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CONTEXTOS URBANOS

RESIGNIFICAR, RECONFIGURAR Y REHABITAR LAS CIUDADES: LOS TERRITORIOS URBANOS DE INICIOS DE SIGLO

Por: Mario Rodríguez Ibáñez

territorios urbanos

Foto: Benoit Lorent y Julie Guiches

“Para encontrarse, primero hay que tener el coraje de perderse”

Este grafiti trazado a la rápida en una calle de la ciudad de La Paz expresa, en gran parte, las subjetividades que están brotando en el tejido organizativo urbano y que hoy podemos denominar alternativo en y sobre las ciudades en América Latina o el Abya Yala. Se trata de experiencias, luchas y debates que retoman los procesos del siglo pasado, pero en el escenario contemporáneo los desbordan resignificando, reconfigurando y rehabitando las ciudades desde otros sentidos y convivencias diferentes a los que se naturalizaron como el “modo de vida urbano”, el de la aceleración de la vida y el sobreconsumo en el horizonte del progreso y desarrollo modernista capitalista, que convive profundamente enraizado en su carácter colonial, patriarcal y señorial que marcó el nacimiento de nuestras principales ciudades durante la colonia y que hasta hoy siguen siendo pilares claves de sus características. Esa noción de ciudad se posicionó como el destino único e inevitable para tener un modo de vida urbano junto a un imaginario de que allí, en esa ciudad dominante, está el territorio del éxito, de la civilización y del progreso. El campo y la vida rural (indígena) es para esa noción, el sinónimo del atraso y el fracaso, de la ignorancia y lo que hay que dejar. Las alternativas que van brotando a esa noción dominante de la ciudad se alimentan de las luchas del siglo XX por la igualdad, signadas por nociones como la inclusión, el acceso, los derechos a esa ciudad existente pero que fue negada, salvo en sus contornos de marginalidad y precariedad, a las mayorías pobres. Pero hoy, muchas de esas alternativas que van brotando no se quedan ahí, se dejan perder de ese “modo de vida urbano” que se naturalizó como el destino inevitable y único de vivir en la ciudad y desbordan el mismo para buscar reencontrarse en las prácticas, convivencias y experiencias que también habitan la ciudad pero desde otros horizontes políticos, culturales y civilizatorios y que cuestionan a la ciudad dominante para habitarla de otras maneras ya existentes en los cotidianos pero todavía subordinadas, invisibilizadas y arrinconadas, pero cada vez más capaces de disputar los sentidos y los modos de convivir las ciudades.

Los tránsitos entre finales del siglo XX e inicios del siglo XXI nos han colocado un escenario en el que emerge un debate sobre los límites del modelo civilizatorio del desarrollo moderno occidental, materializado principalmente en el capitalismo en sus distintas versiones, pero también en los socialismos del siglo anterior (y cada vez más en los de este siglo que no pueden salir del ese horizonte del desarrollismo a partir del extractivismo y la primarización de nuestras economías). Podríamos señalar que como nunca en la historia de América Latina o del Abya Yala, las crisis que vivimos en nuestros países juntaron simultáneamente varias dimensiones que, con diversas intensidades y formas complejas en cada país, especialmente en aquellos en los que emergieron gobiernos de cambio como en Venezuela, Bolivia y Ecuador, dieron una característica peculiar en nuestra historia al momento político que vivimos. Junto a la crisis cíclica del sistema político y del modelo estatal, especialmente expresado en su modelo económico neoliberal, el fin del siglo XX nos escenificó el surgimiento de al menos otras dos crisis más profundas de sentido. La primera, la crisis del estado colonial que más allá de nuestras independencias se mantuvo como una forma monocultural (de destino y sentido único) de organizar nuestros países (y también las ciudades) y eso significaba que nuestra historia se edificó a costa de las grandes mayorías que aportaban la diversidad y pluralidad (pueblos indígenas y de origen afro principalmente, pero también mujeres y jóvenes) y en beneficio de élites pequeñas, señoriales, que imitaban el sentido civilizatorio mundializado del desarrollo modernista occidental, centralmente capitalista, como el destino único del mundo. Pero no solo se puso en cuestionamiento el carácter colonial de nuestros países, sino también ese horizonte civilizatorio dominante en el mundo, incluso en los países “desarrollados” (es esta lógica dominante), que usufructúan del beneficio de ese sistema mundo emergido de la hegemonía de su propio modelo civilizatorio. Sin entrar en detalles, asistimos hoy a una crisis de ese horizonte civilizatorio que ha llevado, entre otros, a límites ecológicos y de continuidad de la vida en el planeta. Estas crisis más complejas y profundas que otras del siglo XX, han cuestionado lo existente. Ya no alcanza acceder lo que se nos negó a las grandes mayorías oprimidas y explotadas, sino hay que resignificar eso existente y reencontrarse en otros modos de vida, en otros sentidos del Estado y en otros horizontes civilizatorios, que incluso ya no aparecen como modelos, sino que se crían desde la diversidad y pluralidad. Al cuestionarse el todo, también se cuestiona lo que se naturalizó como “modo de vida urbano” y como sentido de ciudad; al menos brotan las necesidades de perderse para encontrase de otras maneras, y eso se siente en varias de las emergentes experiencias alternativas urbanas.

