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FRAGMENTO DEL PAPER “LEY INTEGRAL QUE GARANTIZA A LA MUJER UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA DESDE LA PERSPECTIVA Y APROXIMACIÓN DE LA TEORÍA CRÍTICA DEL FEMINISMO Y OTRAS TEORÍAS CRÍTICAS”

Co-autoras: Laura Suaznabar Terrazas y Estefanía Suárez La Fuente, La Paz, Bolivia, 2015.

Recomendaciones de mecanismos para mejorar la implementación de la Ley Nº348 y conclusiones

Respecto a la forma del sistema y la ley 348

-          Existe LEY y los feminicidios han aumentado. De la misma manera todos los tipos de violencia se están incrementando de una manera impresionante, así como la crueldad con la que son cometidos. Muy pocas personas conoce que se han definido 16 distintos tipos de violencia en nuestra legislación y la peor de las fallas es que sólo se han tipificado dos, es decir que sin un tipo penal para los demás 14 distintos tipos de violencia, no se las puede reclamar y no constituyen un delito que active la posibilidad de activar el derecho subjetivo con el que toda víctima debería contar. - La Ley en estudio cuenta con contenidos que de aplicarse harían algún bien para frenar la violencia, y es más, éstos se consideran los más avanzados en América Latina pero no se aplican ni en un 10% ya que no ha habido presupuesto para ejecutar y aplicar la Ley. Una recomendación muy importante es la de extensión de partidas presupuestarias para la ejecución y aplicación de esta Ley, la preocupación política por esta alarmante masacre que se está cometiendo contra la integridad de las mujeres.

-          Considerando que se repiten efectos re-victimizadores y machistas en las instituciones que atienden a las mujeres, se recomienda que el personal sea especializado, que se impartan cursos de especialización además de un control en las funciones de estos trabajadores que asisten a las víctimas. Además, con respecto a la especialización, se recomendaría que antes de contratar, exista un importante sistema de filtros para seleccionar a personal con una manera de pensar y actuar adecuada al buen trato de una víctima de violencia.

Museo Barrio WT 1

EL MUSEO DEL BARRIO DE VILLA DOLORES AVANZA: TALLER PARA CONSTRUIR EL MUSEO

Por: Jazmín Quisbert y Mario Rodríguez – Wayna Tambo

Un museo vivo, no uno donde se guarde lo “viejo”, sino donde estén nuestras memorias, nuestras historias, las voces de nuestras mamás y papás, sus rostros, las formas de las niñas y niños, nuestros diálogos y preocupaciones, nuestros sueños y esperanzas, donde podamos hacer brotar el barrio que ya somos y queremos ser, con convivencias, cariños y abrazos, con cuidados, con respeto, con complicidad. Eso estamos haciendo en nuestro barrio, en Villa Dolores.

Aquí llegó Wayna Tambo hace más de 20 años, una callecita al final del mundo, casi justo al borde de El Alto, como para caerse a La Paz. Fuimos tejiendo con vecinos y vecinas. Recordamos la calle llena de barro, la gente bailando saya con la gente de Chicaloma o zapateando con las tonadas del Bonny Alberto Terán del Norte de Potosí. Para hacer esos maravillosos festivales, llegamos hacer uno de 6 días con más de 120 espectáculos, nunca le pedimos permiso a la Alcaldía para el uso de la calle, lo hicimos a las familias vecinas, conversando una por una. Al principio miraban esas “locuras” desde las ventanas de la casa, desde sus puertas apenas entreabiertas, desde la tienda de la esquina. Luego nos comentaron que los gozaban desde dentro de sus casas. Se hicieron parte del barrio.

Museo Barrio WT 2

La feria llegó a la zona, los festivales ya no tuvieron el mismo espacio, reinventamos las actividades cortas, de pequeño espacio, sin grandes escenarios para llegar a las caseritas vendedoras de las ferias, a quienes vienen a comprar, especialmente los martes y viernes, a las vecinas y vecinos. Otros tejidos, mucha niñez en la calle, entonces a trabajar con ellas y ellos. Ciclos de cine, talleres, juegos, conversaciones, lo más importante: confianzas, retejido comunitario, volviendo a enlazar a la gente que hace comercio en la calle con quiénes viven en las casas de nuestro barrio.

