MINERÍA, PETRÓLEO Y LA NACIÓN MOVIMA

La minería del oro está siendo una alternativa principalmente para los jóvenes. Hay poca gente que logra tener una balsa, por ejemplo. Ahí sabemos que las cooperativas están dando facilidades para adquirir balsas, etc. Pero, en general, las posibilidades de participar de este extractivismo que genera grandes réditos es solamente como mano de obra, haciendo trabajos que ponen en mucho riesgo la salud, no solamente por el mercurio, sino por el tipo de infraestructuras que se instalan en los ríos, que son bastante inseguras porque el río es una fuerza muy grande y viene con animales, viene con troncos. Entonces, no hay seguridad laboral.

Eso es algo bien complejo para los jóvenes que se apuestan, y también para muchos adultos que están participando de esta actividad de una u otra manera, no solamente en la acción de extraer, sino también de transportar, de vender comida. Muchas mujeres apuestan por atender, entre comillas, a los mineros, ya sea con comida, incluso hospedaje. Estos transportes son actividades que, al parecer, les dan dinámica y ponen circulante a las economías locales. Sin embargo, el daño ambiental a la larga es considerable y ya se sienten varios efectos.

En el caso de la extracción petrolera, por ejemplo, en varios lugares del norte amazónico ya está instaurada en la memoria de la gente la exploración vía fractura, que es una técnica bastante similar al fracking. Dicen que es mucho menos invasiva y mucho menos dañina, pero la gente ya le tiene miedo, la recuerda mal, porque luego de estas prácticas de exploración con fractura, ni siquiera explotación, pues muchos arroyos, cursos de agua, incluso ríos, están transformándose y las fuentes de agua para las comunidades se ven seriamente afectadas.

Entonces, son las mujeres las que principalmente tienen este rechazo a estas prácticas, porque son ellas las que están más centradas en el chaco familiar. El chaco familiar es la parcela en la que tú garantizas tu yuca, tu plátano, el pepino, la sandía, algunos de estos productos que sí produce el suelo amazónico, que es bastante peculiar.

Y además, ellas necesitan disponer de agua para el consumo familiar. Entonces, hay un rechazo a estas prácticas, pero también está todo el imaginario. Y, de hecho, sí hay un ingreso temporal y muy presentista, esta lógica de mientras haya, tenemos que aprovechar, que es parte de toda esta estructura del extractivismo que se instala a través de la deuda, a través de los pagos por adelantado y la temporal disponibilidad de recursos para el consumo.

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