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La comunidad también se cría con ritualidad: Mario Rodriguez

La comunidad también se cría con ritualidad

Mario Rodríguez

Wayna Tambo – Red de la Diversidad (Bolivia)

Resultado de imagen para ritual wayna tamboCuando nació Wayna Tambo en la ciudad de El Alto, hace ya más de 23 años, nos fuimos a pasar una mesa (ofrenda ritual), al achachilla (cerro protector) Wayna Potosí. Nos pareció lo más normal, no significó ningún debate acalorado ni exigió un proceso de toma de acuerdos controvertido. Nacimos como un espacio cultural – político, que puso en debate el modelo civilizatorio dominante de la modernidad occidental capitalista con sus horizontes de desarrollo y progreso infinito. Nos pusimos a trabajar en el día a día para vigorizar otros modos de vida que, desde lo cultural, sean capaces de rehabitar todas las dimensiones de nuestras vidas y retejer relaciones más complementarias y equitativas de reciprocidad y redistribución entre seres humanos, de éstos con el conjunto de la naturaleza viva, con nuestros ancestros y ancestras, y con lo que podemos denominar lo sagrado, la dimensión del profundo respeto por las distintas formas de vida y sus responsabilidades compartidas que hacen posible la regeneración constante de la vida para todos y todas.

Aprendimos, mucho de nuestras culturas indígenas originarias, que la comunidad como forma organizativa de las convivencias necesita cuidar de todas estas dimensiones para fortalecer nuestras nociones de lo común, de lo compartido, de lo integral y holístico de la vida. La ritualidad, que incluye la fiesta, la convivencia y la conversación intensa de esas múltiples formas de vida es el momento de densificación de estas relaciones, es el momento de sintonizar los ritmos, de saldar “deudas” de unas relaciones generadas por diversos modos de reciprocidad, de enfrentar las asimetrías que van brotando y de reponer las redistribuciones necesarias. La ritualidad renueva permanentemente los viejos flujos, tránsitos y conversaciones que nos colocan en el sentido de cuidar las condiciones para la vida en común y las condiciones para que esa vida para todos y todas se regenere. Es el momento de intensificar lo compartido, la convivencia.

En nuestros aprendizajes de lo comunitario, de otros modos de vida, de otros sentidos civilizatorios que sean capaces de rehabitar lo existente, justamente porque existen, aunque arrinconados y atacados por la expansión del capital, nos dimos cuenta que las tecnologías (en el sentido amplio de la palabra, de dispositivos de trabajo, no solo productivo, sino también social, organizativo, festivo), son más pertinentes, coherentes y eficaces cuando son capaces de articular más o menos equilibradamente su capacidad funcional operativa, su articulador simbólico ritual y su belleza estética. Es como cuando se tejes awayos (textiles andinos de bellos tramados y colores). Éstos no son hechos como adornos u ornamentos, sino que tienen que tener un uso práctico muy eficaz, desde cargar las wawas (bebes), hasta llevar la producción agrícola o la ropa de viaje. Pero, para tejerlos se procede a todo un proceso ritual y se narran las historias de la comunidad generando articulación simbólica de lo común. Y además, son bellos estéticamente. Así, esta tecnología milenaria es completa, sintoniza bien con la comunidad y contribuye a su cuidado.

Resultado de imagen para ritual wayna tamboAsí, en la Red de la Diversidad, no es imposible comprender que, si queremos cultivar alternativas civilizatorias a la hegemonía mundializada dominante, necesitamos vigorizar estos otros modos de vida, donde las dimensiones de lo sagrado y de lo ritual son parte cotidiana de nuestra transformación, son también, en este sentido, dimensiones políticas, educativas, comunicativas, culturales, económicas, sociales. Porque sí, también la dimensión ritual sagrada tiene que ver con la regeneración económica de lo comunitario. No se trata, como en la modernidad occidental, de dimensiones separadas y autónomas entre sí, sino de dimensiones entrelazas, abrazadas, interpenetradas de la vida como una totalidad, totalidad siempre incompleta que requiere justamente sintonizar las múltiples formas de vida para generar completitud para que la vida continúe. Nuestra militancia cultural y política, así lo comprendió y vivió desde que nacimos hace más de 23 años. Y seguimos aquí, tejiendo comunidad.

El Alto, julio 2018