niños, las familias, los abuelitos. Entonces dijo, porque no pensamos mejor en un diseño de la plaza que tenga más espacio abierto para compartir así, para que los niños jueguen de todo y no solo fútbol que además hay que pagar para usar la cancha, que hay asientos para que los abuelitos y las familias se sienten frente a frente conversando y compartiendo, que podamos hasta hacer día de campo en el pasto los domingos”. La gente bien ha conversado con las nuevas ideas, pero han dicho que el tema es la inseguridad y los borrachos, entonces don Evelio, del frente de mi casa, ha dicho que tal vez el problema está en que los vecinos no hacemos actividades en la plaza para cuidarla y habitarle bien, así los borrachos no vendrán a tomarse ahí, ya que van donde la gente no está ocupando el espacio y si hay siempre actividad ahí y los vecinos salen como antes, hasta más seguridad va haber porque desde ahí se puede ver las calles y sentirse más protegidos. Han dicho también que, si entre todos cuidamos el pasto y la basura, no se va arruinar la plaza… En eso estamos entusiasmados con los vecinos, cuando alguien ha preguntado, pero quién se va encargar de garantizar que haya actividades, que nos organizamos para cuidar la plaza, que se vea de que los niños tengan otras opciones de actividades culturales o cualquier otra cosa…
SOMOS LAS QUE CUIDAMOS SUS WAWAS, LOS QUE CONSTRUIMOS SUS CASAS
Por: Por Paloma Gutiérrez León (Colectivo Amuyt’aña) Somos mujeres y hombres somos tierra y semilla. Tierra que piensa y late, semilla que brota vida. Somos ciclos ancestrales, reproducidos y regenerados Somos lo de antes y lo de ahora. Somos el devenir y el porvenir. Somos pueblos dignos violentados y sojuzgados, que se saben colonizados...
RADIO SERIE “LA FERIA”: CAPÍTULOS 6 AL 10
Por: Wayna Tambo Doña Asunta, la Rosa, Don Rosendo o el Chino son personajes cotidianos de la Feria, de esa bordea el espacio de Wayna Tambo. Recogimos esas historias, esos personajes y los hicimos una Radio Serie para conversar de diversos temas que nos atañen a nuestra vida. Aquí les entramos los audios de “La...
RESUMEN DE NOTICIAS DESDE LAS RADIOS DE LA RED DE LA DIVERSIDAD
Por: Pablo Medina Yembatirenda-Tarija Abya Yala-Patria Grande En la edición correspondiente te presentamos una ronda de noticias de nuestra Patria Grande, nuestro Abya Yala. Visitamos: Chile: Donde el Gobierno chileno ha aceptado el informe de Human Rights Watch que señala que los carabineros han cometido graves vulneraciones a los DD.HH. durante las protestas, que llevan ya...
Trascender la modernidad capitalista para re-existir Reflexiones sobre derechos, democracia y bienestar en el contexto de las nuevas derechas
Por: Miriam Lang, Horacio Machado Aráoz y Mario Rodríguez Ibáñez
En la actualidad, varios fenómenos de crisis están vinculados. Nunca antes en la historia tantos gobernantes de extrema derecha habían llegado al gobierno mediante elecciones, en las más diversas partes del planeta. Nunca antes tantos millones de personas habían sido desplazadas de sus lugares de origen, por diferentes factores de expulsión. Nunca antes la sociedad humana enfrentó niveles de desigualdad tan escandalosos, o, para reformularlo con las palabras que propone Rita Segato en este libro, nunca antes el mundo ha tenido tan pocos dueños tan poderosos. Nunca antes las condiciones materiales y ecológicas de la vida misma en nuestro planeta estuvieron expuestas a una destrucción tan acelerada.
