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ACTIVIDADES

EL MUSEO DEL BARRIO DE VILLA DOLORES AVANZA: TALLER PARA CONSTRUIR EL MUSEO

Por: Jazmín Quisbert y Mario Rodríguez – Wayna Tambo

Museo Barrio WT 1

Un museo vivo, no uno donde se guarde lo “viejo”, sino donde estén nuestras memorias, nuestras historias, las voces de nuestras mamás y papás, sus rostros, las formas de las niñas y niños, nuestros diálogos y preocupaciones, nuestros sueños y esperanzas, donde podamos hacer brotar el barrio que ya somos y queremos ser, con convivencias, cariños y abrazos, con cuidados, con respeto, con complicidad. Eso estamos haciendo en nuestro barrio, en Villa Dolores.

Aquí llegó Wayna Tambo hace más de 20 años, una callecita al final del mundo, casi justo al borde de El Alto, como para caerse a La Paz. Fuimos tejiendo con vecinos y vecinas. Recordamos la calle llena de barro, la gente bailando saya con la gente de Chicaloma o zapateando con las tonadas del Bonny Alberto Terán del Norte de Potosí. Para hacer esos maravillosos festivales, llegamos hacer uno de 6 días con más de 120 espectáculos, nunca le pedimos permiso a la Alcaldía para el uso de la calle, lo hicimos a las familias vecinas, conversando una por una. Al principio miraban esas “locuras” desde las ventanas de la casa, desde sus puertas apenas entreabiertas, desde la tienda de la esquina. Luego nos comentaron que los gozaban desde dentro de sus casas. Se hicieron parte del barrio.

Museo Barrio WT 2

La feria llegó a la zona, los festivales ya no tuvieron el mismo espacio, reinventamos las actividades cortas, de pequeño espacio, sin grandes escenarios para llegar a las caseritas vendedoras de las ferias, a quienes vienen a comprar, especialmente los martes y viernes, a las vecinas y vecinos. Otros tejidos, mucha niñez en la calle, entonces a trabajar con ellas y ellos. Ciclos de cine, talleres, juegos, conversaciones, lo más importante: confianzas, retejido comunitario, volviendo a enlazar a la gente que hace comercio en la calle con quiénes viven en las casas de nuestro barrio.

De tanto trabajar aquí nos dijimos que era hora de contar las historias del barrio, con la gente del barrio, de las casas y de la feria, con las niñas y los niños. Pero, ¿si eso solemos hacerlo en nuestra radio? Pero ahora hagamos otra cosa, otro pasito, “un museo” dijo alguien. Sí, pero un museo vivo, interactivo, dialogante, no uno que guarde la memoria. Listo, cuerpos a la obra. Los niños y niñas como los sujetos del proceso. Un taller de comunicación para que hagan notas en audio y video para recoger las historias del barrio. Maravillosa experiencia de resubjetivación, de reapropiación del territorio y de las relaciones comunitarias, de la memoria y la convivencia.

¿Y ahora? Un taller para ver cómo podemos darle vida al museo, técnicas visuales y plásticas. Las niñas y los niños relatando sus convivencias en el barrio. Salen dibujos, instalaciones, recolecciones… Nos preparamos para montar el Museo del Barrio de Villa Dolores.

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RUMBO AL MUSEO DEL BARRIO DE VILLA DOLORES: TALLER PARA RECOGER LAS HISTORIAS DEL BARRIO

Por: Jazmín Quisbert – Wayna Tambo

Museo Barrio

El barrio de Villa Dolores, en la ciudad de El Alto, se caracteriza por ser centro de actividad comercial, todos los martes y viernes, los días de la feria mayor, se puede presenciar un gran asentamiento y toma de las calles que se llenan de colores. Entre encuentros y actividad comercial que se desarrollan en medio de las calles, hay juegos y risas por parte de los niños y niñas que llegan junto al q’ipi (bulto atado) de sus madres desde varias zonas de la ciudad de El Alto y de provincias del departamento de La Paz.

Museo Barrio 2

Todos los viernes la Casa de las Culturas Wayna Tambo se convierte en ese espacio de encuentros para niños y niñas, donde se realizan ciclos de cine, talleres educativos y artísticos. En el mes de julio se realizaron talleres de Técnicas de Comunicación donde los niños y niñas aprendieron el uso de la grabadora reportera y la cámara de video, perdieron el miedo para conversar con personas adultas y generaron habilidades para realizar entrevistas. Realizando diálogos intergeneracionales con los vecinos y vecinas, con los caseros y caseras (que llegan desde otras zonas), con sus propias madres y padres, hicieron entrevistas conversando acerca del barrio, su historia, su composición, ¿Quién o quienes hacen vida de barrio? Esa fue la pregunta motivadora.

Estos materiales que recuperaron la historia y memoria del barrio apoyan a la construcción del museo del barrio, construcción colectiva que trabajara varios meses con distintos talleres.

Y seguimos, tú también puedes ser parte de esta crianza colectiva del Museo del Barrio de Villa Dolores.