De tanto trabajar aquí nos dijimos que era hora de contar las historias del barrio, con la gente del barrio, de las casas y de la feria, con las niñas y los niños. Pero, ¿si eso solemos hacerlo en nuestra radio? Pero ahora hagamos otra cosa, otro pasito, “un museo” dijo alguien. Sí, pero un museo vivo, interactivo, dialogante, no uno que guarde la memoria. Listo, cuerpos a la obra. Los niños y niñas como los sujetos del proceso. Un taller de comunicación para que hagan notas en audio y video para recoger las historias del barrio. Maravillosa experiencia de resubjetivación, de reapropiación del territorio y de las relaciones comunitarias, de la memoria y la convivencia.

¿Y ahora? Un taller para ver cómo podemos darle vida al museo, técnicas visuales y plásticas. Las niñas y los niños relatando sus convivencias en el barrio. Salen dibujos, instalaciones, recolecciones… Nos preparamos para montar el Museo del Barrio de Villa Dolores.

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PARTO Y AUTOATENCIÓN EN CONTEXTOS DE MIGRACIÓN CAMPO-CIUDAD UN ESTUDIO DE CASO EN EL MUNICIPIO DE CERCADO, TARIJA VISTAZOS EXPLORATORIOS PARTE 1

Por: Elena Peña y Lillo Llano/Tarija

Introducción

Las sociedades han desarrollado representaciones, prácticas y construcciones metodológicas en torno a la salud, la enfermedad, atención y tratamiento. Los procesos de globalización y crecimiento de las ciudades trajeron consigo una convergencia asimétrica de estas formas, siendo muchas de ellas subalternizadas e invisibilizadas por el sistema biomédico occidental; este proceso ha hecho surgir críticas hacia esas formas excluyentes de atención, encaminando el avance de políticas públicas de salud intercultural comunitaria. Ello no significa que las articulaciones entre formas y criterios de atención al parto se armonicen; es un proceso de largo aliento que comprende desafíos y aprendizajes conflictivos dentro de las dinámicas sociales.

En esta investigación se indagan las situaciones de atención prenatal, parto y postparto en una mujer que habita una zona periurbana de la ciudad de Tarija y que hace veinte años migró desde una comunidad alejada. El objetivo general del trabajo es descubrir cómo una mujer migrante campesina atendió sus partos desde el relato de su vivencia y, en base a ello, confrontar y analizar los alcances y desafíos que tienen las políticas de salud pública e intercultural de atención materna, fundamentalmente desde el enfoque SAFCI. Como objetivos específicos se plantean acceder a la subjetividad de las protagonistas a fin de describir el proceso de atención a sus partos en contextos de migración campo-ciudad y, a partir del estudio de caso, presentar elementos de análisis comparativo que evalúen la transformación de las formas de atención en salud en los últimos 20 año así como evaluar los impactos del enfoque SAFCI en el contexto estudiado.

Privilegiamos la investigación cualitativa como la adecuada para acceder holísticamente al escenario donde transcurren las situaciones y a los actores que se desenvuelven en ellas; así, el trabajo de campo es una forma de insertarse en la realidad estudiada y aprehender la lógica subyacente que dirime el actuar de las personas en su cotidianidad. Se emplea el estudio de caso como estrategia investigativa que tiene como meta el estudio intensivo de un sujeto o situación únicos a través de la descripción, interpretación y evaluación; nuestro sujeto de investigación es la unidad clave desde la cual se aspira comprender sus sentidos en su marco sociocultural particular.

Las entrevistadas fueron: 1) la señora Dora Castro[1] (40) en el estudio de caso; su relato funciona como hilo conductor; la aprehensión de su discurso fue mediante la entrevista etnográfica no dirigida, combinando procedimientos de atención flotante y asociación libre del informante (Guber, 2001). 2) La doctora Mabel Baldivieso (38), residente médica SAFCI del consultorio “Mi Jardín” del barrio Portillo El Jardín, donde reside Dora; 3) finalmente, Rocío Velásquez (20) y Soledad Gumiel (59) quienes gracias a una entrevista colectiva brindaron sus impresiones sobre la evolución de las formas de atención materna en los últimos 20 años. La primera, desde la experiencia de vida de su madre, el nacimiento de sus hermanas y las situaciones de mujeres en la comunidad de Santa Ana La Nueva; la segunda, a partir de su experiencia laboral como enfermera laboratorista en las provincias del departamento de Santa Cruz y Tarija los años 1992 hasta el 2005.