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COMUNIDADES URBANAS: PARTE I (Libro Cuaderno de Conversaciones 4)

COMUNIDADES URBANAS: PARTE I (Libro Cuaderno de Conversaciones 4) Por: Red de la Diversidad Redacción: Mario Rodríguez Ibáñez

1. COMUNIDADES URBANAS: CONVERSACIONES Y APRENDIZAJES La comunidad, lo comunitario está presente en los discursos y las prácticas de cada equipo local de la Red de la Diversidad. Somos parte de dos articulaciones nacionales y continentales: Cultura Viva Comunitaria y el Frente de Resistencia Urbana. Es decir, lo comunitario hace a nuestra propia constitución. También lo hace en cuanto personas. La gente que integra nuestra Red proviene de experiencias comunitarias en sus familias, en sus barrios, en sus relaciones. Es que realmente se hace difícil encontrar en el país, más en sectores populares, personas o gentes que no tengan algún tipo de vínculos comunitarios. Sin embargo, esas vivencias comunitarias adquieren singularidades y peculiaridades en contextos urbanos, donde el mismo contexto parece ir a contrasentido de la comunidad. Es más, los tiempos contemporáneos vienen cargados de políticas y desplazamientos del capital que erosionan aún más la vida comunitaria. Por ello, sentimos la importancia de conversar y profundizar sobre lo comunitario en las ciudades, sobre las comunidades urbanas, sobre nuestras experiencias y nuestros sentidos de trabajo. Aquí la sistematización de esas construcciones colectivas. 1.1. LO COMUNITARIO MÁS ALLÁ DE LO INDÍGENA RURAL: ¿COMUNIDADES URBANAS O FORMAS COMUNITARIAS EN LA CIUDAD? Cuando se habla de las comunidades o de lo comunitario, inmediatamente la referencia inicial es la comunidad indígena rural. Esto es evidente, ya que las formas comunitarias hacen referencia a modos ancestrales de vida. En general, las diversas civilizaciones que pueblan el mundo, se han configurado a través de formas

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MERLINA ANUNNAKI; ACTIVANDO ARTE DESDE LA VIDA DE LAS MUJERES…

Por: Gabriela Condori-Uywana Wasi/Cochabamba

Ancestras Merlina Anunnaki

Los Muros: Presentate por favor, y ahí contanos desde hace cuanto tiempo vienes trabajando en o con el arte, tus inicios en esta profesión?

Merlina Anunnaki:  Hola a todos y todas, soy Merlina (no es mi nombre real pero es rebelde autonombrarte, ya que creo que el nombre es la primera imposición al nacer).

Es difícil determinar cuánto tiempo estoy en esto, porque siempre me recuerdo dibujando, aun en momentos que no debería hacerlo: clases en el colegio, en la Universidad; yo no he estudiado algo referente al arte ni a la ilustración, más bien opte por una profesión social, no porque quisiera, vengo de una ciudad en la que no existe la carrera de arte y mis padres no tenían dinero para mandarme a estudiar a otro lado.

Ahora me dedico específicamente solo al arte (aunque no me gusta esa palabra) y voy en esto más de cinco años, no sé si llamarlo profesión, pero en es el camino que sigo, renuncie a mi carrera de psicóloga para dedicarme a lo que fue mi pasión desde niña.