Al mismo tiempo, el lucro y la lógica empresarial siguen expandiéndose a todos los campos de la vida social: se convierten en lenguaje de valoración (pretendido) único, en la forma predominante de interacción política, y en el sentido final de la existencia para porciones cada vez más amplias de seres humanos. Conductas y posturas de supremacía racial, sexista o religiosa ganan legitimidad y se expanden en el imaginario social de diversas partes del mundo. Asimismo, el orden global que desde la segunda posguerra había generado cierto optimismo y estabilidad, e incluso algunos ensayos antiimperialistas y de no alineación, el llamado multilateralismo, está siendo socavado por afanes de acumulación que precisan rebasar todo tipo de límites anteriormente vigentes. Es socavado también por ciertos personajes, que se construyen como superhéroes masculinos, sobrehumanos, capaces de resolver problemas excepcionales con medidas excepcionales, por encima de toda regla, como Donald Trump, en EE.UU.; Viktor Orbán, en Hungría; Rodrigo Duterte, en Filipinas; Narendra Modi, en la India, y Jair Bolsonaro, en Brasil.
Ante esta situación angustiante, una reacción muy común de corrientes políticas diversas es defender los ‘valores y logros de la modernidad’, o lo que se cree que queda de ellos, contra el avance de diferentes fenómenos experimentados como ‘barbarismos’: los derechos humanos, la democracia, y el contrato social en torno al bienestar. Defenderlos a que no sean desmantelados por los populistas de derecha, por los neofascismos, por los fundamentalismos religiosos autoritarios o los de mercado –todas aquellas expresiones de “las nuevas caras de la derecha” (Traverso, 2018). Por ejemplo, las centroderechas liberales y conservadoras europeas exigen cerrar y militarizar las fronteras frente a la migración desde África o el Oriente Medio, pues, en su percepción, esta viene a amenazar la democracia, la provisión social y la seguridad, ‘sus’ logros que obtuvieron y tienen ‘por derecho propio’. Pero la necesidad de defender el horizonte de derechos, de la democracia y del bienestar también es un sentimiento ampliamente compartido entre personas que se identifican con la emancipación social o con las izquierdas plurales. Muchos luchan para ‘extender’ los beneficios de la modernidad a todas las poblaciones y geografías, sin enfrentar el hecho de que histórica, política y ecológicamente, estos derechos son en realidad privilegios.
El pensamiento decolonial nos advierte que la barbarie que la modernidad quiso dejar afuera le es, en realidad, inherente y constitutiva de su proyecto civilizatorio. Ya a mediados del siglo pasado, el escritor afrocaribeño Aimé Césaire advertía que la empresa de la modernidad se montó prometiendo la civilización y ejerciendo la colonización; colonizando en nombre de la razón, el derecho y el progreso ([1949] 2006). El paisaje desolador que nos presenta este siglo XXI es el epílogo de la trayectoria histórica del proyecto civilizatorio de la modernidad capitalista; la modernidad que se hizo hegemónica. Quienes asumimos el diagnóstico de que estamos asistiendo a una crisis civilizatoria terminal planteamos que lo que hoy nos embarga –a la especie humana y al planeta– no son algunas fallas o fracasos puntuales de esta modernidad, sino su rotundo éxito. El rasgo fundamental de nuestro tiempo es que asistimos al triunfo aplastante de la modernidad, solo que ese triunfo es una tragedia, pues se ha erigido sobre el avasallamiento sistemático de la vida en sí. Esta crisis civilizatoria es también, y decisivamente, una crisis del pensamiento crítico.
Este diagnóstico –pese a la robustez de las evidencias que lo sustentan– sigue siendo marginal, no tanto en el campo de las ideas, sino más bien en el de la política. Incluso personas, grupos y organizaciones políticas que se identifican con el imaginario de la emancipación social siguen pensándola dentro de los moldes de la modernidad; para amplios sectores de izquierda –en particular, los que disputan el campo de la política institucional– la tarea pasa por restablecer el horizonte de derechos, sostener la democracia y recuperar el (estado de) bienestar, profundamente degradados bajo el neoliberalismo y amenazados por las nuevas derechas.