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A CERCA DEL IMPACTO DE LA DISMINUCIÓN DE LOS RECURSOS DEL IDH EN TARIJA

Por: Pablo Medina Yembatirenda/Tarija

En el presente texto te compartimos algunas reflexiones y puntos de análisis que se plantearon en el marco del programa radial “Tertulias con sabor a mate y coca” emitido por la FM100.6 Yembatirenda-de la Red de la Diversidad en la ciudad de Tarija.

En los últimos años, una de las temáticas que regionalmente se ha planteando en el imaginario de la gente, es que los recursos económicos del departamento están disminuidos, tanto para la Gobernación como los municipio además de la Universidad de Tarija, producto del descenso de precios de hidrocarburos a nivel internacional y el consecuente descenso de ingresos por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos IDH.

Un tema planteado mediáticamente (y ahora presente en el imaginario de la gente), es que a partir de ésa disminución se han explicado la falta de ejecución de proyectos, sobre todo a nivel de gobernación; otra de las explicaciones para entender la escases de recursos, tiene que ver con el mal manejo de gobiernos anteriores, en todos sus niveles y sobre todo la “intensión” del gobierno central de afectar a todo del Departamento.

Una situación que vale la pena conversarlo, porque, reiteramos, en el imaginario de la gente quedan clichés lanzados mediáticamente y que resultan muy funcionales políticamente, a la hora de presionar por concesiones, generando conflictos regionales.

Una de las preocupaciones a partir de ello es saber: ¿qué tan grande es el impacto de la disminución de los recursos que ingresan por el IDH a la Gobernación tarijeña? ¿Qué otros elementos hay que tomar en cuenta al momento de impulsar proyectos a nivel municipal y departamental?

Son varios los temas que se deben abordar pero vayamos planteando algunos elementos de contexto.

Para empezar, sí, efectivamente hay una disminución de recursos en las entidades públicas y con efectos negativos, particularmente en el gobierno departamental.

Hasta el año 2014 hubo un ascenso en los ingresos al presupuesto departamental de Tarija, casi 4 mil millones de bolivianos, pero desde el 2015 al 2018 esos ingresos disminuyeron a mil ochocientos millones de bolivianos, y un dato importante a considerar es que el monto del presupuesto para la gobernación tarijeña, es equivalente al presupuesto de tres departamentos, por ejemplo Chuquisaca, Oruro y Beni.

Entonces en cuanto a presupuestos gubernamentales, Tarija esta en primer lugar en Bolivia con alrededor de 1800 millones de bolivianos, luego Santa Cruz con alrededor de 1300 millones de bs, La Paz con 1200 millones de bs y el resto de los departamentos entre 600, 500 millones de bs de acuerdo al tamaño de departamento; por eso, comparado el presupuesto de la gobernación de Tarija equivale al presupuesto de Chuquisaca, Oruro y Beni, entonces es incomprensible cómo las gobernaciones de los departamentos citados pueden hacer inversiones, ejecutar proyectos y la de Tarija no!

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MOVIENDO EL ESQUELETO, MOVIENDO LA CONSCIENCIA, CUMBIA PROLETA (DESDE EL ECUADOR)

Por: Mario Rodríguez – Wayna Tambo Hace poco más de un año nos encontramos con la Cumbia Proleta en Quito, entre otras cosas hicimos un especial musical que te compartimos en Los Muros (http://www.losmuros.org/index.php/radio-tv/193-cumbia-proleta-la-fiesta-popular-comprometida-desde-quito-ecuador). Este proyecto de cumbia comprometida, Cumbia Con Consciencia Proletaria (CCCP), de dicen ellos, tiene más de 10 años de caminos, cantos,...