L.M. Las técnicas que usas en tus obras, que experimentos vienes realizando

M.A.: Son diferentes técnicas de acuerdo a lo que estoy trabajando ya sea de manera individual o para una comisión.

Por ejemplo cuando me toca ilustrar, lo hago de forma digital, en el Photoshop, ayudada por una tableta gráfica y luego lo que más me apasiona es la técnica de la serigrafía; realizó stickers, fanzines, carpetas en serigrafía, tela estampada con mis diseños; es un procedimiento largo, que requiere un esfuerzo físico grande, empieza con un boceto, luego sigue quemar unas mallas con exposición a la luz (que se parecen a un esténcil) y el pasó más jodido, imprimir, color por color, haciendo un registro perfecto para que los colores coincidan, es difícil explicar el procedimiento tan sólo con palabras; por último en algún momento me aproxime a la hermosa xilografía, que ahora me toca retomarla, esta técnica es una de las más antiguas en grabado y consiste en calar una madera ayudada por gubias, y hacer una matriz que se parece a un sello grande, esta matriz es entintada con un rodillo y grabada en un papel ayudada por un tórculo.

Fuego Merlina Anunnaki

L.M. Estudios, menciones, eventos de los que has sido parte?

M.A.: En la mayoría de las cosas que sé y que hago, soy autodidacta, sin embargo es importante mencionar que tomé algunos cursos modulares de dibujo en la Academia de Arte “Hernando Siles”, también he tomado taller que además me ha aproximado al grabado y a la serigrafía en el Espacio de La Perra Grafica, aprendí serigrafía con dos personas súper capas, Paola Guardia y Juan Diego Alvarado (Jodido Diego), obviamente después, ha sido la práctica nomas mi mayor aprendizaje y darle, darle duro, a veces que salga mal a veces que salga una mierda…mejorando la técnica, aprendiendo truquitos, experimentando y dejándome llevar por el amor a la tinta vinílica.

En cuanto a la Xilografía, aprendí con quién considero una de las grabadoras más capas que he conocido y es la Daniela Rico, ella siempre me guío.

Eventos en los que he participado; fui a un “Encuentro de Ilustración organizado por PLOP” en Santiago de Chile, fui como parte de la Perra Grafica; también estuve una vez en El “Festival Internacional de la Cultura” en Sucre, “La Fiera” una feria de comics e ilustración, organizada en la ciudad de La Paz, participé también en muchos eventos organizados de manera autónoma en La Perra Grafica, donde fue mi primera exposición, he participado en dos oportunidades en “Viñetas con Altura” y este año voy a participar por primera vez de la “Bienal del Cartel”.

A nivel personal expuse en una muestra de “Ilustración Feminista” en El Salvador, organizada por El Centro Cultural de España allá; también fui parte de una muestra Internacional de Stikers en Argentina.

He participado sobre todo en publicaciones, por ejemplo: Publicaciones de Grafica Mestiza en Colombia, una colección de arte Ilustrado a nivel latinoamericano.

Fuerza Morena Merlina Anunnaki

L.M. El arte como herramienta de transformación social, que significa para vos está frase…

M.A.: Me gusta la idea de que el arte sea como una herramienta de transformación social, considero que siempre debe ser político, la ilustración y el cartel en la historia siempre han sido formas de manifestarse en la calle, en los periódicos, de manera interpeladora.

Sin embargo hay que tener cuidado con eso, yo activo por la vida de las mujeres y lo hago con mujeres que no están dentro del mundo del arte, conspiramos de otras maneras, me gusta dar el cuerpo, si bien el arte es una herramienta pienso que no es suficiente, incluso la palabra “artivismo” me causa ruido.