La envergadura de los desafíos resulta por momentos abrumadora. Estamos en un momento en el que efectivamente se pretende arrasar con todo vestigio de lo que la modernidad ofrecía en términos de promesas emancipatorias. Abandonar ahora la defensa de toda la institucionalidad estructurada en torno al estado de derecho significaría muy probablemente acelerar drásticamente la escalada exterminista. Quienes planteamos que los desafíos emancipatorios nos exigen ir más allá de la modernidad y trascender radicalmente sus presupuestos epistémico-políticos para proyectar otros horizontes civilizatorios no desconocemos estos riesgos. No desconocemos la fragilidad, la vulnerabilidad y el carácter todavía embrionario de las alternativas que vemos germinar desde las re-existencias. Aun así, no nos parece posible imaginar en términos realistas horizontes de futuro para la vida humanamente reconocible como tal, si no encaramos en serio, colectivamente, como especie, estos desafíos. La defensa de las instituciones normativas de la modernidad resulta hoy tan necesaria como insuficiente. De ahí la urgencia de plantear una agenda de trascendencia del imaginario moderno por más difícil que sea concretarla. Estas inquietudes dan lugar a este texto, pensado como apenas un aporte para estas búsquedas.
Luego de recordar brevemente, desde una perspectiva decolonial, las bases epistémicas de la modernidad capitalista y el rol del Estado en el sistema-mundo que esta instauró, enfatizaremos en tres paradigmas que constituyen las bases del imaginario positivo de la modernidad, que vuelve a legitimar una y otra vez el espejismo de ‘desarrollo’ en la experiencia latinoamericana: los derechos, la democracia y el estado de bienestar. Exploraremos sus orígenes, las relaciones de dominación y la violencia que les son inherentes, pero también su evolución al calor de luchas pasadas, y en qué medida o en qué condiciones constituyen hoy herramientas válidas para estrategias contra las nuevas derechas y la crisis multidimensional. Finalmente, esbozaremos algunas pistas para trascender esta modernidad tan problemática, que, sin embargo, pretende validez universal.
SENKATA, NO TE MERECEN
Por: Quya Reyna Los pututus suenan… y su sonido trae calma, sólo por un momento. Cuántas bolsas negras habrán comprado ayer y hoy las tías y los tíos para improvisar un moño negro y colgarlo en las puertas de sus casas, en las iglesias, para ponerlo encima de su wiphala, para que el viento recuerde...
TECNOFASCISMO: LOS MECANISMOS DE CONTROL DEL TOTALITARISMO INVERSO
Por: Chellis Glendinning
Vigilancia de llamados telefónicos y correos electrónicos privados. Cámaras que registran cada paso que das. No hay recurso de amparo. Ingreso ilimitado a tus antecedentes financieros. Máquinas electorales que alteran los resultados de elecciones con sólo pulsar un botón. Protestas definidas como terrorismo, Mucha gente espera que la pérdida de derechos civiles que los estadounidenses han sufrido desde los ataques montados por el gobierno de Bush II sea una realidad política que pueda ser invertida mediante la voluntad electoral.
Mecanismos establecidos de poder político son, desde luego, los medios inmediatamente disponibles para intentar el cambio. Nociones de derechos ciudadanos, libertad, y participación democrática son paradigmas convincentes que han apasionado regularmente la bravura de ciudadanos de EE.UU. – y sin embargo el politólogo Sheldon Wolin, quien enseñó la filosofía de la democracia durante cinco décadas, ve el actual predicamento de la hegemonía corporativa gubernamental como algo más endémico.
“Totalitarismo inverso,” lo llama en su reciente “Democracy Incorporated”: “Mentiras al blandir el poder total sin mostrar lo que está haciendo, sin establecer campos de concentración, o imponer uniformidad ideológica, o reprimir por la fuerza a elementos disidentes mientras sigan siendo ineficaces.” Para Wolin, una forma semejante de poder político convierte a EE.UU. “en el escaparate que muestra como la democracia puede ser dirigida sin mostrar que está siendo eliminada.”