Museo Barrio 3

ESQUIZOFRENIKOS DE HUANUNI: EL PUNK DE LAS MINAS

Por: Mario Rodríguez – Wayna Tambo

Esquizofrenikos

En 1.974 nacía en el centro minero de Huanuni una de las bandas de rock más legendarias de nuestra historia: Los Ovnis. Sin duda su tema “Minero” se ha convertido en uno de los más iconográficos de la historia del rock boliviano y casi un “objeto de culto” en la actualidad. Era el año de la “Masacre del Valle”, en medio de la dictadura de Hugo Banzer Suárez, cuando surgieron Los Ovnis con melenas y botapies anchos, todo un desafío en esos tiempos.

Los centros mineros habían sido un lugar donde se expresaban diversos contrastes desde la nacionalización de las mismas en los albores de la revolución nacionalista de 1.952. La economía del país dependía de ese “pulmón de metal”, sobreexplotación y malas condiciones laborales que acortaban la esperanza de vida de manera dramática convivían con el acceso a bienes que muchas ciudades “envidiaban”: cines, piscinas, canchas de tenis, e incluso de golf en algunos campamentos, pulperías con mercaderías que en otros lugares no se encontraban, etc. No es de extrañar que en ese escenario las minas se convirtieran en un espacio fructífero para que anidarán expresiones de rock. Personalmente fue en Siglo XX, otro centro minero, donde descubrí a Adrián Barrenechea con su tema “Anselmo” en un pequeño café, sonando de fondo, estando en mis primeros años de secundaria. Las minas también sonaban a rock.

Luego vino la “relocalización” neoliberal de los 80 (eufemismo para nombrar una pura privatización y el despedido masivo de trabajadores mineros), el vaciamiento de las minas, el casi abandono. Pero este país es terco, y no se resigna a salir de la economía dependiente de la minería. Volvieron los precios altos de los minerales y con ellos retornaron las minas con su dinámica. Huanuni se hizo famosa con un trágico enfrentamiento entre trabajadores estatales de la mina y cooperativistas que se saldó con varios muertos. La contaminación lleno la información y el debate sobre el extractivismo se hizo más cotidiano.

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Otros caminos del rock: Azorella y En árbol Difunto en Wayna Tambo

Por: Wayna Tambo

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El rock llegó en la década de 1.960 al país para quedarse. Sin duda, fue la influencia del sonido británico y estadounidense lo primero que se instaló, pero rápidamente se buscó sonidos más próximos con las olas que llegaban de América Latina, especialmente del rock argentino. Varios intentos germinaron desde entonces en Bolivia por tener un mundo sonoro propio y mundial a la vez, ser rock, pero desde aquí podríamos decir. Muchas maneras diferentes de este encuentro entre un fenómeno mundial musical como el rock y lo propio.

Lo propio brota de diferentes maneras en este mundo del rock, una de esas maneras también puede saber a la flora de nuestro altiplano. Azorella, una banda paceña es un ejemplo de ello. La azorella compacta es una planta de aquí, es conocida comúnmente como llareta o yareta (o yarita, del quechua), aunque también es denominada el “cojín del altiplano” por su peculiar forma y contextura. Es un arbusto que alcanza hasta 1 metro de altura por 1 a 2 de diámetro, aunque en nuestro altiplano abunda en poca altura y de forma compacta adherida a piedras y terrenos formando una especie de “cojín”. Crece formando una compacta masa redondeada formada por numerosos tallos dispuestos en roseta, con hojas resinosas. Las inflorescencias terminales son en umbela, con 1 a 5 pequeñas flores amarillo verdosas. Son hermafroditas (tiene órganos masculinos y femeninos) por lo que se auto-poliniza (autogamia) por intervención de los insectos. Es una especie muy longeva y de crecimiento muy lento.

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La azorella o yareta es también una invitación a una conversación con una constante transformación expresada en la propia diversidad de esta variedad que crece en la puna de los Andes, en Bolivia, Perú, Chile y Argentina.​ Se encuentra en altitudes entre 3.200 a 4.800 msnm. Habita zonas de altiplano y alta montaña. Crece en laderas rocosas de volcanes, en medios nutricionalmente pobres. Está bien adaptada a la insolación alta típica de las alturas. Estas peculiaridades de esta notable planta utilizada para combustión y para diversas medicinas son de alguna manera las que inspiran los sonidos propios de la banda Azorella (https://es-es.facebook.com/pages/category/Musician-Band/Azorella/posts/), así nos cuenta sobre su trabajo Henry, vocalista y guitarrista de la misma.

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Watunakuy; un viaje de aprendizaje

Por: Valentina Campos Uywana Wasi/Cochabamba

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En la comunidad de Don Irgidio los jóvenes parecieran estar en extinción.

