Por: Marga Zambrana Fuente:Desinformémonos
Foto: Tras la huida, desaparición o muerte de los hombres, las mujeres son hoy el sostén económico de muchas familias. En esta imagen de 2014, una mujer siria borda en una fábrica ilegal ‘levantada’ por un grupo de refugiadas sirias junto a la frontera turco-siria, en la provincia de Hatay (Turquía, al noroeste de Siria).(Marga Zambrana)
“Me siento como si la vida me hubiera dado una segunda oportunidad”, dice Tajj, uno de los innumerables civiles que han sido secuestrados durante el conflicto en Siria, donde raptar al vecino se ha convertido en un negocio en los últimos días de la guerra.
Los secuestradores “me metieron en un cuartucho de un metro cuadrado, no me daban ni agua, perdí 25 kilos en dos meses y medio”, explica Tajj, de 31 años, que pide usar un alias. En enero de 2018 fue secuestrado en un puesto de control en la norteña provincia de Idlib, último bastión opositor, por ocho hombres enmascarados vestidos como ninjas. Nunca supo quiénes eran, pero ellos lo sabían todo de él.
Sabían que trabajaba para una ONG extranjera y que su padre era el líder de una “ashira”, una tribu local, equivalente a un potentado. Primero pidieron a su familia un rescate de medio millón de dólares USD (unos 450.000 euros), tras varias negociaciones y venta de tierras, acabaron pagando 75.000 USD (67.000 euros). Tajj dice saber de otros ocho casos como el suyo. El secuestro acabó con su carrera, ya que tras huir a Turquía ha perdido su empleo.
En el noveno año de guerra (y enfrentando una nueva crisis humanitaria tras reavivarse la violencia a finales de abril en Idlib), facciones, milicias y civiles despiadados, ya desprovistos de ideología, no vacilan en secuestrar para sobrevivir. Siria se ha convertido en un territorio infestado por señores de la guerra y mafiosos inspirados por el autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) o por seriales de narcos. Expoliados los escasos recursos sirios, sólo queda traficar con vidas.
La miseria y Estado Islámico dejan abonado el terreno al delito
La guerra ha dejado medio millón de muertos, desplazado a la mitad de 23 millones de sirios, con 5,6 millones como refugiados, una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial.
La economía del pequeño productor de petróleo está pulverizada. Según la Comisión Económica y Social de la ONU para Asia Occidental, UNESCWA, la destrucción en capital físico y su distribución sectorial supera los 388.000 millones de dólares (348.000 millones de euros), siendo el coste de la destrucción física de unos 120.000 millones (108.000 millones de euros); sin incluir pérdidas humanas y de mano de obra cualificada por muertes y desplazamientos.