Wolin señala correctamente que los orígenes del sistema de gobierno de EE.UU. “nacieron con un prejuicio contra la democracia,” y sin embargo el sistema ha arremetido rápidamente más allá de sus raíces agrarias menos que democráticas para convertirse en una sociedad urbana de masas que, con evidente sabor a 1984, podría ser llamada tecnofascismo. El papel de la tecnología es la parte pasada por alto del acertijo del enigma político contemporáneo.
HOY LA REPRESIÓN FUE EN SENKATA
Hoy la represión fue en senkata, como hace 15 años también se reprimía y mataba a la gente por el gas en este mismo lugar. Hace 15 años fue en contra de un gobierno neoliberal y hoy parece que las consignas no están muy lejos de ello.
Los testimonios de amigos y vecinos de la zona comenzaron a salir desde las diez de la mañana, comentando que los militares habían ingresado en la zona y que se comenzaba a reprimir a la gente que se había atrincherado en la planta de Senkata para no dejar salir gasolina hace ya varios días. ¿El dilema? los autos de la gente de la ciudad de La Paz no pueden andar…. ¿por qué? hay un grupo de personas que piden que sus derechos no sean pisoteados, porque se ha instalado un gobierno neoliberal que ha quemado la whipala, insultado a la gente que la defiende y repudiado a la Pachamama. La gente en la ciudad de El Alto lo sabe, sabe que de permanecer este gobierno, los retrocesos en temas de derechos humanos serían radicales, como lo están siendo cada día que pasa con ellxs dentro de Palacio.
Entonces no podía quedarme sin ver lo que estaba sucediendo en Senkata, junto a compañerxs de trabajo y militancia decidimos subir a ver que pasaba.
El recorrido comenzó en la plaza San Francisco donde llegaron varias comunidades de varias provincias de La Paz, que al momento de escuchar que los compañerxs de Senkata estaban siendo agredidos, decidieron replegarse y subir a apoyarlos. Y así lo hicimos nosotros también. Con un celular y una cámara decidimos subir a reportar lo que la gente estaba sientiendo y viendo.
Si, la ciudad de El Alto es una ciudad guerrera, lo es, sí los vecinos no se van a dejar pisotear, no se van a dejar. Agrupados en varias esquinas gritaban sus irrenunciables consignas “Renuncia de Añez” “no más militarización”, “justicia para los muertos”.
Estas consignas y las protestas en torno a la custodia de la planta de gas de Senkata, han sido el perfecto justificativo para que el gobierno de transición otorgue carta libre a los militares para tomar la zona y sacar bala cuando lo necesiten, dejándolos excentos de cualquier responsabilidad por decreto establecido el 14 de noviembre del presente año.
Necesitaba verlo con mis propios ojos. Llegamos hasta la parada del teleférico 6 de marzo dónde ya la tensión se sentía en el ambiente. Cientos de vecinos tomaban las calles haciendo vigilias y reportando los lugares dónde se necesitaba ayuda. Están cabreados sí. Hasta el medio día ya se reportaban tres muertos. Las ambulancias pasan corriendo y los vecinos las detienen “Revisen”, “Pidan nombres” gritan, y así lo hacen. No dejarán pasar nada que parezca sospechoso. Tomamos testimonios de la gente “Queremos la renuncia de Añez” gritan, hablan en aymara y varias mujeres llaman a las mujeres de El Alto a salir a defender a su pueblo.
Entre la gente se va pasando la voz de lo que ocurre en otros puntos de la ciudad de El Alto dónde se necesita ayuda. Los vecinos están ahí para reforzarlos. Nadie tiene armas de fuego, nadie porta armas corto punzantes. Se defienden con piedras o palos, algunos tiene hondas y la rabia del pueblo masacrado.
Seguimos caminando y vamos encontrándonos con policías que rodean la zona. Nos miran pasar. Los vecinos siguen la ruta con wawas en los brazos, camino a sus casas. En el trayecto una vecina nos regala jugos “Gracias por ayudarnos a difundir lo que está pasando aquí en Senkata” nos dice. Nadie les paga, ellxs salen por su propia voluntad, por la propia organización barrial y comunitaria que aún existe en esta ciudad indígena.