Visitamos “Aparumiri”, el nombre de su comunidad la cual significa lugar salvaje, en Tapacari, Cochabamba, para conocer la tierra de Don Irgidio y aprender de su gente. Él ha vivido por estos lugares, donde nosotros vivimos, por más de 20 años. Cuando se casó con una mujer de esta zona. Él va frecuentemente a visitar su comunidad natal, y esta vez nos llevó a nosotros con él en bicicletas, pedaleamos poco más de 90 kilómetros sobre el río el cual es carretera para vehículos durante la época seca. Cruzando tantas veces los ríos delgados que se desprenden de otros cuatro desde los cerros hasta unirse en uno; el río Tapacari.

En Aparumiri, como otras comunidades la gente comenzó a abandonar su comunidad para ir detrás de la fiebre del cemento cerca de 50 años atrás. Pero otros muchos se quedaron, como Don Eustaquio. Él nos dio la bienvenida con mucha alegría y cariño. Se presentó a nosotros como “el chichero”, y para que nos quede claro añadió que esa es su profesión! Desde el comienzo nos compartió el arte de elaborar chicha. Le encontramos haciendo wiñapo de maíz y nos explicó sobre las variedades de chicha que elabora con maíz, trigo, quinua, algarrobo, higos… cocinando en peroles de cobre que pertenecieron a su bisabuelo, calculándoles unos 200 años de antigüedad. Él sabe cómo hacer chichas para distintas ocasiones; una suave para compartir en familia, una relajante para después de los partidos de football de los domingos, una caliente y poderosa para las fiestas de bodas, una sueltita para la jornada sedienta de los rituales de siembra y cosechas, un fuertecita para las fiestas patronales, una densa para los velorios…

Entonces nos invitó a probar su chicha y mientras circulaban las tutumas nos contó como el es discriminado por la gente, dijo que incluso su familia le critica por ser un chichero, por ser “el demonio de la chicha”. El fue el único de su familia al que enviaron a estudiar a la escuela del pueblo de Tapacari, un símbolo de éxito y esperanza para el progreso. Y fue uno de los pocos que se quedo en la “creciente vergüenza de la condición campesina”. Y lo que es aún peor, para ser un chichero!. El catolicismo primero y otras sectas mas tarde y las escuelas ahora le ven como un atrasado-borracho, demonio-ignorante, flojofiestero, miserable-fracasado…

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LA RED DE LA DIVERSIDAD EN CHALLAPATA

Por: Mario Rodríguez Ibáñez

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Hacía viento helado, se saboreaba el aire cargado de lago Poopó, recogimos los últimos bultos de nuestro trabajo y emprendimos el camino de retorno, unas personas hacia El Alto, otras para Tarija. Llevábamos la sensación de algo en proceso, en camino, en brote. Muchos niños y niñas llegaron a los talleres y las actividades, se nota una población con ganas de otras propuestas, abierta a otras posibilidades, pero al mismo tiempo todavía falta camino para tener un equipo local de la Red de la Diversidad. Así nos sentimos al volver a nuestros lugares después de 4 días de intensa actividad de la Red de la Diversidad en Challapata.

Challapata es un municipio y una pequeña ciudad de Bolivia, con cerca de 15 mil habitantes, capital de la provincia de Eduardo Abaroa del Departamento de Oruro. Challpata se encuentra sobre el camino carretero principal entre Oruro (a 116 km) y Potosí (a 203 km). Está situada a 3.732 metros sobre el nivel del mar, aunque su aire frío es mayor a otras localidades de esa altitud debido a la presencia de vientos provenientes del lago Poopó. La población en el municipio es marcadamente bilingüe y en muchos casos trilingüe: quechua, español y aymara son las lenguas maternas en la región.

Allí nos dirigimos del 25 al 28 de junio para realizar unas primeras jornadas de la Red de la Diversidad en dicha localidad. Algunos meses antes habíamos conversado con Trifón y Lidia, dos personas con mucho recorrido allá y que nos propusieron ver si podíamos desarrollar algunas actividades por esas tierras. Lo conversamos en la Red y decidimos intentar, llevar varias actividades y ver si prendía una llamita para arrancar un núcleo local de la Red de la Diversidad. Levantamos propuestas en Red y finalmente decidimos realizar tres talleres: uno de dibujo, pintura y muralismo a cargo de Nereta Movimiento Artístico de Tarija, otro de elaboración de alimentos saludables a cargo de Inti Phajsi de El Alto y una más de producción y edición de materiales de radio y audiovisuales en celular a cargo del equipo de Wayna Tambo de El Alto. Además, organizamos una exposición permanente que mostraba el trabajo de Wayna Tambo y la Red de la Diversidad. Así como cuadros de bolsillo de Nereta. Todo este trabajo se hace alimento las articulaciones y relaciones en el tejido de Cultura Viva Comunitaria de Bolivia.

También estuvo presente Itaú Teatro de Tarija con la muy buena obra “Monumentos”, que relata partes de la historia de Bolivia, las dignidades y las luchas, a través de tres estatuas que representan a Domitila Barrios, un soldado anónimo de la Guerra del Chaco y un minero que ha luchado en las revoluciones mineras de los años 80. La obra fue presentada en dos oportunidades en esos días.

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