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CRISTINA VEGA: LA ‘IDEOLOGÍA DE GÉNERO’ Y SUS DESTREZAS. EL REACCIONARISMO RELIGIOSO FRENTE A LOS FEMINISMOS EN MOVIMIENTO

Tomado del libro ”¿CÓMO SE SOSTIENE LA VIDA EN AMÉRICA LATINA? FEMINISMOS Y RE-EXISTENCIAS EN TIEMPOS DE OCURIDAD (2019), publicado por el Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburg. Disponible para libre descarga en: https://www.rosalux.org.ec/producto/como-sostiene-vida-america-latina/

Desde que llegó a Ecuador la campaña reaccionaria Con mis hijos no te metas, en octubre de 2017, se generó una enorme inquietud en la militancia y la academia feminista. Muchas nos dedicamos a pensar qué significaban estas movilizaciones masivas, cuyo epicentro era la ofensiva contra la llamada ‘ideología de género’ en los distintos países. Qué significaba su coincidencia con un nuevo y potente ciclo de feminismo callejero, iniciado en 2016, cuya fuerza se irradió desde Argentina y multiplicó expresiones en el resto del continente. Todo ello comenzó a suscitar intervenciones, encuentros e investigaciones en distintos países; este texto es un aporte en esta dirección.1

El cruce entre estas actuaciones reaccionarias, atadas al nuevo ciclo conservador, y los caminos que están abriendo y recorriendo hoy los feminismos en movimiento es cada vez más explícito. Me preguntaba en una primera reflexión: “¿quién teme al feminismo?”. Creo que la pregunta ha redoblado su pertinencia. Estos movimientos conservadores, fundamentalistas, como los denominan algunos con su retórica antigénero, hablan y se confrontan con el feminismo, con el que promueve políticas en el Estado y con el que agita aulas, familias y barrios a través de actitudes, conversaciones y acciones cotidianas. Los fundamentalistas reafirman una renovada comprensión e interpretación del ‘otro’, las ‘otras’, ‘les otres’, así como una batería de recursos y argumentos en su contra. El lenguaje ‘contra el género’ se ha mostrado particularmente eficaz en algunos contextos, y es preciso aproximarnos a algunas de sus claves.

¿REACCIÓN A QUÉ?

En algunos de los foros se ha discutido sobre cómo llamar a esta ofensiva. Comúnmente se habla de fundamentalismo (protestantes) e integrismo (católicos). Tal y como explica Geraldina Céspedes (2018), el segundo término alude a la idea de “integrar todos los elementos de la sociedad bajo la hegemonía del poder religioso, representado por la jerarquía de la Iglesia católica”. Esto se traduce en una actitud rígida, apegada a las doctrinas, y la negativa a estimarlas y adaptarlas a la realidad de hoy. Se asume, por ejemplo, la diversidad de expresiones de la sexualidad, la crítica a la norma heterosexual que se expresa en la vida social o el cuestionamiento a las desigualdades y privilegios que se ocultan tras el celebrado canto a la diferencia entre mujeres y hombres. Se trata, en definitiva, de subordinar la regulación de la vida política a determinados preceptos de carácter único y excluyente, que lógicamente tienen un impacto en términos de invisibilidad, discriminación, rechazo y exclusión de quienes encarnan la alteridad.

Obviamente, si la única expresión correcta pasa por el binarismo de género, la familia heterosexual blanca, la subordinación de las mujeres y su representación como madres, aunque sean niñas vio- ladas o mujeres que no desean tener hijos, quienes optan por otras formas de amar, emparejarse, (no) maternar o cuestionar el poder patriarcal quedan fuera del cuadro ‘normal’, ‘natural’ de la sociedad. Que este rechazo cortocircuite las políticas de reconocimiento y resguardo de los subalternos del género y la sexualidad o se des- pliegue en políticas públicas reactivas institucionaliza en el Estado esta clase de percepciones sociales. La apelación a los principios liberales (cada uno puede pensar lo que quiera), a la que en ocasiones se recurre, puede encajar perfectamente con la aspiración integrista y fundamentalista de estos sectores. La desigualdad deja de ser un problema del orden social instituido y se difumina en un conjunto de opiniones particulares más o menos erradas.