Desde la gráfica, la imagen se puede decir muchas cosas que el discurso limita, puede interpelar de maneras distintas, y obviamente más allá de las palabras, la ilustración siempre ha sido la herramienta de expresión desde la rabia, pero también desde la ilusión, me gusta mucho festejar la conexión con las mujeres, la mujeres cercanas a mí, con las que articulo y damos el cuerpo desde anonimato

Para mí lo que yo hago está muy relacionado también con la autogestión, también con la autorregulación de tu siempre estar trabajando en las técnicas de lo que haces, es decir, me veo cinco años atrás quemando mal mis mallas, que me salgan mal las cosas, frustrándome y volviendo a intentar, intentar e intentar hasta que salgan bien, y esto es el amor a lo que haces, y cada vez querer ser mejor, yo aún siento que me falta aprender un montón, el saber que es un gran trabajo que requiere fuerza física, a veces algunos quieren darle serigrafía por ejemplo porque piensan que es fácil, cuando es algo que implica mucho cansancio, mucho desgaste físico y mucha intoxicación, por los materiales que se utilizan, y cuando me preguntan por qué lo hago, es por el amor a lo que hago, al resultado, al ver la tinta de una manera que lo digital nunca va a poder igualar.

Es lo que rescato de mi trabajo, y que si se animan a meterle a esto le metan y que también les dé una herramienta de autogestión en la que autónomamente puedan en base sus tiempos, sus ganas mantenerte y vivir de esto.

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Ciudad – Industrialización – Modernidad: una historia a la boliviana Primera Parte – Nuestra fase Cepalina del asunto

Por: Elmer Peña y Lillo - Yembatirenda/Tarija

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Una noticia reciente sobre las restricciones que se tenían que imponer para disminuir el grado de contaminación ambiental de la Ciudad de México nos motivó a indagar cual es el volumen de la población actual en las ciudades más pobladas de Latinoamérica, los datos anotaban que en Ciudad México se estimaba que habían 22,3 millones de personas, en la ciudad de Sao Paulo de Brasil 21,9 millones y la ciudad de Buenos Aires en la Argentina se estimaba que habitaban 15,9 millones de personas, comparando con las poblaciones urbanas más pobladas de nuestro país en ningún caso alcanzaban más del 10% del volumen de esas poblaciones, que por una parte, sí era un alivio el estar muy lejos de esos abismos urbanos, pero nos lleva a pensar y a preguntarnos ¿Cuáles las motivaciones de estos crecimientos y su sentido evolutivo en el tiempo?, ¿Cómo era que veía la población y desarrollaba su sobrevivencia en este proceso de crecimiento?, ¿Sera que nos estamos encaminando obedientemente a los designios del desarrollo para ser modernos?, ¿Cómo es que estaremos conformando nuestras identidades y posibilidades de ser nosotros mismos, en un entorno paradójicamente más cosmopolita pero con tendencia homogenizadora mundial?.

Los conglomerados urbanos están asociados entre otras cosas, también, a la implementación de procesos industriales, que a su vez buscan incrementar el proceso de acumulación de capital a partir del aprovechamiento de los volúmenes de fuerza laboral disponibles, visto en clave mundial; para el caso de Latinoamérica hacia los años 60 la ciudad de México alcanzaba a los 4,8 millones de habitantes, – es decir sólo cerca del 22% de la población actual –, desde la perspectiva administrativa gubernamental de aquel tiempo, tanto en México como en los demás países de la región, alentada además por la corriente de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina), se consideraba que había llegado el momento de promover un proceso activo de industrialización, en una perspectiva de “sustitución de importaciones” dado que se estaba en un crecimiento activo del “mercado local”, en el criterio de disminuir la “dependencia” de los países industrializados del “primer mundo”, tomándose como organismos promotores a las “empresas estatales”, que contarían con el financiamiento de organismos financieros internacionales como el BID o el BM, se apostaba por incorporarlos al proceso “natural” de desarrollo de las naciones hacia la “modernización”. En aquellos años, – cerca de 60 años atrás –, posiblemente en nuestro país no se cumplían muchos de esos supuestos, ya que por ejemplo en todo el país la población alcanzaba apenas los 3,6 millones de habitantes, era una población marcadamente rural y con un alto grado de dispersión, la circulación de mercancías estaba dificultada por la escasa vertebración entre localidades, el mayor centro urbano contaba con cuatrocientos mil habitantes, por lo demás el consumo de bienes de uso doméstico importados era reducido; de allí que una visión clásica de “mercado de consumo” no era digamos tan real, por ello la perspectiva de “industrialización” tanto desde la inversión estatal como la inversión privada se oriento significativamente hacia la instalación de industrias relacionadas con textiles, en menor medida una incipiente inversión en industria alimenticia masiva y otras como de el calzado, por lo que la “sustitución de importaciones”, al menos en lo referido a bienes de consumo doméstico quedaba como que en off side; pero no era lo mismo en la situación de la dependencia, los países del “primer mundo” estaban enfrascados en lo que se denominaba “guerra fría”, que por una parte significaba pugna por el control territorial a través de la cooptación política de regímenes de gobierno y por otro garantizar la provisión de materias primas para consolidar su propio potencial industrial; en nuestro caso como país para garantizar el funcionamiento como Estado dependíamos específicamente de la venta de minerales, cuya extracción dependía de insumos y materiales tecnológicos importados, como también dependíamos de un mercado controlado; pero para este rubro los organismos de financiamiento del desarrollo ya no aplicaban la teoría de la CEPAL de, “sustituir importaciones”, que hubiera significado favorecer procesos industriales metalúrgicos locales integrado a los procesos de extracción, refinación e inclusive la aleación de los minerales que se extraían de las minas, que realmente redujera la “dependencia”, pero no, eso no estaba en el libreto.