Horacio Sivori (2018) sostiene que este concepto, fundamentalismo, ha perdido capacidad analítica para enfrentar las múltiples y proliferantes creencias que cabría agrupar en su seno. Me inclino a pensar, además, que esta denominación deja intacta la crítica al secularismo (Scott 2017), al que aludiré más adelante, y tiene el efecto de convertir a sus seguidores en un grupo de ‘bárbaros’ excesivamente alejados del común de los mortales. Los fundamentalistas siempre son otros, y ahora, más bien, la pregunta es ¿por qué, si los funda- mentalistas son tan extremistas, tan extraños, sus ideas logran tener éxito en sectores cuyo espíritu no es necesariamente radical, intolerante, fanático y antidemocrático? Las ideas pueden ser integristas, pero quienes las acogen en un momento dado pueden ser parte de sectores amplios de la sociedad, atraídos por una combinación de tradicionalismo patriarcal nostálgico renovado y crítica a la democracia realmente existente. Quienes se desmarcan y critican el ciclo progresista en la región, declarándose antipetistas o anticorreístas, no creo que se identifiquen todos ellos exactamente con la apología de la violación, el uso de armas, la pena de muerte, el racismo y la aniquilación de poblaciones no blancas o la continuidad del conflicto armado. Calificar las respuestas como ‘reaccionarias’, en plural, permite una primera identificación. El atractivo que puede llegar a suscitar esta identificación dispara los interrogantes.

La reacción frente al feminismo y su capacidad de instituirse en el Estado se ha ido evidenciando cada vez con mayor claridad (Careaga-Pérez, 2016; Corrêa, 2016; Viveros, 2017; Pecheny, Jones y Ariza, 2016; Graff, 2016; Esguerra, 2017). En las últimas décadas, distintas políticas de resguardo y reconocimiento han llegado a las instituciones, alentadas por sectores organizados que han incursionado en el Estado con distintos grados de éxito, muchas veces amparándose en declaratorias de organismos internacionales. En Colombia, por ejemplo, la aprobación del aborto en tres supuestos, el matrimonio y la adopción entre homosexuales expresan esta limitada incursión que no alcanza a otros terrenos (Bermúdez, 2018). No se trata de una historia lineal, de avances progresivos, de conquistas irreversibles, sino de una batalla muy ardua plagada de retrocesos, de muchos tira y afloja respecto a demandas; de aparición de sujetos y problemas que poco a poco han salido a la luz y han pugnado por ser reconocidos y valorados en entornos de extrema violencia.

Si consideramos el caso ecuatoriano, esto se advierte con claridad. Todo el esfuerzo de las compañeras por instituir una política de derechos sexuales y reproductivos, en educación, en salud, en participación, durante el primer período del llamado ‘ciclo progresista’ se revirtió por un nuevo pacto de poder en un momento de inestabilidad, que, a pesar de lo sembrado, se resolvió en un giro conservador. Aunque el correísmo promovió algunos avances iniciales, muchas medidas pronto quedaron a medio gas o en el aire. La derogación de Ley de Maternidad Gratuita y Atención a la Infancia en 2014, mediante el desmantelamiento de la unidad ejecutora, ya marca un camino de retirada. A este le siguió una serie de medidas y declaratorias en las que el presidente, Rafael Correa, reveló la impronta de un gobierno profundamente conservador en materia sexual y de género. Para este ‘católico de izquierdas’, el aborto, las diversidades sexuales y de género, el reconocimiento a todas las expresiones de la familia, etc., pasaron a ser ‘novelerías’ frente a los auténticos problemas que aquejaban al país.2 En el contexto de las movilizaciones reaccionarias en 2016, los mismos procesos de influencia de la de- recha sobre los legisladores, en este caso en relación con la Ley para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres3 o el Código de Salud, revelan la fragilidad de las propuestas ante los llamados al pánico moral. Ya sea por falta de presupuesto, por inconsistencia legal, por no estar claras las competencias y responsabilidades, o directa- mente por falta de compromiso en su implementación, las iniciativas pueden verse fácilmente truncadas. Es ahí donde, como dice Wendy Brown, reaparece el “hombre en el Estado” (Brown, 1992).

FRL 1

Imagen 1. Debate sobre la despenalización del aborto en caso de violación en la reforma del Código Integral Penal. Asamblea Nacional, Ecuador, 2013.