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El Hip Hop alteño todavía tiene mucho que decir: El Graffo y GKR 187

Por: Red de la Diversidad

Este es el Graffo en una entrevista en Wayna Tambo, durante el evento GKR 187, en febrero del 2019.

A finales del siglo pasado y comienzos del presente, mucho más en el entorno de la llamada “Guerra del gas” del año 2003, el hip hop alteño irrumpió con una fuerza notable, una energía que se cargaba de esa mezcla entre lugar del suburbio, ancestralidad cultural milenaria y posicionamiento político de clase. Por eso años se hicieron los talleres en Wayna Tambo, liderados por el “Marraketa Blindada”, de los cuáles surgiría el disco Wayna Rap. También ahí veríamos brotar, por entonces como dúo, a “Ukamau y Ké”.

En ese contexto, aparecería un joven alteño, dando sus primeros pasos en el hip hop, el “Graffo”. Empezó rapeando en iglesias cristianas, poco a poco empezó a componer sus propias rimas y llegó a Wayna Tambo, ese paso le dio la posibilidad de abrirse a otras propuestas hasta que el año 2006 sacó su primer disco.

Junto a GKR (Gran Kuartel de Rimas) se dedican a apoyar el hip hop más de calle, del cotidiano, del compartir en la vida. Es una suerte de continuidad y profundización de los que fue el programa de radio “Rincón callejero” que durante mucho tiempo fue el referente del hip hop alteño en radio Wayna Tambo. Es que el hip hop alteño todavía tiene mucho que decir.

San Miguel del Monte y el derecho al boludeo

Por: Evangelina Caravaca Fuente: Cosecha Roja

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La muerte de estos cuatro jóvenes y el estado de gravedad de la única sobreviviente nos obliga a visibilizar y luchar para que estas muertes sean entendidas como lo que son: muertes políticas y como tales con responsabilidades políticas.

En el rap las palabras salen con la velocidad de una bala. Cortas, hilvanadas rápidamente, parecen saltar empotradas una con otra. La velocidad es una virtud en el rap y en el freestyle, como también lo es el sentido de las palabras, la elección de los términos, la picaresca. En improvisaciones enérgicas los pibes montan sentidos en esas palabras ágiles.

La noche del  20 de mayo de 2019 un grupo de amigos se juntó en la Plaza Alsina de la ciudad San Miguel del Monte (Pcia. de Buenos Aires) a hacer lo que le gusta a un montón de jóvenes argentinos: rapear, andar en skate, hacer piruetas, cantar a los gritos en un auto con amigos. Algo tan mundano que puede producir muchísima felicidad: reirte con tus amigos de cualquier cosa. Perder el tiempo, boludear.

Las cámaras de seguridad de la ruta 3 y algunos testigos desmienten la versión policial que quiso ser, como siempre, la oficial: un auto con cinco jóvenes huye de los tiros de un móvil policial en una suerte de cacería. Nuevamente la policía de tránsito, suerte de archienemigo de los jóvenes del interior, protagoniza una escena dantesca. Un despliegue de violencia que ni de lejos ni de cerca parece portar sentido alguno. La muerte de cuatro jóvenes  – y una quinta en estado grave – sacude los umbrales de dolor de un pueblo aparentemente tranquilo.